<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331</id><updated>2012-02-07T22:04:04.995-02:00</updated><category term='cuentos'/><category term='otros delirios'/><title type='text'>Sigma</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>49</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-3613879545812769231</id><published>2012-02-03T16:08:00.000-02:00</published><updated>2012-02-03T16:09:11.160-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Muchachada corrupta. The Shadow Line.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-kopq38NIzmI/TywhyRsed7I/AAAAAAAAAHY/pn6Jm1TfkvA/s1600/tsl.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="167" src="http://3.bp.blogspot.com/-kopq38NIzmI/TywhyRsed7I/AAAAAAAAAHY/pn6Jm1TfkvA/s320/tsl.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;The Shadow Line (2011) es una miniserie inglesa de siete capítulos emitida por la BBC, que narra la investigación del asesinato de un capo del narcotráfico desde el punto de vista policial y desde el criminal.&lt;br /&gt;Harvey Wratten, liberado de prisión al habérsele concedido el perdón real (algo muy difícil de conseguir), fue asesinado minutos después a balazos en el interior de un auto. Del hecho hay un único testigo, el conductor, que huye luego de lo sucedido. Los primeros capítulos giran, justamente, en torno a la búsqueda de este personaje y van ambientándonos en lo que será la verdadera trama de la serie, que es la corrupción reinante en el ambito policial (y mucho más).&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La muerte es investigada por dos ramas: por la polícia; y por los compañeros de Wratten. Si bien son ellos los que buscan aclarar desesperadamente lo sucedido, también vemos como entra en juego un tercer sujeto del que no sabemos que esperar: ¿investiga o limpia? Es&amp;nbsp;un extraño e implacable personaje que va vestido de gabardina y sombrero.&lt;br /&gt;Si bien la historia gira en torno a la investigación del asesinato y todo lo que ello va a traer consigo, es en cierto modo también una excusa para mostrar lo claroscuro de los personajes; es decir, sus vidas, sus ambiciones y, más que nada, sus miedos. La serie no representa la simpleza del bien y el mal, sino que muestra que existe una linea sombría por la que se mueven todos los personajes.&lt;br /&gt;Es que en esta historia nada es lo que parece; todo es una sorpresa constante y está por revelarse. El agente Jonah Gabriel tiene una bala en la cabeza y no recuerda nada del momento en que eso sucedió. Y claro, esto también estará dentro de la trama: la incógnita del pasado de un personaje que irá descubriendo no solo su propia historia, sino también, y junto con ello, todo lo que hay alrededor y detrás del asesinato de Wratten.&lt;br /&gt;En las antípodas, en el lado "criminal" (si es que&amp;nbsp;así&amp;nbsp;puede llamarse teniendo en cuenta el papel de la&amp;nbsp;policía), se encuentra Joseph Bede, un tipo que asume el liderazgo momentáneo en la banda de Wratten y decide iniciar un negocio arriesgado con el que planea retirarse definitivamente. Bede es, en realidad, un integrante que siempre estuvo en un segundo plano en todo el juego, un florista. Tal vez por eso sea el personaje más interesante de la serie - a pesar del protagonismo que tiene Gabriel - debido a que la línea por la que se mueve es más delgada, o tal vez más "comprensible".&lt;br /&gt;Hay otro montón de personajes interesantísimos, pero estos son los principales. El resto, junto a toda la notable resolución de la trama, descubránlo ustedes.&lt;br /&gt;La serie es dirigida y producida por Hugo Blick. Gabriel es protagonizado por Chiwetel Ejiofor (Serenity, Children of Men, American Gangster), y Bede por Christopher Eccleston (Doctor Who, Los otros). También actúan Richard Lintern, Stephen Rea, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tengo que ponerle un puntaje, le doy un&amp;nbsp;&lt;b&gt;8/10&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Si la querés descargar hacé click&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.argentinawarez.com/series-de-tv-gratis/1345163-shadow-line-hdtv-550mb-vos-fs-us-1link.html"&gt;acá&lt;/a&gt;. Y apuráte porque estos hijos de puta nos quieren cortar todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Los links no los subí yo; esa es la página de donde la bajé. Los subtítulos están aparte, pero allí se especifica de donde descargarlos.&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-3613879545812769231?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/3613879545812769231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=3613879545812769231' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/3613879545812769231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/3613879545812769231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/02/muchachada-corrupta-shadow-line.html' title='Muchachada corrupta. The Shadow Line.'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-kopq38NIzmI/TywhyRsed7I/AAAAAAAAAHY/pn6Jm1TfkvA/s72-c/tsl.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-6339904901944777753</id><published>2012-01-27T00:10:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:04:05.473-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Cuando subir se hace difícil</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Diego entró al edificio de su apartamentoarrastrando los pies, casi cargando con todo el peso de su cuerpo y el de lamochila llena de ropa que traía. Se paró frente al ascensor, dejó la mochila enel piso y mientras con una mano se rascaba la cabeza con la otra apretó elbotón. Se quedó quieto con los brazos cruzados, esperando. Miraba el panel queindicaba en qué piso estaba el ascensor. &amp;nbsp;En el ocho. Y no se movía. ¡Pero la putamadre!, pensó, alguien tiene que haberlo dejado trancado. Por un momento seresignó a creer que iba a tener que subir ocho pisos. Decidió esperar, aunquesea cinco minutos.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mientras tanto, enojado y pensativo, seguíaintercalando sus poses: primero se apoyaba sobre la pierna izquierda, luego sobrela derecha, y después, ya cansado de estar parado, prefirió recostarse contrala pared con las manos sobre el culo. Suspiró. Le vinieron ganas de mear.También le vinieron ganas de coger. Estaba con los brazos cruzados y no podíahacer nada más que esperar un golpe de suerte. No iba a subir ni loco ochopisos, estaba muy cansado. Miró la hora y luego miró el panel: piso ocho. Nadaiba a hacer que el ascensor se moviera de ahí, al menos por el momento. Elportero no estaba a esa hora. Llegaba como dentro de dos horas casi. Además,¿qué mierda iba a hacer el portero? Si era más viejo que él. No iba a mandar aun viejo subir ocho pisos cuando él no quería hacerlo. No señor. Sabía que eraun pelotudo pero no un hijo de puta. Pensó que tal vez podría empezar por subirunos dos pisos y descansar unos minutos y luego continuar. Pero tampoco teníaganas. Se acordó de su madre. Puede que mamá esté en casa, pensó. La llamó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Mamá? –dijo alzando la voz, apenas la escuchaba –. Soy yo. Sí. ¿Eh? No, no pasó nada.Te llamo porque quiero saber si estas en casa. ¿No? Puta madre. – se pegó en elmuslo con la mano abierta –. No, no pasó nada, mamá. Está todo bien. Solo queel ascensor está trancado en el piso ocho y no quiero subir las escalerasporque estoy muerto. ¿Que qué? Hablá más fuerte, te oigo re bajo. ¿El portero?No, no está ahora. Llega como en dos horas. ¿Eh? ¡No, no comí nada todavía! Meestoy muriendo de hambre y encima me estoy re meando. No, no. No sé. Yo laverdad no entiendo a la gente que deja mal cerrado el ascensor. No entiendo.¿Qué? ¡Ta, pero no importa, mamá! Son unos pelotudos igual. No, mamá. Quedátetranquila. ¿No venís hoy? ¿No? Bueno, nos vemos mañana entonces. Chau. Chau. –colgó y sostuvo el celular en su mano. Lo miraba como si tuviera la posibilidadde llamar a alguien más. Cuando se dio cuenta de que no, lo guardó. Y puteó. Sesentó en las escaleras y esperó un rato más. Cuando estuvo a punto delevantarse para empezar a subir, un hombre un poco mayor que él entró aledificio. Era un vecino del nueve si mal no recordaba. Lo había visto un par deveces desde que se mudó ahí con su madre menos de un mes atrás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Buenas –dijo el hombre mientras asentía con su cabeza y miraba a Diego que le respondióel saludo con un pequeño movimiento de su mano. El hombre apretó el botón delascensor. Miró el panel y vio que no se movía. Apretó el botón de nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Es muyprobable que si no vino desde que yo lo llamé, tampoco venga ahora – dijo Diegodesde el escalón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Setrancó?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Parece.Seguro que algún pelotudo del octavo lo dejó trancado. ¿A cuál vas vos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Al octavo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ah…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Mentira,voy al nueve – se rió. Diego también lo hizo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Al menosvas a un piso menos que yo – dijo –. Lo digo en el caso de que tengamos quesubir por la escalera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Yo no piensosubir por la escalera – dijo el hombre y dio un paso hacia atrás como sialguien le insistiera que lo hiciera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Y yotampoco. Por eso estoy acá, esperando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Esperando?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Si,esperando – dijo Diego y levantó los hombros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Qué estásesperando?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Quealguien del octavo salga y vea que el ascensor está trancado y lo destranque.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Y por quéno le tocamos timbre a uno del octavo y le decimos que cierre el ascensor? ¿Note parece que sería bastante más fácil eso que esperar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Diego titubeó. Qué pelotudo, pensó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ya lointenté – mintió. Bajó la cabeza –. No hay nadie en el ocho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Enninguno de los apartamentos? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Enninguno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Pero quémala suerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Si, estáclarísimo que hoy no es mi día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Igual no tepreocupes. Yo le pido a mi vecino del nueve que baje y lo destranque. Si es queestá en la casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El hombre fue y tocó el timbre. Volvióenseguida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Parece queno está – dijo el hombre negando con la cabeza. - Lo voy a llamar, capaz que noescucha el timbre pero tiene el celular a mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Salió afuera y lo llamó. Diego lo veíagesticular a través de la ventana que daba a la calle. Colgó. No parecía queiban a tener suerte con él tampoco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- No está –dijo el hombre y abrió los brazos y luego los dejó caer en señal de derrota.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Vamos porlos del séptimo entonces&amp;nbsp; – dijo Diego –.Uno tiene que haber.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El hombre fue y tocó el timbre de unvecino del séptimo. Atendió una mujer. El hombre le explicó lo que les sucedíaante la atenta mirada de Diego que no se perdía ningún detalle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Pero mirenque el ascensor no anda – dijo la mujer muy tranquila. Bostezó –. Hasta mañanano hay solución.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Cómo queno anda? – dijo Diego. Empezaba a ponerse de mal humor –. Podrían haber puestouna nota acá abajo aunque sea ¿no? – se dio vuelta y se alejó del interlocutor –.¡La re puta madre!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Pero mireque había una nota – dijo rápido la mujer –. Alguien la tuvo que haber sacado,porque esa nota estaba. La puso el del uno, el señor Bentos. El peladito, ¿loubica?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Sí, sí. Elseñor Bentos del uno. – repitió Diego en tono burlón. No tenía ni la más puta ideade quién era el señor Bentos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Muy bien,muchas gracias vecina. Buenas noches – dijo entonces el hombre. Miró a Diego. –Va a haber que subir nomás. No nos queda otra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Diego lo miró. Abrió los brazos y,resignado, asintió. Comenzaron a subir muy despacio. El hombre iba delante.Diego le veía el culo y pensaba que el hombre se iba a cagar o que se iba atirar un pedo. Cosas que uno siempre piensa, pensó, cuando tiene el culo dealguien delante en una escalera. Salvo que sea de una mujer, claro. Y que estébuena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con la mochila a cuestas, subió dos pisosy luego se detuvo a descansar. Le dolían los hombros y se sentía contracturado.Sabía que no tenía que haberse traído la ropa ese día. Lo hizo porque se loexigieron, sino no lo hubiera hecho. Y si no hubiera hecho eso ahora estaríasubiendo las escaleras con menos peso y sin dolor en los hombros y tal vez conmenos dolor en las piernas. Un poco menos de dolor. Un dolor que de todos modosiba a ser molesto, pero menor. De eso no tenía dudas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cuando Diego se paró y se sentó y serecostó sobre la pared en el piso dos, el hombre, que pretendía seguirsubiendo, se dio vuelta y lo miró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Pah! ¿Tanjoven y ya estás cansado? – le dijo riendo. – ¿Qué me dejás a mí?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- No es temade juventud. – dijo Diego mientras miraba el suelo –. Es el día de mierda este,no sé. Nada me sale bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El hombre también se sentó, pero en laescalera. Le dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Quéllevás en la mochila? Tiene pinta de estar pesado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ropa. –dijo Diego y puso una mano encima de la mochila y sacudió la cabeza –. Ropa quetenía en lo de mi novia y que nunca me traje. Y ahora que ya no tengo novia,tengo que traerme la ropa. Así es como funciona la cosa, o algo así, yo que sé.¿Viste cómo es no? Si no es así, es muy parecido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;-Extremadamente parecido – acotó el hombre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Diego asintió. Tenía la mirada perdida. Elhombre rió y sacó su celular. Se quedaron callados durante unos minutos. Elhombre parecía escribir un mensaje de texto mientras Diego jugaba con los cordonesde sus zapatos. Cuando terminó de usar su celular lo miró y le dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Seguimos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Diego se levantó y se puso la mochila.Subieron tres pisos más. Empezaron a temblarle las piernas. Tosió. Tosió mucho.Cigarro de mierda, pensó. El corazón le latía fuerte, lo sentía hacer presiónen el pecho. El hombre también estaba cansado. Se le notaba. Ambos sudaban,tenían gotas sobre la frente y jadeaban. El hombre quiso hablar, pero no pudohacerlo. Hacía unos ademanes como si intentara sacar a la fuerza las palabras yluego le hizo una seña de que esperara. Tragó saliva y dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Yo no voya parar. Esto de parar a descansar me parece peor. Si paro, paro en el ocho porahí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Pah – sequejó Diego. – Bueno, vamos a seguir. Pero no creo que llegue al ocho. Si vesque paro antes, vos dale nomás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El hombre rió. Tenía las manos apoyadassobre los muslos; estaba contra la pared. Se empezó a reír a carcajadas y sellevó la cara hacia las rodillas. Diego lo miraba y no entendía nada, perotambién rió. Suponía que era por la situación, tan patética, de no poder subirunos pisos sin parecer que se iban a morir. Al rato dejaron de reírse ysiguieron subiendo. Ahora Diego era el que iba adelante. Se preguntaba si elhombre pensaba lo mismo que pensó él cuando vio su culo. Lo miraba de reojo, peroel hombre venía con la cabeza agachada mirando los escalones. Diego empezó asentir fastidio. Quería llegar y todavía le faltaban unos tres pisos. Le dieronganas de gritar y de putear. Fue en ese momento que le pareció que era unabuena idea hacer el esfuerzo de subir unos escalones de dos en dos. Cuando lofue hacer casi resbala y con el peso de la mochila estuvo a punto de caersehacia atrás. El hombre entonces soltó un gritito, puso sus manos sobre lamochila y le dio un empujón. Lo sostuvo y Diego se quedó quieto y enseguida hizoun esfuerzo y subió dos escalones más para llegar al piso siete.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Se apoyó en la pared y luego se sentó.Estaba agitadísimo. Respiraba rápido. Le hizo una seña al hombre con la manopara que siguiera. El hombre, que también estaba muy cansado, asintió y siguiósubiendo. Le faltaba uno para el piso ocho, donde probablemente descansaríasegún lo que dijo. Diego se dio cuenta de que era un sedentario de mierda, queno podía ser que se cansara tanto por subir unas escaleras. Se dijo a si mismoque iba a empezar a salir a correr unos cuatro o cinco días a la semana. Nopuede ser, pensó, que esté tan detonado. Soy una verga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Miró la mochila, la abrió y tocó la ropaque hasta hace un par de horas había estado en casa de su ex novia. Se quedópensando en cualquier cosa mientras escuchaba al hombre un piso más arriba. Semovía. Parecía inquieto, como si caminara de aquí para allá por el pasillo.Escuchó los pies que se arrastraban y el jadeo de la respiración, y miró lamochila llena de ropa y luego la escalera. Se quedó un instante quieto ydespués se levantó. Ya no oía al hombre arriba. Subió otro piso más, y luegootro, y otro y llegó a su casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ya dentro, Diego se sacó la ropa, tiró lamochila encima del sofá y se fue a bañar. Mientras se bañaba se hizo una paja. Eso,según él, le hizo sentirse más descansado. Prendió la computadora y revisó sumail. No tenía nada. Esperó un rato solo para ver si le caía uno de una amiga. Entretanto,se levantó, se sirvió un vaso de coca cola que había en la heladera y se volvióa sentar. Se puso a mirar la pantalla mientras tomaba el refresco rápidamente.Se lo terminó y se sirvió otro. Le dio hambre y pensó que era una buena ideapedirse una pizza. Se miró la panza y se tocó los rollos que le habían crecidosobre las caderas. Recordó que había dicho que se iba a cuidar, y que cuidarseimplicaba comer menos porquerías. Miró el vaso de coca. Por hoy está bien,pensó, me puedo dar el lujo. Mañana arranco en serio. Pidió la pizza y mientrasesperaba se puso a comer un poco de dulce de leche. Recordó cómo le dolían laspiernas y los hombros cuando subió la escalera, y se rió. Estoy hecho mierda,pensó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al rato apagó la computadora y prendió laradio. Buscó el teléfono y llamó a su ex novia. Ella le atendió, pero él colgóenseguida. Se sentía un pelotudo. Sabía que lo era. Miró el teléfono y luego lodejó en su lugar. Pensaba en ella más de lo que querría realmente. A la mediahora sonó el timbre: era la pizza. Se había olvidado por completo que no había ascensor y se lo dijo al repartidor, que puteó y amenazó con no subir hasta que Diego le dijo que le daba una buena propina. Comió, mientras se tocaba la panza con la palmade su mano de lado a lado, y luego, lleno, se sirvió un poco más de coca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-6339904901944777753?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/6339904901944777753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=6339904901944777753' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6339904901944777753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6339904901944777753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/cuando-subir-se-hace-dificil.html' title='Cuando subir se hace difícil'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-1295354207802486024</id><published>2012-01-26T01:12:00.001-02:00</published><updated>2012-02-01T14:09:56.291-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Enorme Casciari</title><content type='html'>Que no hay una sola forma de hacer las cosas, eso lo sabemos. Pero cuando se trata de hacerlas metidos en la industria (en este caso cultural), muchas veces pensamos que no hay otra opción que no sea seguir por la&amp;nbsp;vía&amp;nbsp;mas sencilla: aceptar las cosas como son, ir tras los patrones y dejar que nos caguen. Así es como funciona, pensamos por ahí. No lo compartimos, pero igual lo aceptamos. Hasta que alguien un día, uno que sufrió en carne propia el robo de esa industria, un jugado, un arriesgado, se cansa y se anima a hacer algo diferente. Y le va bien. Y nos recuerda que hacer las cosas de otro modo, de un modo más moral por así decirlo, siempre tiene su recompensa.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Acá les dejo un vídeo de Hernán Casciari hablando de "su" Orsai en noviembre de 2011, de como él pudo y hace que otros escritores eviten los intermediarios, "la mafia" como dice en un momento. Solo hay que tener presente que lo importante de esto no es nada más que escribir y compartir. El resto viene solo. Denle PLAY!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/_VEYn3bXz34/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/_VEYn3bXz34&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/_VEYn3bXz34&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-1295354207802486024?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/1295354207802486024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=1295354207802486024' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/1295354207802486024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/1295354207802486024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/enorme-casciari.html' title='Enorme Casciari'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-4868556816733313998</id><published>2012-01-22T03:08:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T14:10:24.796-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Nada es tan grave como la vida misma</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Marta llegóa su casa poco antes de las cinco de la tarde. Traía consigo unos papeles deltrabajo y cosas para la cena de la noche que prepararía su marido. Iban a comercon unos vecinos de los que se habían hecho muy amigos. A esa hora todavía nohabía nadie en casa salvo Elena, su madre, y Pitágoras, su perro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Mamá?¿Estás en casa? – dijo ni bien abrió la puerta. Nadie contestó. Llamó aPitágoras, pero tampoco respondió a su llamado. No había nadie. Estaba sola. Sumarido debía estar regresando del trabajo. Marta&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; dejó los papeles encima de unamesita ratona y luego buscó en su bolso los cigarrillos. Encendió uno y se dejócaer en el sofá. Tenía una mano apoyada sobre su frente y en la otra sosteníael cigarrillo. La levantaba con mucho esfuerzo para acercar el cigarro a laboca y la dejaba caer enseguida sobre el respaldo luego de pitar. Cuandoterminó de fumar se quedó un rato más en el sillón y cerró un poco los ojos. Alrato se levantó, agarró los papeles de la mesa y fue hasta el cuarto. No tenía ganasde que los vecinos fueran a cenar esa noche. Fue ocurrencia de su marido. Dejólas cosas en la cama y se tiró. Se durmió por unos minutos. Se levantó, fue albaño, se mojó la cara y se dio cuenta que debía limpiar el baño para lasvisitas de la noche. Suspiró. Cuando salió volvió al cuarto y se puso a pensarque se iba a poner para la cena. Escuchó ruidos en la sala.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Mamá?¿Sos vos? – dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Si,Martita, soy yo – dijo su madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Meestoy vistiendo, mamá. Ya voy.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Bueno,Martita. Tengo un mate pronto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ahora voy,mamá. Tengo algo que contarte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Se puso una camiseta y unvaquero y fue hacia la sala. Su madre estaba sentada en un sofá con Pitágorassobre sus pies.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Cómoestás, Martita? – dijo su madre sonriendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Un pococansada, mamá. Pero bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Qué era eso que querías contarme?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Nada, quehoy vienen los vecinos a comer. – hizo un corto silencio; se llevó una mano ala cabeza. – Y que renuncié, mamá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Cómo querenunciaste? – dijo su madre sorprendida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Si, mamá,renuncié.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Pero enqué estabas pensando? ¿Lo hablaste con Fernando aunque sea? ¿Él ya lo sabe?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- No, no sabe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ay,Martita. ¿Por qué hiciste eso? ¿Te pasó algo en el trabajo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Me sentíacansada, mamá, eso es todo. Me sentía muy cansada. – Se puso a llorar, su madrele acarició la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Bueno, noestés mal, Martita. Descansá y cuando puedas buscá otro trabajo. ¿Seguro quepueden mantenerse con el sueldo de Fernando?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Capaz quevamos a necesitar de tu ayuda. Por lo menos un mes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Está bien, no me molesta. Pero no quiero que hagas estas cosas sin hablarlas con tu marido antes, ¿meentendiste?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Si, mamá. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Se quedó por unos segundos recostadasobre los muslos de su madre. Luego dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Voy alavar el baño. Tengo que dejarlo limpio para la comida de hoy.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Fue al baño, buscó el lampazo,unos trapos, los guantes y unos productos de limpieza y se puso a limpiar. Mientraslimpiaba, pensaba en que ya no tenía trabajo, en lo que haría con tanto tiempolibre. Hacía mucho tiempo que trabajaba. Es más, hacía dos años que no teníalicencia. Refregaba la ducha con fuerza y pensaba en lo que diría su marido.Seguro se iba a enojar, pero nada que un par de buenas noches de sexo nopudieran arreglar. Seguro que ahora estando más descansada iban a revivir elsexo. Iban a dejar de hacerlo unas dos o tres veces por semana para hacerlocasi todos los días y probablemente más de una vez los fines de semana. Se rió.Al rato llegó su marido. Escuchó que la puerta se abría y se cerraba y que sumarido saludaba a su madre y le festejaba a Pitágoras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Estoy acá.– dijo ella. – En el baño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Él no respondió, no debióescucharla. Marta siguió limpiando. Refregaba con fuerza unas partes del bidet.De repente, el perro se puso a ladrar en la sala. Ladraba y lloraba. Nadie leabría y Marta se impacientaba. Estuvo ladrando por un par de minutos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Alguienque le abra la puerta al perro! – dijo mientras se levantaba. – Parece mentira– se dijo luego – Uno se rompe el culo limpiando y haciendo las cosas de lacasa y nadie es capaz de abrirle la puerta al perro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Nadie le respondió. Latelevisión estaba encendida, su marido seguro estaba en la cocina leyendo eldiario y su madre debía andar por ahí cerca. Su madre nunca salía de la casa.Muy pocas veces lo hacía. Decía que le dolían mucho los huesos como paramoverse. Marta odiaba escuchar a su madre decir que le dolían los huesos, nuncahabía tenido ningún problema en los huesos ni un accidente así que no sabía porqué se le metía eso en la cabeza. Incluso habían ido al médico pero tampoco leencontraron nada. Debe ser una simple consecuencia de la vejez, le había dichoel doctor. Marta no entendía como a una persona le podían doler los huesos. Esdecir, no podía entender como alguien podía darse cuenta de que le dolían loshuesos. El perro seguía ladrando. Y ella limpiando el baño. El ladrido letaladraba la cabeza, que le dolía muy fuerte sobre el lado izquierdo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Peropuede ser cierto! – gritó y se acercó al pasillo. - ¡La puerta! ¡Ábranle lapuerta el perro!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Ya va! –gritaron desde la sala.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Marta no reaccionó en elinstante, pero se dio cuenta de que la voz no le pareció familiar. No era ni desu madre ni de su marido. ¿De quién era entonces? La puerta se abrió y se cerró,y los ladridos de Pitágoras se perdieron a lo lejos. Al rato Marta fue por elbaño, por la cocina, salió para afuera y vio al perro, pero ni rastros de sumarido o su madre. Volvió adentro y terminó de lavar el baño. Unos minutosdespués aparecieron Fernando y Elena por la puerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Dóndeestaban? – preguntó. – Me duele la cabeza. ¿Ustedes dejaron salir al perro?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Eh, sí, yolo dejé salir. – dijo Fernando. –Fuimos a comprar unas cosas que faltaban parala comida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Unascosas que faltaban? Pero si yo traje todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Hmm, enrealidad no, mi amor. Te olvidaste de algunas verduras y también del aceite.Pero no importa, ya fuimos nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Y vosmamá estás saliendo más de casa o me parece a mí? – dijo mirando a su madre quehabía ido a la cocina para comer una manzana. – ¿Te duelen menos los huesos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Ella se encogió de hombros y noprestó atención a lo que Marta le dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Bueno, ¿tepuedo ayudar en algo? – le preguntó a su marido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- No, no. Meencargo yo. Descansá, que tenés una cara terrible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Me voy abañar. Y después tengo que hablar con vos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Nopreferís hablar ahora?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Después,después. Me duele mucho la cabeza. Necesito relajarme un poco. – Se acercó y letocó la cara con sus manos. – ¿Te queda marihuana? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Un poco.Pero es para la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Ella asintió y fue al baño. Separó en la puerta. El olor a limpio le invadió por la nariz. Quedó reluciente,pensó. Fue al cuarto, abrió el cajón de su mesa de luz y tomó una aspirina parael dolor de cabeza. Luego volvió al baño, se desvistió y vio que la toallitaque llevaba puesta no estaba manchada de sangre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Puta madre– se dijo. – Ya debería haberme bajado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;El baño le hizo bien, cuandosalió se sentía más despierta y el dolor de cabeza había pasado un poco. Fue ala cocina y abrazo a su marido por las caderas. Recostó su cabeza sobre laespalda y le dio un beso en la nuca.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ya vengo.– le dijo. - Tengo que ir a comprar unas cosas para mí a la farmacia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Bueno, pero note demores. Aquellos ya deben estar por venir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- No, vuelvo&amp;nbsp;enseguida.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Lleváte elauto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- No, tengoganas de caminar. Está lindo para caminar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Como quieras– dijo Fernando. Dejó el cuchillo que tenía, se dio vuelta y la abrazó. Ella loapretó fuerte y cerró los ojos con firmeza. Lo separó y le sonrió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Mientras iba por la callepensaba en cómo decirle a su marido que había renunciado. Luego recordó que latoallita no se había manchado. No querían tener hijos. ¿Cómo había sucedido?¿Cómo podía ser que se hubiera quedado embarazada si ellos se cuidaban? Nopuede ser, pensó, es un simple retraso. Llegó a la farmacia, entró, compró eltest y se fue. De camino a su casa sintió que no podía aguantar la ansiedad,así que entró en un bar que encontró y pidió para pasar al baño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Al fondo ala derecha, querida – le dijo una mujer gorda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Gracias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Entró al baño, se sentó sobre elwáter y se hizo el test. Esperó un instante. Miró la hora, los vecinos yadebían estar en su casa. Comenzó a mover su pierna y a comerse las uñas. Estabanerviosa. El test dio negativo. Suspiró y comenzó a reír. Reía a carcajadas. Nopodía creer lo idiota que había sido en pensar que podía estar embarazada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Eraimposible - se dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Se miró en el espejo y negó enla cabeza mientras una sonrisa se dibujaba en los labios. Pensó que debíacelebrarlo. Miró la hora. Se dio cuenta que era tarde pero no le importó. Setomó una cerveza y le contó entre risas lo que le había sucedido a la gorda quele atendía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Fui unaestúpida al ponerme tan nerviosa. – le decía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Son cosasque pasan, querida. – dijo la gorda mientras secaba un vaso. – Mis tres hijosvinieron todos de rebote. Claro que tampoco nos cuidábamos mucho. Pasó nomás. Y hoy, veinticuatro años después, ahí están los pobres, tan desgraciadoscomo sus padres. Siempre en la lucha. Es un mundo cruel para los que vivimos eldía a día, no te voy a mentir. No tenemos recompensa. Pero bueno, más allá de todo eso, mis hijos son lo másgrande que me dio la vida. Esa es la verdad y sólo por eso estoy agradecida. Vas a ver que un día vas a cambiarde opinión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Puede ser,pero ahora no lo quiero. De eso estoy segurísima. Dame otra cerveza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;El celular le sonó. Era sumarido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Dóndeestás, Marta? – dijo él. Se le notaba enojado. – Hace una hora que están acálos vecinos. ¡Vení ya! Dale. – y le colgó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Marta saludó a la gorda y sefue. Cuando llegó a su casa, entró con una amplia sonrisa y les dio un beso aJuan Gómez y a Daniela Benítez, sus vecinos, sus nuevos y futuros mejoresamigos, y luego se sentó y se sirvió un vaso de cerveza. Su marido la miraba untanto molesto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Dóndeestabas? – le preguntó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Meencontré con Alicia, del trabajo, ¿te acordás? Me quedé charlando con ella y laacompañé hasta su casa. No me di cuenta del tiempo que había pasado hasta queme llamaste. – Le sonrió. Él también sonrió. – Bueno, ¿y ustedes qué cuentan debueno? – dijo y miró a sus vecinos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Daniela consiguiótrabajo nuevo. – dijo Juan con una gran sonrisa tomándole la mano a su mujer. –Estamos muy contentos. Va a ganar casi el doble.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ah. Qué bueno.Felicitaciones – dijo Marta demostrando muy poca alegría. Recordó que ella notenía trabajo. Que había renunciado. Se había olvidado que tenía que hablar conFernando de ello. Se levantó despacio y fue a la cocina. Apoyo las palmas de susmanos en la mesada, agachó la cabeza y luego suspiró y puteo por lo bajo.Pitágoras apareció a su lado moviéndola la cola. Se sentó y la miró. Ella lomiró a él. Se puso a su altura y le toco la cabeza. Quiso ser tan simple comolo es un perro. Quiso ser feliz solo con ver a una persona. Le lamió la cara yella se rió. Le habló un poco y luego lo llevó con ella al patio. Él seacostó cerca suyo y ella lo acariciaba con uno de sus pies mientras tomaba unacerveza. Llamó a su marido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Fernando!¡Fernando! – gritó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Qué pasó?– dijo él desde la puerta. – ¿Qué hacés acá? Pensé que estabas en el baño y quepor eso demorabas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Ella lo miró. Dio un trago a lacerveza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Sentáte –le dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Él se sentó. También tomabacerveza. La miró y le tocó el pelo. La acarició despacio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¿Qué pasa?– le dijo acercando su cara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Nada, enrealidad. Es solo una estupidez. Hoy creí que estaba embarazada ¿sabés? Lleguéangustiada del trabajo y no me sentía muy bien. Cuando me fui a bañar vi que nome había bajado y pensé que, bueno, no sé, que estaba embarazada. Y no tienelógica que haya pensado eso por las precauciones que tenemos. Pero igual lopensé. Entonces fui a la farmacia, compré un test y me lo hice en el baño de unbar. Cuando vi que daba negativo me sentí muy aliviada. Pero ahora me entrócierta angustia. Y no sé, tengo ganas de llorar. No sé por qué. Abrazáme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Se abrazaron. Él no entendíanada de lo que le sucedía, pero igual la abrazó. Ella, recostada sobre supecho, se preguntó cuánto le quería, y si lo quería en realidad. Tal vez ahí,en ese momento, Marta se dio cuenta de su temor. Lo miró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Todo va aestar bien. – dijo él. – Te quiero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Yo sé. –dijo ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Vamos paraadentro que nos están esperando. Si no volvemos van a pensar que no queremosque estén acá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;Marta rió. Estiró sus brazospara que él la levantase. Fernando la agarró y la levantó. Luego volvieron paraadentro abrazados. Ella le pasó una brazo por la cintura y él uno por sobre loshombros. Pitágoras les siguió moviendo la cola. Antes de entrar ella se detuvoy le dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Tengo otracosa que decirte. Pero mejor lo dejamos para después ¿sí? Ahora solo quieroemborracharme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Está bien,mi vida. Estoy seguro que no es nada grave.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-4868556816733313998?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/4868556816733313998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=4868556816733313998' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4868556816733313998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4868556816733313998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/nada-es-tan-grave-como-la-vida-misma.html' title='Nada es tan grave como la vida misma'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-6502431082668462111</id><published>2012-01-12T20:00:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T14:12:32.763-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Para entretenerse</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Desde que miré&amp;nbsp;&lt;i&gt;Drive&lt;/i&gt; la semana pasada, vi otras cinco películas además de algunos capítulos de unas series de las que hablaré en otro momento. Los links de descarga no corren por cuenta mía, algunos los tomé de unos posts de taringa y otros simplemente los llevan a la página unsoloclic. Las ultimas dos están en un mismo post con algunas otras películas más. Búsquenlas que están allí. Son todas de excelente calidad.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;1)&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Nader y Simin&lt;/i&gt;,&amp;nbsp;&lt;i&gt;una separación&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, es una película iraní del 2011 que narra los problemas que tiene Nader con una empleada que contrata para que cuide a su padre que padece de Alzheimer, luego de separarse de Simin. El filme es notable tanto en su trama como en su guión, y refleja de gran manera el peso y la influencia que tiene la religión en las personas de esos países. Además, es aguda en su crítica al comportamiento humano, demostrando que cuando se trata de salvarse mentir es siempre una buena opción. Ganó el Oso de Oro en Berlín y seguramente sea nominada como mejor película extranjera en los Oscar.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;8.5/10&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Director:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Asghar Farhadi&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Elenco:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Sareh Bayat - Sarina Farhadi - Leila Hatami - Kimia Hosseini&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Género:&lt;/b&gt;&amp;nbsp;Drama&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=nXs3aaZVL3U"&gt;&lt;b&gt;Trailer&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;-&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;a href="http://unsoloclic.info/2011/12/jodaeiye-nader-az-simin-2011-hd-720p/"&gt;Descarga&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;2)&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;i&gt;I saw the devil&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, es un película coreana del 2010 de venganza, muerte, locura y violencia extrema, que narra la persecución demencial que el bueno de Kim Soo (agente secreto) le hace a Kyung Chul (asesino en serie y un psicópata total) luego de que éste matara a su novia. Las escenas de violencia son notables y las actuaciones muy buenas.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;7.5/10&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Director:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Jee-woon Kim&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Elenco:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Byung-hun Lee - Min-sik Choi - Gook-hwan Jeon&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Género:&lt;/b&gt;&amp;nbsp;Thriller - Horror&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=hCRnUBZbm5k"&gt;Trailer&lt;/a&gt;&amp;nbsp;-&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/13476596/I-Saw-the-Devil-2010---Cine-coreano---MU.html"&gt;Descarga&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;3)&amp;nbsp;&lt;i&gt;&lt;b&gt;5&lt;/b&gt;&lt;b&gt;0/50&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, es una comedia dramática estadounidense del 2011, que cuenta el proceso que hace Adam luego de que le diagnostiquen cáncer a los 27 años. El filme es parte de la experiencia real que tuvo el guionista Will Reiser. Si bien soy de los que prefieren los finales tristes (?), de todos modos esta película logra emocionar y hacer reir. Cuenta con una excelente actuación de Gordon-Levitt y un muy buen guión. Fue nominada a los Globos de Oro como mejor comedia y mejor actor.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;8/10&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Director:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Jonathan Levine&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Elenco:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Joseph Gordon-Levitt - Seth Rogen - Anna Kendrick&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Género:&lt;/b&gt;&amp;nbsp;Comedia - Drama&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=qtubXsUuzbU"&gt;Trailer&lt;/a&gt;&amp;nbsp;-&amp;nbsp;&lt;a href="http://unsoloclic.info/2012/01/5050-2011/"&gt;Descarga&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;4)&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Yo maté a mi madre&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, es una comedia dramática canadiense semiautobiográfica del 2009, que explora la más que complicada relación de un hijo y su madre. Por momentos las situaciones son llevadas al absurdo total y en otras se tratan con un realismo que hacen que el espectador se identifique con lo que sucede. Los planos son cuidadosamente trabajados lo que refleja una especial atención en la construcción visual; la trama es bastante simple, aunque la historia es tratada desde una óptica interesante. Es escrita, dirigida y protagonizada por Xavier Dolan de 20 años de edad (ahora 22).&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;7/10&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Director:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Xavier Dolan&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Elenco:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Xavier Dolan - Suzanne Clément - Anne Dorval&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Género:&lt;/b&gt;&amp;nbsp;Comedia - Drama&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=k2mLtMCDTss"&gt;&lt;b&gt;Trailer&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;-&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/13359198/megapost-mejores-peliculas-estrenos-en-1-link-megaupload.html"&gt;&lt;b&gt;Descarga&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;5)&amp;nbsp;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Carlos&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, es una producción franco alemana del 2010, que narra parte de la vida de Ilich Martínez, alias "Carlos el Chacal", un terrorista integrante del Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP) y posteriormente líder de un grupo propio. Carlos actuó con pasión en la década del 70 y el 80 para algunos países de medio oriente en su lucha antiimperialista. Esta película es una adaptación resumida de la miniserie francesa también llamada&amp;nbsp;&lt;i&gt;Carlos,&amp;nbsp;&lt;/i&gt;de seis horas de duración. La actuación de Edgar Ramírez como Carlos y la reconstrucción de la época son notables.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;8.5/10&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Director:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Olivier Assayas&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Elenco:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Edgar Ramírez - Fadi Abi Samra - Ahmad Kaabour - Christoph Bach&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;Género:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Drama - Thriller - Biográfico&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=hkHTxsfrZ4k&amp;amp;feature=related"&gt;&lt;b&gt;Trailer&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;-&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/13359198/megapost-mejores-peliculas-estrenos-en-1-link-megaupload.html"&gt;&lt;b&gt;Descarga&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-6502431082668462111?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/6502431082668462111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=6502431082668462111' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6502431082668462111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6502431082668462111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/para-entretenerse.html' title='Para entretenerse'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-6500783927949869551</id><published>2012-01-08T16:33:00.001-02:00</published><updated>2012-02-01T14:13:38.911-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Alguna vez estuve en la realidad</title><content type='html'>Está bien. No voy a negar que a veces me miento. Todos lo hacemos, supongo que es parte de ser triste, idiota y decadente. Mentirse es querer salvarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me molesta, lo que de verdad detesto, es no poder encontrarme haciendo esto, sintiendo esta forma de escribir. Pareciera como si la hubiera perdido, y eso es algo que no quiero porque cuando lo hago siento algo que me emociona&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los planes de suicidio que idee cuando iba a caminando o en ómnibus, en un rato de aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es solo una cosa lo que necesito. Solo una y creo que a partir de que lo tenga esta noche podría cambiar: una mujer. Pero tengo alcohol. Alcohol. Y aunque no puedo tener sexo con él, al menos tengo cierto cariño. Pura comprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sentido tendría la vida si de verdad tuviera sentido? Lo que nos hace realmente idiotas e infelices es que buscamos que las cosas encajen en lo que queremos. Justo como queremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte es aquello para lo que vivimos. Toda nuestra vida está pautada por ella, ya sea por temor o por indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas mis historias son tristes. Alguna, con suerte, con un buen toque de humor. Todas son la clara muestra de mis obsesiones. La soledad, la indiferencia, la locura, la monotonía, la vergüenza, la lucidez, la desesperación, la necesidad, el sexo, la ausencia del amor, la falta de comprensión, la idiotez, la mentira, la voluntad, lo irreal, lo cercano, los sueños, lo mundano, lo sencillo, lo que importa. Lo que me hace idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente encontré ciertas cosas que me hacen bien. La vida la veo con otros ojos. Ya no soy aquél personaje cioraniano. Aun así todo lo veo a través de lentes ya gastados, ojos que nunca más se van a sorprender de ciertas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la depresión uno se aburre rápido. Es tan intensa y tiene tanta carga emocional que termina siendo un espacio inhabitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mentiría si dijera que no me preocupa el futuro. Que no tengo miedo. Que nada es seguro. Que el presente nunca alcanza. Que de verdad lo importante es lo más estúpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carver es la vida narrada en un par de hojas. Lo mundano y lo sencillo en historias de todos los días. Es un Chéjov transformado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-6500783927949869551?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/6500783927949869551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=6500783927949869551' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6500783927949869551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6500783927949869551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/alguna-vez-estuve-en-la-realidad.html' title='Alguna vez estuve en la realidad'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-326097585898215617</id><published>2012-01-07T04:11:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:38:52.421-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Cuando uno no sabe dónde está</title><content type='html'>&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;i&gt;Este es un cuento largo que escribí hace un tiempo ya, pero que descubrí que tenía cierto potencial hace muy poco. Por su extensión, dudo que lo lean, pero lo subo igual por si a alguien le interesa. Abrazo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Desperté en lamitad de la noche sobresaltado, sudado y con el corazón latiendo fuertemente. Mehabía invadido una terrible pesadilla. En mi sueño todo sucedía muy rápido: estabaen un pasillo completamente negro, largo y angosto, en el que solo cabía micuerpo. No podía divisar el final, pero extrañamente podía ver, a pesar de laoscuridad que reinaba en el lugar, algo a lo lejos, a lo que yo quería llegarpero mis piernas no me dejaban. Caminara o corriera la distancia era siempre lamisma. Hasta que de &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;repente ese algo comenzó a venir hacia mí. Escuché un ruidocomo de una cadena que empezaba funcionar, como una montaña rusa cuando uncarro sube en el inicio. Tracate, tracate, tracate, tracate, tracate, tracate.Y ese algo comenzó a acercarse. Agudizaba mi vista, achinaba mis ojos esperandode esa manera ver qué era eso que se acercaba tan despacio. Tan lento veníaque me senté a esperarlo. Tan lento avanzaba que me dormí en el sueño. Cuandodesperté divisé encima de mí ese algo: colgando, estaba la cabeza de Cevallos.Pero yo no gritaba ni me asustaba por ver su cabeza, sino que me estiraba y meponía en puntas de pie para tomarla. La bajaba y le hablaba, pero le decíacosas completamente incoherentes, palabras sueltas que no tenían sentido.Instantes después la dejaba en el piso. La cabeza entonces, de repente, cobrabavida y escapaba corriendo y luego caía en un precipicio enorme que se abría aunos metros de distancia de mí. De inmediato, una multitud deimágenes irrumpían: imágenes del barrio, del parque, de la Pepa, de Montevideo,y, lo más desesperante de todo, de Marlena gritando incansablemente, en unaullido fino y agudo que hacía que yo me tapara los oídos desesperado, hastaque de la nada surgía mi pistola, que por su propia voluntad, como si pensaraella misma en lo que hacía, le creaba un agujero en el medio del estómago y lequitaba la vida. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Miré el reloj:marcaba casi las 3 a.m.¡Qué mierda!, dije. Me levanté y fui hasta al baño. Volví al cuarto y miré porla ventana: nadie transitaba en las calles por lo que decidí, a pesar del fríoque hacía, salir a dar una vuelta para ver qué retos me ofrecía la noche y, depaso, buscar a la Pepa para ver si me daba un poquito de calor. Estaba, como nolo estaba desde hacía mucho tiempo, decidido, con voluntad. Es el poder de unaconcha. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Salí a lacalle y bajé por Ballesteros hasta 25 de junio y allí doblé hacia la derechahasta dar con General Medeiros. Antes, por esa calle, estaba el bar Pelambres yhacia allí es donde me dirigía en ese momento.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;En el trayectome encontré con alguna puta que hacía una ronda nocturna en busca de clientes.Me negué a todas las que se ofrecieron, solo quería a la Pepa. Se me acercabanentre esbozos de sonrisas y suaves sacudidas de pechos, sin vergüenza, sincautela, directas y gritonas. Algunas incluso tenían preparado un pequeñoguión, otras eran más espontáneas, pero todas estaban, las pobres, buscando lomismo. Ninguna era como la Pepa, o como yo al menos la recordaba, ninguna eracomo yo quería fuera, o lo que yo querrían que fueran, lo que más necesitaba enese momento. Abrigadas, venían hacia mí con compromiso, esperando a la presaque no querían comer. Para ellas yo simplemente era uno más, otro nombre en lalista interminable, inagotable, de hojas que no tenían fin, que se iban agregandonoche tras noche, semana tras semana. Se las veía obligadas por la necesidad,por el infortunio de tener que buscar lo fácil. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Una se meacercó con autoridad, marcando presencia. Le vi el ojo negro, el moretón queindicaba la violencia, el puño que había tocado una, dos, o quién sabe cuántasveces, su rostro pálido, ahora frío, pintado por el color de la sangrecoagulada.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Quise hablarcon ella, pero no me buscó con su mirada, quise ofrecerle ayuda, invitarla a lode Petre, a que viviera conmigo unos días, allí, en la casa cálida de un amigoque yo no tenía. Pero ella me esquivó y yo me acobardé. Le dije que no cuando vinocon la mejor cara que podía poner, mientras entreabría su campera paramostrarme un pecho solitario, desamparado. Mi negativa no fue por su belleza,sino por su respeto. Ella comprendió, cuando mi cejas se arquearon y ledemostraron que yo la admiraba, que los diez segundos de contacto fueronsuficientes para mí, para darme cuenta de que ella merecía mucho más de lo quetenía y de la ayuda que yo pudiera darle. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Movió sucabellera corta, ondulada y rubia, entrecerró sus ojos y parpadeó varias veces hasta esquivar por fin los míos. La vi arrugarse, acongojarseen su desesperación, morderse el labio inferior, como si dudara de irseconmigo, de escapar, como si tuviera por qué abstenerse. Claro, la violencia.El dolor. El miedo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Seguí caminandoy dejé tras mis pasos, tras mirar atrás, un alma solitaria, desvanecida en surealidad, en lo complejo de su necesidad de supervivencia, sabiendo que alllegar a su casa o a un cuarto desconocido, en una cama desconocida, llorarápor atrás mientras sus piernas se abran y su rostro se pinte de colores queella detesta.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Me sumí enesos pensamientos, en la puta que había dejado hacía un par de cuadras, meprometí pasar nuevamente por ahí, buscarla a la luz del día, ofrecerle micompañía, mi amistad, mi dinero. Me aseguré de no olvidar el rostro delicado,los ojos casi grises que encontraron espontáneamente los míos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Entonces, mientrasimaginaba un supuesto encuentro a la luz del día con la chica del moretón, distinguía media cuadra el viejo y querido bar Pelambres, que para mi satisfacción no estabacerrado, sino que se encontraba igual a como lo recordaba, idéntico a la últimavez que estuve allí, con el mismo cartel de cerveza deteriorado. En las afuerasno había movimiento de gente alguno, tan solo unos muchachos en un auto verdede vidrios polarizados estacionado frente a la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Entré einmediatamente me invadió un olor a viejo, a encierro y cosas gastadas, como siviejas almas hubieran sido mantenidas allí por mucho tiempo. Escapé como pudede esa neblina espesa, del humo del cigarrillo mezclado con los hedores humanos,y llegué casi sin querer a la barra mientras esquivaba algún que otro borrachoque entorpecía mi camino. Sentí una nostalgia que se fue mezclando con unorgullo que brotaba desde dentro, desde algo profundo que yo desconocía en mí.No sé que era, pero me limité a disfrutarlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Por un momentocreí desvanecerme, salir de la costumbre rutinaria a la que estaba sometidodesde hacía años, por incapacidad, por imbecilidad propia, por lo que fuera,por algo que yo nunca entendí. Sabía lo que necesitaba, lo que quería, al menospor esa noche: necesitaba sexo, ese algo que me hiciera despertar de eseletargo emocional en el que me encontraba. Y para eso necesitaba a la Pepa, ala mujer que me podía devolver a mis orígenes, la que podía dominarme sinsiquiera mandarme, sin decirme lo que tenía que hacer, sin gritarme o imploraren el llanto aquello que ella más deseaba. Porque no era mía, yo no lepertenecía y ella no me pertenecía. Nuestra unión siempre fue libre, ocasional,nunca buscada, salvo el deleite personal, el éxtasis y la mentira a la que nossometíamos. Una mentira que me hacía sentir vivo, una que no me engañó: laúnica mentira en la vida que supo cautivarme.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;En el bar nohabía mucha gente así que podía ver por aquí y porallá, echar el ojo a algunas - las pocas - mujeres decentes; reírme por lo bajode los comentarios a los gritos de unos viejos que les chupaban las tetas a la putaque les bailaba en la mesa de la esquina; podía ver en la esquina opuesta lasnarices de dos chicos encenderse hasta estallar.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Pedí unacerveza, le entregué mi espalda a la barra y contemplé, decidí, que me teníaque unir a la decadencia del mundo. Brindé por ello. No había necesidad deponerse mal, no era lo que necesitaba. Me vi a mí mismo disfrutando de todo esecirco, poniéndome a tono con ello, y me imaginé riendo a carcajadas con losmuchachos de la esquina, luego de pasear mi cara por la sucia madera gastada; ocon los viejos borrachos, desagradables y sucios que disfrutaban limitadamentede los placeres de las tetas de una mujer.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;De pronto, descubríque frente a mí, detrás de grupo de hombres, de unas columnas y de unas mesas,escondida como si estuviera agazapada esperando una presa, había una joven depelo corto y labios prominentes, de contextura flaca y huesos pequeños. Estabaen la parte más lejana a la barra, sentada sola, con una pierna encima de lasilla, comiendo chicle con la boca abierta y la mirada perdida, desinteresadade lo que estaba sucediendo en el bar, simplemente pensando en cosas que noestaban ahí, que eran ajenas a la realidad del momento, a los hombres que, comoyo, la mirábamos deseosos de su cuerpo pequeño. Tenía el pelo revuelto, tal vezconsecuencia de su rebeldía frente a la vida, o de un sexo furioso ocurridohace un par de horas y sobre el que ella estuviera pensando ahora, justo eneste momento, en el recuerdo de lo vacío que había sido ese encuentro, cansadade los hombres, agotada del placer que ella había tenido, o no, del orgasmo sinsentido, de la furia levantada entre las sabanas y de lo poco real que habíasido todo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Me sentímareado. Despegué mis codos de la barra, levanté mi culo del taburete y sostuvecomo pude mi cabeza sobre mis piernas. Mi mundo se dio vuelta. Nauseas. Fui alpatio y vomité dos veces. Volví y me senté nuevamente en la barra. Busqué a lachica de pelo corto, pero se había ido. Pedí un vaso de agua y enseguida unwhisky. Cuando me di vuelta la vi aparecer, asomar su rostro esquelético, por detrásde una columna. Todavía estaba ahí. Pasó cerca de mí. La miré y ella me miró.Se sentó en su mesa alejada y me buscó con sus ojos varias veces por entre losobstáculos que nos separaban. Bebía algo, tal vez cerveza o whisky, o lo quefuera que pudiera hacerle olvidar lo vivido hace un par de horas.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Inmediatamentecomencé a extrañar a la Pepa, a desearla. La chica flaca del bar me vulneraba,su presencia me hacía desear una mujer, tenerla en mis brazos, ser feliz a sulado al menos por un instante. Tenía ganas de ver a mi puta. Ahora más quenunca necesitaba encontrarla y pasar un rato con ella, o con alguien. Traté derecordar los posibles lugares en donde podría estar un jueves a la noche. Lasopciones eran tantas que buscarla no tendría sentido, sería una pérdida detiempo porque podía estar en cualquier lugar, en su casa o en un prostíbulo,tal vez en el de la calle Macías o tal vez en cualquiera de los varios que hayen el barrio.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;En un actodesesperado por encontrarla, por tener su concha en la que pudiera desahogarme,pensé en preguntarle al mozo si la conocía, si alguna vez había estado conella, si había sentido su calor, si conocía su aroma, si sabía dónde podríaestar un jueves frío a la noche la mujer de espalda grande y cabello largo. Medi vuelta para hablarle, le clavé mis ojos, creí meterme en su cabeza; él memiró extrañado, preguntándome con su rostro, sus cejas arqueadas, qué carajo quería.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- No importa – le dije.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Volví a buscarcon mis ojos gastados, de mosca, a la flaca del bar. Pero ya no estaba más, sehabía ido, y esta vez parecía que en serio. Había perdido la noción del tiempo,de la hora, de las cervezas, los whiskys, los vómitos. Mi alrededor era unanebulosa. Me volví a parar, me volví a sostener. Aun así, no me sentía mal,estaba borracho, pero feliz.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Llegué a casade Petre cuando el sol asomaba tibio por el horizonte. No había nadie en esacasa vacía. Me preguntéqué sería de Petre, donde estaría a esta hora. Fui al cuarto y me acosté. Nopude dormir y pensé en la flaca del bar, en la suerte que me había sonreído amedias, en que la Pepa era una aguja y el barrio un pajar, en que Petre meimportaba un carajo, en que la muerte era una cara bella con bigotes, un bigotecorto y de pelo fino. Pensé que todo se había ido a la mierda, y que todovolvía a ser normal.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Desperté y loprimero que se me vino a la mente al mirar hacia fuera y ver el cielo gris ylos edificios que se elevaban sobre el horizonte, fue en Montevideo, en lomonótono, en, justamente, lo gris, como lo había sido la noche y lo era ahorael día. Toda mi vida había sido como un laberinto. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;En la cociname encontré a un Petre enojado, que de mal humor y con palabras que apenas pudedistinguir, me invitó a que me sentara a comer. Mientras almorzábamos Petre nome dijo nada, ni me miró. Yo sí. Lo observé mientras se desesperaba cocinando,apurado por algo que yo desconocía, pero que lo empujaba cada vez más al tiempolímite, a la hora fijada. Miraba el reloj, pensaba y movía sus manos, o susdedos, o sus piernas.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Contemplé susrasgos, ahora viejos, más hinchados, con bolsas negras debajo de los ojosapagados que transmitían una vaga sensación de vacío. Desde que llegué no lo vinostálgico por mí, ni contento por mi presencia, sino distante, tanto en elrecuerdo como en el presente. Parecía que yo fuera una carga, una especie demolestia. Toda la supuesta amabilidad con la que me había tratado en elteléfono se convirtió en su casa en hostilidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Perdoná - dijo Petre derepente. - Estoy un poco perdido, tengo otras cosas en la cabeza. A veces no séqué me pasa. No me siento yo, y lo que tengo a mi alrededor no me conforma.Debe ser que me puse viejo. Quisquilloso. Yo que sé. - Siguió comiendo,tragando los tallarines y mirando la hora que llegaba, para él, lento adestino.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Yo asentí, le hice saber que por mí no se preocupara,que seguramente sus cosas eran de más preocupación, que la estaba pasando demaravilla en su casa, que muchas gracias por la invitación, que de verdadnecesitaba salir un poco de mi encierro y que no tenía que disculparse en lomás mínimo. Todo una gran mentira. Lo vi sonreír por lo bajo, como contento pormi respuesta, por eso que él creía que era verdad.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Aun así, no sépor qué, tuve esa idea repentina de hacerlo llorar, enojarlo, molestarlo,pincharlo hasta que reventara contra mí o contra aquello con lo que estabadisgustado. Pero él no me interesaba en lo más mínimo, no había motivos parahacer eso, o sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- ¿Dónde está Anita? –pregunté, revolviendo para ver si por ahí estaba el motivo principal. Queríasaber si era ella, si la preocupación tenía nombre y apellido, forma humana. Reaccionóde manera abrupta; se sobresaltó.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Anita se fue a la casa desu madre por unos días. Se fue con los niños.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No lo vi molesto con mi pregunta, ni con el nombre desu mujer, mi ex novia, pero aun así mencionarla fue motivo de nerviosismo, deun plato que caía al suelo y se rompía en mil pedazos, de una puteada al aire,de una mirada fulminante, a mí o a la vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Limpió el desastre y se fue disculpándose, aduciendoexcusa tras excusa. Lo vi atravesar la puerta y cerrarla de un portazo en unossegundos que pasaron rápidos, en un parpadeo. Y yo quedé solo en esa inmensacasa. Solo. Y la soledad me remitía a la muerte, al ansia inevitable de notener que existir, al lejano recuerdo del insomnio, del terror de tener quepasar en silencio horas y días a solas conmigo mismo, descubriendo pasajes ycaminos de los que no estaba seguro que podría salir. Y asíllegaban las ganas de jugar con mi pistola. La mentira que encarnamos, pensé.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Pero esquivéesos pensamientos, los alejé e intenté entretenerme con otras cosas, con algomás terrenal, lejos de lo que me alejaba de la vida y de lo que yo podríaconsiderar la felicidad, o la tranquilidad. Así que me bañé y después me acostédesnudo. Desperté en la noche, pero temprano. Bajé desvestido, paseé mi pequeñopene por la casa fría. Me abrigué y cociné algo. Luego miré tele, mientras metocaba suavemente. Se me paró, así que tomé una foto de Anita y me hice unapaja en el sofá, pensando en ella, en su pelo rojo, en las manos puras y laspiernas justas, en su culo, en la sonrisa del éxtasis, en sus cachetescolorados, en aquella que me la chupaba como nunca nadie lo hizo. Mía. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Me puse arevolver las cosas de Petre, a indagar en sus pertenencias para ver si teníaalgo entretenido que chusmear, algún secreto que desvelar. Encontré primero, enel aparador del living, algunas fotos en las que aparecíamos Petre, Cevallos yyo, además de otros viejos conocidos. Sonreí al ver algunas tan viejas, tomadasde niños, en las que sosteníamos una pelota hecha de medias y papel de diariobajo el brazo, el sudor nos corría por la cara, los pelos despeinados, lasonrisa de oreja a oreja, el jadeo del pecho hinchado, el abrazo fraternal,puro y sincero. Todo tan sencillo y real. No había mentiras, nohabía engaños, nada que lastimara nuestra integridad, nada que cuartearanuestra personalidad, solo el egoísmo propio del niño, la burla chistosa, eljuego inocente. La sonrisa verdadera.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Dejé las fotosy fui a su cuarto a revolver su mesa de luz, sus escondites más íntimos. Ademásde un poco de cocaína y algunas cartas sin terminar, no encontré nada. No habíanada interesante que revolver ahí. Nada íntimo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Seguí por el pasilloy me metí en otro cuarto, en uno oscuro, donde una línea de polvo era iluminadopor una rendija de luz que entraba por el postigo; &amp;nbsp;el olor a rancio, a encierro, me hizopresagiar que esa habitación no se abría desde hacía días, semanas, hasta meses.Pisé el suelo y la madera crujió suavemente, tanteé temeroso la pared en buscadel interruptor de la luz, primero a mi derecha y luego a mi izquierda. Estornudé.Tuve que salir, pero me pregunté qué mierda guardaba Petre ahí que no merecíala pena ser cuidado.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&amp;nbsp;Volví a abajo y revolví su escritorio. Entreun montón de papeles y recibos encontré una copia de "La mentira yAndrés", &amp;nbsp;una de las mejores novelasde Cevallos. Me pregunté si ahora que estaba muerto, Juana, su mujer, se habría planteadola posibilidad de publicar algunas de ellas, al menos las mejores, si estaríadispuesta a dar a conocer el legado que ese notable escritor le dejó al mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Esa novela laescribió hace años, tal vez más de diez, en un estado de drogadicción demencialque incluía cocaína y alcohol a niveles parejos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Yo, lo admito,intenté seguir sus pasos hace mucho tiempo. Pero no tenía pasta, no tenía esa cosa,ese algo de escritor nato, esa pasión insustituible por cualquier otro dote yasea talento o vocación. Es que si no hay pasión en el escritor, es porque eseescritor no tiene nada que decir.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Me puse aojear la novela, cercana a las quinientas páginas. Pasé por los títulos de loscapítulos y poquito a poco fui recordando de qué trataba. Era sobre unpersonaje, el del título, tosco, frío, pragmático, de nervios tranquilos, quepasaba años de su vida mintiendo, a quién sea. Su vida era lo que él quería quefuera, porque su forma de vivir, su trabajo, se lo permitía. Viajaba por elmundo y lugar donde cayera, persona nueva a la que conociera, mentira nueva queera creada, o retomada, o deformada. Conocía a dos personas en un mismo día y alas dos les inventaba historias completamente diferentes entre sí,todas cargadas de sarcasmo y de burlas.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Lo cierto esque Andrés no era nada, no era nadie, simplemente una persona que inventabahistorias, que las amoldaba a su conveniencia y que en un principio parecía quehacía todo por diversión, por enajenado de la sociedad, por reírse de todo,pero luego uno lo iba descubriendo y veía que todo era en él mucho más oscuro,que Andrés actuaba por desesperación, por odio hacia la gente, por un rencorque él creía que desconocía, pero que lo guiaba lentamente hacia su propiatumba, a caer en su trampa.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Fue el mejor personaje que inventó. El más coherente y a la vez elmás misterioso, indescifrable. En el medio del llanto perecedero de Cevallos,de la imagen triste y decadente de su rostro, caminé hasta la puerta con lanovela en mis manos, más convencido que nunca de publicar su creación. Lasostuve fuerte y pensé que ya no podía ser, que ese material era demasiadobueno como para estar lejos del conocimiento de las personas, de aquellas quefueran capaces de entender lo que ahí estaba escrito. Me pregunté una y otravez por qué.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Me fui hasta lo de Cevallos, que quedaba casa pormedio. Esperaba encontrar a Juana, su mujer, la viuda. Dos motivos tenía mivisita: primero ver en qué estado se encontraba ella, que lo quería tanto, enun amor que nunca supe si era correspondido por él, tan diferente que tal vezno sintiera amor; y segundo, hablarle, intentar convencerla de publicar algo delo ultimo que había escrito Cevallos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Pasé el portóny toqué la puerta. Nadie respondía. Toqué de nuevo. Escuché ruidos, pasos deuna persona que corría, platos que eran acomodados, agua y, finalmente, unallave que se buscaba en un llavero y que entraba nerviosa en la cerradura.Pensé en muchas cosas en ese momento cuando ella abrió la puerta y su rostropálido, desganado y rancio se asomó y me sonrió. Cómo estaba era imposiblesaberlo. Parecía una de esas personas delirantes, histriónicas que, escondidasen un personaje, ocultan todo el tiempo su verdadero estado de ánimo. Aun asísu mirada desquiciada la delataba, le hacía mostrar que ya no era la mismapersona que yo había conocido antes y que dejé de ver hace más de cinco años.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Me reconociste rápido -dije - La verdad que no esperaba que después de tantos años no hayas olvidadoesta cara fea.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Imposible olvidarte a vos.Sabés que sos muy lindo, no te hagas el humilde - respondió sonriente - Pasá.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Su casa, que antes había sido la más alegre porinsistencia de ella ya que creía que así podía levantarle el ánimo a Cevallos,estaba ahora tal y como él la tendría: gris. Pero no por sus adornos ni por susmuebles ni por el desorden, sino por el ambiente que se respiraba, por esabruma pesada en la que uno se movía ahí dentro, por el olor a encierroimpregnado en las paredes.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Le sonreí al pasar, correspondiéndole la que ella mehabía regalado. Me senté en el mismo sofá rojo de siempre, en el que lascharlas, las bromas, las mentiras y las verdades con el ahora muerto habíansido incontables, maravillosas. Juana fue a preparar unos cafés, y no merespondió cuando yo le pedí un vaso de whisky.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Entonces, durante ese rato en que quedé solo en elliving, recordé las palabras de Petre, el lugar exacto donde Cevallos se habíasuicidado. Observé el techo, me hice preguntas, miré las sillas, la mesa, elposible lugar del adiós, el grito liberador, la biblioteca rebosante de libros,los sillones. No imaginé, porque no quise, el evidente lugar donde lo trágicohabía sucedido.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ella volvió y charlamos distendidos de un poco detodo, mientras buscaba en sus ojos respuestaso pistas a su estado de ánimo. La conversación fue y vino por diversos temas:por mi vida, de la que hablé poco para no entristecerla aún más, para nohundirla en un mundo parecido al de Cevallos; por el barrio, por su historia ysu presente, por los cambios que lo atravesaron, lo desagradable que era todoahora en comparación con unos años, tan colorido, juvenil por el día y tanbullicioso y, a la vez, silencioso por las noches con calles de adoquines queeran apenas iluminadas por farolitos antiguos, a través de las que unopodía pasear tranquilo sin ser casi detectado y siempre maravillándose de lapaz que esos lugares transmitían, con sus casas pequeñas donde vivíantrabajadores a destajo; hablamos de mi estadía en Montevideo, de que ella nuncahabía ido, de que siempre le dijeron que era una ciudad hermosa; de Petre, deAnita, de que ella hacía mucho que ya no estaba viviendo allí, pero que a vecesvenía de imprevisto a buscar cosas que todavía no se había llevado, y que se laveía infeliz, justo a ella, una mujer hermosa.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hablamos por horas, café por medio, como si los añosno hubieran pasado y la relación estuviera intacta, pero siempre con Cevallosen mi mente y yo sabía que en la suya también, que el tema iba a salir encualquier momento, que el del bigote amarillento iba a hacer su aparición.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y llegó luego de un silencio corto, de los pocos quehubo, cuando ella miró hacia el suelo y paseó un dedo por encima de su tazacomo queriendo no hablar, como si estuviera obligada a hacerlo. Lloró un poco,entre lágrimas secas y algunas muy húmedas. Mirabahacia un rincón de la casa, hacia una parte del techo, hacia ese mismo lugardonde yo sabía que había sucedido, mientras lo recordaba con palabas deagradecimiento, con cariño.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Yo la miré, me limité a escucharla, a dejar quesuelte sus palabras. Contaba sobre cuando queríamos convencer a Cevallos paraque volviera a publicar sus cuentos, sobre aquellas tardes de discusión.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Antes de que se matara, creoque un mes antes, vinieron dos tipos - me dijo mientras se limpiaba suslágrimas - Eran de una editorial. Sabían que seguía escribiendo. Le dijeron quequerían que volviera a publicar. Pero, viste como era él, no quiso saber nada,los echó y les dijo que nunca más volvieran. Después se encerró en su cuartopor días, apenas salía para comer. Me imaginé que escribía, que estaba inmersoen algún nuevo proyecto, que producto del enojo con los tipos algo se le habíaocurrido. Pero, no sé. Un día salió, se fue a caminar creo, y yo no me pudecontener y entré al cuarto. Fue horrible. Había desordenado todo su trabajo. Susnovelas y cuentos estaban tirados por el suelo, las hojas sueltas, arrugadas,pisoteadas, algunas hasta rotas. No sé qué le pasó, pero me sorprendió porquelo único que a él le importaba de verdad, que era lo suyo, lo que él creaba, lotiró todo. Parecía como si le hubiera dejado de importar. Revolví un poco elmontón de hojas encima de su escritorio y encontré un par escritas,las miré por arriba: eran puros insultos. Odio. Contra todo. Ahí me di cuentade que ya no estaba bien. Y sinceramente supe que algo le iba a pasar, que ibaa enloquecer, si ya no lo estaba, o que iba a suicidarse. Y esperé a que pasara,¿qué otra cosa iba a hacer? Los últimos días antes de su muerte estuvo callado,no me hablaba, no me dirigía la palabra. Yo de a ratos lo sorprendía mirándomecon los ojos tristes, más tristes que nunca como si sintiera lástima por mí yporque yo estuviera a su lado. Me dediqué a mimarlo todo lo que pude en esosdías porque sabía que algo estaba por pasar, que estaba cerca. Y... y un díaentré y lo vi ahí, colgado, miraba hacia la puerta de entrada, me clavaba losojos. Grité como una loca. Al otro día entré a su habitación y me puse aordenar todo. Por suerte las hojas estaban numeradas, sino hubiera sido tareaimposible. No sabés la cantidad de papeles tirados que había. Un colchón. Loordené todo y lo guardé en sus cajas, tan prolijo como él lo tenía. Entre todoese desorden encontré muchas cartas que escribió y nunca entregó. Losdestinatarios éramos un grupo selecto. Hay una para vos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- ¿Hay una para mí? -pregunté sorprendido.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Claro. Él hablaba mucho devos, le encantaba recordarte. Quedó muy molesto cuando te fuiste y desapareciste.Se preguntaba muchas veces qué te había pasado. Incluso escribió un cuento, quese llama El desaparecido, que te lo dedicó. Precioso cuento, de las cosas máslindas que escribió. Hoy te doy la carta. Leela tranquilo, sabés que las cosasque dice Roberto llegan hondo. Otro día venís y te doy el cuento. Por ahoraandá con eso nomás.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Juana, te hago unapregunta: ¿no has pensado en publicar lo de Cevallos?&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Creeme que sí, Bastos,creeme que sí. Todos los días me pregunto si tengo o no tengo que publicar esaenorme obra. Y creo que sí, que se lo merece, que se merece que lo recuerden,que escriban páginas sobre sus obras, que las analicen, que le tiren mierda oque lo idolatren. Él no quería volver a publicar, yo sé, pero él ya no está yyo ya no quiera estar rodeados de sus cosas. Lo quiero recordar pero no quierotenerlo presente siempre, andar con sus cosas, hacerme cargo de lo que dejó,por lo menos no ahora.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Te entiendo - le dije – Capazque no es el momento para que te preocupes de eso.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Es que ya no puedo estaracá. No puedo vivir en la misma casa en la que él se mató, no me hace bien. Eslevantarme y sentir su presencia, algo helado corriendo por los pasillos, portodas las habitaciones; es pasar por el living y mirar siempre el rincón, comosi todavía tuviera miedo de encontrarlo ahí ¿entendés? ¡Ya no puedo más! Aunqueparezca que sí, en realidad no puedo más.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ella suspiró, clavó su mirada en el techodescascarado y golpeó sus manos en sus piernas, los muslos firmes. La miré ydescubrí las arrugas a un costado de los ojos, de la boca temblorosa por losnervios y el llanto a punto de estallar una vez más.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;-&amp;nbsp; ¿Por qué no te hacés cargo vos de toda suobra? - me dijo ella de repente. - Ayudáme en eso.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;-&amp;nbsp; ¿Yo? - respondí sorprendido.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Sí, vos. Por favor.Necesito sacarme todo eso de encima. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me fui de lo de Cevallos con la propuesta dándome vueltaspor la cabeza. No le respondí, a pesar de que ella me insistió un poco más.Simplemente la miré a los ojos mientras contenía la respiración. Sí acepté suinvitación de ir a ver otro día el cuarto donde Cevallos guardaba todas susobras, el mismo cuarto que ella no abría desde hacía meses, pero que habíadejado impecable. Si iba a aceptar su propuesta tenía que tener muy claro a quéera lo que me iba enfrentar y cuáles serían las consecuencias de entregarme atan desgastante tarea.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Juana me dejó mareado, necesitado de una buena dosisde alcohol. Volví a lo de Petre, me senté en el sillón y me quedé tirado allíun rato bebiendo un whisky fuerte, con los ojos abiertos y la mente en blanco,disparando mi imaginación y dejándome llevar por la idea de ser quién seencargue del legado de Cevallos. La idea me asustó, pero también me emocionó. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al rato decidí salir a buscar a la Pepa. Una vez más,una noche más. Pero ahora la fui a buscar a un prostíbulo, ese en el que ellasiempre estaba.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Pepa era la mejor prostituta de todo el barrio,pero no porque hacía cualquier pose, sino porque era muy buena fingiendo,haciéndote creer que le gustaba realmente sentirte adentro suyo. Y para el egode un hombre que le digan que es bueno, macho, no hay nada mejor. Porque cadahombre piensa en el sexo que es el mejor, que nunca hubo ni va haber uno mejorque él. Yo sabía que la Pepa fingía, pero eso no me importaba un carajo. Sólo meimportaba que me dijera que nunca estuvo con nadie mejor que yo, aunque supieraque eran mentiras. Me calentaba. Me calentaba y me la cogía más fuerte. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;La Pepa, Anitay Marlena, las tres mujeres que me volvieron loco. Loco y estúpido.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Entré al prostíbulo de la callé Macías y el impactofue grande. No solo estaba completamente diferente a como yo lo recordaba, sinoque ahora los que vendían su cuerpo al bajo precio de la necesidad eranhombres. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hombres que, desnudos, mostraban sus atributosprontos para rebozar en la desesperación de quien llegara buscando éxtasis yplacer. Pensé en volver, pero ahora que ya estaba allí no me iba a ir. Así queme tomé una cerveza en el bar, mientras charlaba con un puto sobre lo varianteque estaba el clima hoy en día, sobre el frío helado que azotaba la ciudad,sobre Montevideo, sobre el sexo y el alcohol, sobre cosas que nadie entenderíasalvo él y yo. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me dijo que la primera vez que se lo habían hecho fueen el callejón de la Facultadde Derecho, en Montevideo, y que nunca le había preocupado todo tan poco comoaquél día. Me contó que hoy lo que más le alarmaba de la rutina era el dolor detener que sobrevivir de esa manera, de no poder asentarse en un lugar y no tenerni un novio ni un hijo, un tipo de vida que lo identificara con él mismo. Y quelo peor de todo es que tarde o temprano se iba a morir, porque estaba enfermo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Un tipo me pegó una vez,me reventó la cara - me dijo - &amp;nbsp;Me agarróen la calle, me cagó a palos. Me tuvieron que internar. Por puto me dijo quefue. Me dejó inconsciente... Era un pibe ahí, un nene.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;Y se quedóestático, en silencio, supongo que batallando con sus propios recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Si no hago esto no como -dijo finalmente y sonrió y me mostró los espacios vacíos en su boca. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Lo saludé y mefui. Pero no me fui a lo de Petre, sino que me fui a mi antigua casa, la de miinfancia, mientras pasaba entre viejos árboles que me entregaban la suavepresencia de sus ramas peladas, como si ellos tampoco supieran que había pasadocon aquél barrio alegre y pacífico. Y me encogí en mí mismo, intimidado por laconvulsionada imagen de verme en un lugar en el que no sabía si realmentequería estar, pero en el que ya estaba y en el que debía seguir, dando un pasotras otro, buscando el único recuerdo que me identificaba con lo que realmentehabía dejado atrás en este barrio, que era la Pepa. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Llegué a mi vieja casa, me senté en el escalón deentrada y me fumé un cigarro. El más extraño que fumé en mi vida. Porqueparecía que ese choricito de tabaco representaba mi existencia: tenía gusto apoco, a fracaso, pero era inquietante. Como mi vida. Igual a ella. Qué mierda,pensé.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Porque, en definitiva ¿qué hacía yo ahí? Hacía ratoque debería estar muerto, tirado en mi cama con una bala en la cabeza, enredadoentre las sábanas y bañado en mi propias lágrimas rojas, derramando todoaquello por lo que había hecho sufrir a los demás. Y sin embargo allí estabatodavía. Sentado en la puerta de mi viejo hogar, en mi viejo barrio, con lospies en la tierra y con la cabeza en quién sabe que lejano lugar. Ni preocupado,ni nervioso, ni ansioso. Vacío.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Fumé otro cigarro y me fui de allí. Terminénuevamente a eso de las tres de la mañana en el bar Pelambres. Solo sé que medivertí contemplando a los jóvenes que paseaban sus narices por las mesas y viendoa las putas que movían el culo y se tocaban las tetas. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esa noche había más gente y conforme yo bebía más,más gente iba llegando. Así que, de pronto, el viejo bar Pelambres estaballeno, rebosante como en las viejas épocas, donde cada paso era un paso haciala cama o hacia el conflicto. Muchas mujeres. Alcohol y más alcohol. Vómitos ymás alcohol. Peleas y más alcohol. Risas y más alcohol. Me fui a bailar. Bailécon una chica, joven ella, de tetas pequeñas, pero de labios carnosos y ojosnegros y profundos. La toqué. Le toqué el culo. Jugué con ella y me divertí. Perode repente me descubrí a mi mismo sentado en la barra tomando más cerveza. Perosólo, de la chica ni noticias, tal vez ella se había ido o tal vez me fui yo.No lo sabía. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Llegó un momento en el que no tomé más. Decidí que yabastaba de alcohol. Y me fui a bailar otra vez, pero ahora lo hice con unaveterana, que conforme pasaban los temas la encontraba cada vez más parecida aMarlena. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Estoy drogada - me dijo laveterana y se tomó los pelos con ambas manos y me bailó. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- ¿Y qué tomaste? - lepregunté sonriente. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Secreto - dijo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Bailamos y nos besamos. Al rato nos fuimos a su casaentre balbuceos y risotadas que me iba regalando. Ella fue riéndose todo elcamino mientras yo iba resignado pensando que a esta mujer ya la conocía, quehabía compartido años de vida con ella, que al otro día mirarla iba a serterrible. Pero ya nada me podía detener, nada. Así que al rato, en su casa,sexo, y del bueno. Sexo y andáte, me dijo. Y me fui. Cuando salí el sol estabaasomando a lo lejos. No se cómo pero llegué a lo de Petre. Caminé, caminé, me perdíy seguí caminando hasta que como por arte de magia llegué. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El dolor de cabeza la tarde siguiente fue terrible.No vi a Petre en todo el día. Llegó recién al anochecer cuando yo estaba tiradoen un sofá. Estaba de buen humor.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- ¿Estuvo jodida la noche? –me preguntó entre risas.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Ni te imaginás.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cerré los ojos y me hice el distraído. No queríasaber nada con ese hijo de puta. Recordé que el lunes debía volver a trabajar,a preocuparme por la rutina detestable que en parte me había llevado al abismo.Veía a Petre gesticular con su boca y hacer grandes ademanes, pero no lograbadistinguir nada de lo que me decía. Tenía la mirada y la mente en otro lugar.En Montevideo, tal vez. En cómo me había maravillado aquella ciudad durante losaños en los que viví. Rambla, mate, Marlena, Parque Rodó. Había sido laconjunción perfecta. Pero no fui feliz.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Probablemente la única vez que fui feliz al lado dealguien fue con Anita, de joven. Es que de joven se es estúpido. Y la felicidadles concierne solo a ellos, a los estúpidos. Los infelices como yo no podemosser estúpidos. Y más aún si somos viejos infelices, si pasamos la barrera de lajuventud.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Montevideo me estupidizó, pero no me hizo feliz. Poreso fue aun peor para mí. Era un treintañero infeliz. Terrible. Pero, al menos, soportaba todo aquello, o creía hacerlo. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Disfrutaba de algunas cosas, y lo único que debía tolerar,que era verme a mí al lado de otra persona, no lo soporté. Marlena, que nuncase preocupó de amistades y de enemistades, de la felicidad y la soledad, detodo aquello que me podía maltratar, fue de las personas más tranquilas queconocí. Con su pelo castaño, largo y liso que caía como hacia la eternidad, consu tranco diferente y su mirada pacifica, me revestía de ingenuidad. Me hacíacreer que todavía encontraba un motivo para pensar que merecía estar junto aalguien. Tolerante, paciente, con manos flacas y solidarias, siempre estuvodispuesta a darme lo que necesitaba, a pensar que había en mí algo que no fingía,que no denotaba extrañeza.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cuando Marlena me miraba, lo hacía sin saber lo quehacía. Sin saber que esa mirada pura y penetrante, me lastimaba por dentro y merecordaba que yo era menos de lo que aparentaba. Que no podía vivir de lainocencia de alguien más. Que ya bastaba de engaños, que su apartamentoiluminado no me daba la luz necesaria para realmente poder mutar mi verdaderoyo, porque yo ya no podía pretender nada, no me podía esconder, no podíasoportar tanta barbaridad junta, tanta mentira. Pero la veía sonreír y pensaba“¿y si dos y dos son cinco?” Nada es perfecto, me decía, y lo sabía y por esome esforzaba. Pero lo mío no era un problema de perfección, de tener todo enorden, sino que era un problema de hambre, de necesidad de sentir todo redondo,lleno. Y lo único que había era vacío. Vacío tras vacío. Hambre y más hambre.Nada me podía salvar del inevitable final. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Marlena y laintolerancia. Marlena y mi incapacidad para amar. Marlena y la mentira que creé:la mentira de pensar que podía vivir como un humano más.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Con el tiempofui deshilachando levemente los hilos de la necesidad de sentirme poseedor deesa farsa, de esa historia sometida a mis juicios, a mis creencias, a misconvicciones, mientras construía un futuro en el que proyectaba mi engaño, mivida de falsedad, de hipocresía. Y así me fue. Un día, gris, montevideano, conel mar estrellándose marrón contra la costa y el viento recorriendo cadaespacio y resquicio de la ciudad, me fui. Abandoné aquella insoportablerealidad y la dejé. Cagón, cagón, me repetí incansablemente. Y me compré unapistola. Y la cargué con una bala y por un par de días intenté en vano un tiro,uno solo que me llevara a la eternidad, que me hiciera olvidar que dejé en latristeza a la montevideana de pelo largo. Pero esa bala tan ansiada nunca saliódel cargador, tal vez porque nunca la cargué o porque no me animé a apretar elgatillo. No lo sé. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Imaginéincontables veces el rostro de Marlena al entrar al cuarto y ver que ya nadahabía de mí en su casa. Que la dejé en el llanto y la desazón de quedarse en laincógnita, en la duda del qué pasó. En la ira, en el dolor de leer en el papelque dejé arriba de la mesa un simple “Me fui”. Preocupé a Marlena de lo quenunca se había preocupado: de la soledad. La dejé con la terrible sensación delfracaso, con los ojos tristes, con el llanto a flor de piel, con el gestoarrugado y la boca seca. La dejé más vieja. La envejecí. La hice odiar. La hicecuestionar. La maté. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Miré a Petreque ahora me hablaba de sus perros, de los gatos, de su madre y de sus hijos yde Anita. Lo miré y no lo entendí. Sabía que me estaba mintiendo. Que si Anitase había ido de allí era porque algo estaba sucediendo. La conocía demasiadobien &amp;nbsp;como para saber que el simple hechode no estar allí tenía un motivo. Una mentira, tal vez; o un engaño, pensémientras él hacía grandes ademanes y me contaba de sus sentimientos falsos.Puros pretextos y excusas para convencerse de que así se sentía y que así lodebían ver los demás.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cuando terminó de hablar, se levantó, se dio un bañoy se fue. Yo lo vi y escuché hacer todo eso sentado en la mesa de la cocina, mientrasfumaba un cigarrillo y miraba desde lejos la televisión apagada. La simplepantalla negra. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cuando finalmente me quedé solo, hice lo que veníahaciendo desde el día anterior: me desnudé y me senté en el sofá a pensar enmis próximos movimientos. Debatir sobre tal cuestión fue terrible en esemomento. No quería moverme y mucho menos pensar sobre nada. Así que me quedétirado un rato más, mirando de vez en cuando el techo o la tele apagada, con lamente en blanco.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Buscar a la Pepa o no había supuesto un problema. Buscara la Pepa nuevamente o quedarme allí y emborracharme hasta quedarme dormido,ese era el dilema. Pensé en ir a la avenida Carreras y ver si estaba en algunode los varios de los prostíbulos que había en la cuadra, pero eso seríaterriblemente desgastante, sobre todo para una persona entrada en los cuarenta,deteriorado físicamente, pesimista y relativamente apocalíptico. No era unabuena idea, para nada. Pero quién era yo para cuestionar mis propias ideas.Nunca supe sostenerlas así que rebatirlas no me iba a suponer un problema mayor.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me vestí y salí. Quería a la puta, quería a la Pepa.Quería encontrar eso que me maravillaba.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Llegué a laavenida Carreras y me despejé. Vislumbré lo que me pareció una imagen delparaíso: prostíbulos. El lugar donde uno puede encontrar al padre de familia,burgués, felizmente casado y con hijos y perro y patio verde y hamacasparaguayas; al ejecutivo borracho, de traje, que muestra mediante alardes loverde que tiene los bolsillos; al policía que, igual vestido de policía, bailaen las mesas y bebe y maneja su coche y muestra su placa orgulloso; al quevende drogas; a los que toman drogas o la fuman o la chupan; al verdulero; aloficinista; al vecino preocupado porque no hay en su esquina un semáforo queevite los regulares accidentes de tránsito que allí ocurren; al mentiroso; aldesdichado; a los hombres de toda calaña y especie. Y es que allí se ve alhombre en su máximo esplendor. Al hombre animal que, culpa de las restriccionesmorales en las que no cree, debe salir a buscar el sexo que quiere fuera de sucasa. Allí está el hombre mentiroso. El hombre en general.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Entré en unprostíbulo que no conocía. Pasé la puerta bajo la luz roja que señalaba elingreso y vi que por suerte había menos genteque en el anterior, de modo que pude sentarme tranquilamente en una especie debarra, recostarme y empezar a beber. Comencé con un whisky. Bebía y disfrutabade los placeres que me otorgaba la vista.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Luego me pusea charlar con el barman y, yendo y viniendo por los temas más comunes, clima,fútbol, mujeres, terminamos hablando del barrio. Él me dijo que había crecidotoda su vida allí y que nunca había visto tanta mierda junta.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Continúebebiendo y me emborraché, quería seguir buscando a la Pepa y para ello erannecesarias fuerzas anormales. Tenía que encontrarla. Debía saber si ella seguíasiendo la misma mujer rota que conocí. Esa que nunca estaba conforme con nada,sino que, al contrario, siempre estaba cambiando de ideas, de pensamientos, exagerandolo que sentía y lo que veía. Tenía la necesidad, de tomarla por el pelo corto yagitarla. Ver si en ella algo había cambiado, si su interior seguía fallando y dándoleordenes erradas. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Necesitabacreer y confirmar que aún existía alguien más agrietado que yo, alguien quetuviera más traumas, más dolores. Necesitaba sentir que no me quedaba solo.Necesitaba ver el error. Necesitaba verla a ella para sentir que todavía habíauna mujer que toleraba mi presencia gélida en la cama. Necesitaba su engaño, sumentira. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Quería dejarde ser infeliz por un momento, matar definitivamente a Marlena, aniquilar losrecuerdos felices de Anita, y reencontrarme con una persona rasgada, confallas. La quería a ella porque desde su aspecto de mujer arrogante, desde su papelde poderosa, me hacía sentir bien, confirmándome que yo era una farsa. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Ella era un errorque debía enmendar otro error. Y para mi cumplía ese papel. Y eso hacía que letuviera una especie de afecto. Y eso era en ella lo que me volvía loco, lo quesupo hacerme quedar como un estúpido, revoloteando en los alrededores de unaespecie de felicidad morbosa. Desde joven presentí esa especie de apego, esealgo que nos unía. Busqué en ella guardar mis heridas, taparlas con un mantotejido por mentiras y matar ese rencor, ese resentimiento que me aprisionaba yhacía que me alejara de las personas. Ella fue mi remedio. Fue mi método deacercamiento a los demás. Y entonces creí que podía dejarla, que ya estabacompletamente rehabilitado, que podía conformar una relación normal, unaespecie de amor que me llenara y que oficiara como manto, como remedio, comoprotección de mis debilidades. Y conocí a Marlena y luego me choqué contra unapared. Reventé mi cabeza contra algo que no supe enfrentar, que no es nada másy nada menos que yo mismo. Cosa que todavía no puedo hacer. Todavía no sé quéhacer conmigo. Ese que quiere que todo esté lleno. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Y fue esomismo lo qué me pasó con Marlena, exactamente eso mismo. Ella no fue ningúnremedio, ella fue más bien una enfermedad degenerativa. Pero lo fue porque noera lo que yo necesitaba, no era lo que mi mente pedía, aunque tal vez micorazón quisiera otra cosa. Tal vez la quisiera a ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Cuando salí deuno de los tantos trances en los que había estado sumergido esos últimos días,me percaté de que me ya hacía rato que estaba en el bar. Miré el reloj y me dicuenta de que el tiempo había volado. Ya estaban cerrando.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;La calleestaba desierta en comparación con un par de horas atrás. Fui hasta la cuadrasiguiente y me senté en lo que quedaba de un muro en un terreno baldío. Mequedé allí, tranquilo, mirando hacia los alrededores.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&amp;nbsp;Al otro día desperté al mediodía. Tomé mipantalón y cayó al suelo la carta que Cevallos me había escrito. Me habíaolvidado por completo que Juana me la había dado. Qué idiota, dije. La leí.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Querido Santiago Nicolás Bastos,&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Hoy es un día especial. Tal vez porque escribirte a vossiempre es especial. Estuve recordando en estos días pasados nuestras tardes degloria y nuestros paseos nocturnos por el cementerio. No puedo explicarte ladesdicha que sentí al enterarme, hace mucho tiempo ya, que nadie sabía dóndeestabas. Me apenó, pero te comprendí. Es que si hay alguien que te conoce másque vos mismo, ese soy yo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Pasó mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, quefue curiosamente en el cementerio, luego de pasar mucho tiempo sin haber ido.Yo fui ayer. Y la verdad es que está como siempre (por suerte), un poco másarruinado, pero igual que siempre. La mística de estar ahí durante una noche nocambia más. Es un lugar único, mágico.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;He pensado mucho en vos. Creo que pasaron más de seisaños. Estoy canoso, el bigote pasó de amarillo a blanco y mis manos tiemblantodo el tiempo. No soporto más, esa es la verdad. Pero no te asustes, otrostampoco soportaron y la vida siguió. El tiempo nos es indiferente; pero eldolor, el dolor de la lucidez, es eterno. Sabés que estuve leyendo a Cioran elotro día. Como siempre, alivió mis ganas de suicidarme. No hay nada mejor queencontrar en otros, tal vez en los grandes, el sustento a esa angustia que pormomentos se convierte en&amp;nbsp; la rutina detodos los días.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Tomé una decisión y no puedo ni quiero volver atrás. Creoque va a ser mejor así. Me apena por mucha gente, pues el suicidio siempre esegoísta. Lamento tener que escribirte esto y que parezca tan frío. Sobre todolamento escribírtelo a vos. Pero, por favor, creeme que no lo es. Lo hago desdeel calor más profundo de mi interior. Y te lo cuento porque sé que, a pesar dealguna lágrima que derrames encima de estás blancas hojas, vos me vas acomprender. Vos más que nadie.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Sé que siempre fui un negado a publicar lo mío, a pesarde que muchas cosas salieron a la luz. Pero hoy me miro y miro hacia atrás y nosé por qué no lo hice. Cómo me gustaría que lean todo lo nuevo que escribí.Cómo me gustaría que todos sepan de mí y me odien o me admiren por lo que heescrito. Qué se entretengan y lloren o rían con lo que humildemente escribí enestos largos y difíciles años en los que me tocó existir.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&amp;nbsp;Espero que loque te pida, si alguna vez lees esta carta, no sea una mochila que debas cargar.Si vos querés y si Juana está de acuerdo, que estoy seguro que va a estar, tepido que te encargues de publicar, como más te guste, lo mío. Pensálo, pero nomucho.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Lo que más me duele es Juana. Ella, que tanto me hasabido cuidar, que tan bien me ha hecho, es la que más va a sufrir mi decisión,mi egoísmo. Pero si hay algo que no puedo hacer es tolerar mi sufrimiento porlos demás. Si yo no lo tolero, ¿cómo podría pensar que los demás si pueden?Esto es algo que me ha desvelado últimamente. Algo que, definitivamente, haretardado mi decisión.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Bastos, si tuviera que agradecer algo en mi vida daríagracias por haberte conocido a vos y a Juana y a toda la gente maravillosa que merodeó. Porque a pesar de que me costara la amistad, siempre la valoré, sobre todopor tener cerca a personas como vos, que tan inteligentemente me han sabidoentender y con las que pude compartir algo más que un simple tiempo juntos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Ojalá algún día vuelvas y recibas esto. Ojalá. Estoyseguro que vos tampoco has matado ese sentimiento que siempre te mutiló y queyo tanto, y tontamente, te critiqué. Ojalá regreses, ojalá que no te molestenada de lo que vayas a ver por aquí. Ojalá veas a Juana bien, ojalá esté conalguien que la haga feliz, ojalá pueda olvidarme por todo lo que la hicesufrir. Ella sabe que algo me está por suceder, que algo planeo. Sabe que esalgo malo, y ya se está concientizando. Me duele por ella.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Hace días que no hablo, no puedo pronunciar ni unapalabra, el mundo me las ha quitado, ya no tengo nada que decirle salvo estasmás que sinceras líneas. Le he regalado sí unos insultos, que sería incapaz deentender. Se los escribí, salí afuera, a la noche, al frío y los levanté haciael cielo, hastiado, entre lágrimas y gritos. Ya no soy humano. Cioran tenía razón:aquél que ve las cosas tal cual son, es un monstruo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Quiero regalarte mejores palabras, cosas mejores queesta sincera y triste carta. Y por eso te he escrito un cuento, que acabé determinar, justo antes de empezar con esto.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Bastos, hoy, es un día especial. De los muchos que hetenido en mi vida, este es uno de los mejores. Hoy es el final. Hoy, nosvolveremos a ver.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Cevallos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Sentí que todose hizo silencio en ese momento, que las sirenas, los ladridos, las bocinas,las voces, se habían apagado. La carta. Las palabras. Mi mente pensaba solo enla carta, en lo que ahí decía. Miré el papel y me dejé caer en el piso. Pasé latarde ahí, como un feto. No pensé, ni lloré, ni odie. No sentía nada. No habíanada que pudiera desahogarme. Me dormí. Y soñé, lo recordé cuando desperté enmedio de la noche. En el sueño estaba yo, parado nuevamente en un pasillo largoy oscuro, en el que apenas divisaba una luz tenue que llegaba desde el fondo,si es que ese pasillo tenía fondo. Comenzaba a caminar, lloraba, y mepreguntaba qué estaba sucediendo, qué era lo que se me escapaba y que yo no eracapaz de entender. No sé cómo pero me daba cuenta de que ese pasillo era unalínea de tiempo, mi línea de tiempo. Caminaba hacia atrás, veía cosas de mi pasado,imágenes, fotos en diversas situaciones, alguna de las cuales jamás creí habervivido, o que probablemente no viví, definitivamente no. Estaba con personasque no conocía, algunas tenían sus rostros tapados, y otras ni lo tenían.Distinguía a la Pepa, a Cevallos, a Marlena, a Anita. Estiraba mis brazos paratocarlos, para tocar las fotos o para entrar en las imágenes, en los videos quese reproducían a mis lados. Y de repente seguía caminando y miraba hacia atrás,hacia el futuro pero no veía nada. No había nada adelante, no había luz quebrillara o final aparente. Hacia el pasado, en cambio, todo estaba vivo.Cevallos lo estaba. Yo lo había estado. Si me hubiera mirado en ese momento alespejo no habría visto más que una sombra débil, eso por lo que yo estabacaminando, poniendo un pie adelante del otro para intentar acercarme a lo queen un momento consideré la felicidad, o la tranquilidad, o la inocencia, o lafalta de lucidez. La luz al final de ese pasillo estaba a la misma distancia ycorriera o caminara, ella permanecía inmutable, lejos. Entonces me daba cuentade que no me movía, de que, en realidad, cuando caminaba o corría, todas esasimágenes y fotos y vídeos venían hacia mí, como una cinta. Y entonces veíapasar todos los mismos recuerdos, una y otra vez y me desesperaba y corría másrápido, quería salir, quería llegar al final, a un lugar donde me pudierasentar a descansar. El pasado venía hacia mí. Intentaba avanzar hacia elfuturo. Escaparle al pasado, darle la espalda. Corría. Las imágenes se poníandelante y se me ofrecían todas de nuevo. Y luego Cevallos y Marlena. La cabezade él y la pistola frente al cuerpo de ella. Ambos inertes. Duros. Me resignabay me sentaba a mirarlos, hasta que de pronto una cadena comenzaba a funcionar ylos traía hacia mí.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Y luego norecuerdo más. Desperté como si nada hubiera pasado, como si la pesadilla no mehubiera afectado. Me levanté extrañamente descansado, con la espalda dolorida,pero liviano.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Tenía quesalir. Debía salir. La puta, me dije, tengo que encontrar a la puta.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;Bajé lasescaleras y vi la espalda de un tipo pelado que estaba sentado en uno de lossillones, inmóvil. Pasé a su lado y lo miré.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- ¡Ah, Bastos! - dijo Petrey tanto el hombre calvo como yo nos dimos vuelta para mirarlo. - Te presento aMiguel Puente, un gran amigo que se mudó hace un par de años por el barrio.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Lo saludé con un movimiento de la cabeza, a lo que élrespondió con el mismo gesto pero con una tibia sonrisa. Me dejé caer en elsillón frente a Miguel Puente, mientras escuchaba a Petre decirme que hoy sí,que hoy era nuestra noche de salida. Qué mierda, pensé. Oí sus argumentos deporque no habíamos salido antes, me explicaba que estuvo trabajando día y nochecon Miguel en un proyecto que les requería mucho empeño: vender cocaína. Lomiré y levanté mis cejas en señal de aprobación, o de lo que sea. En eseinstante Miguel Puente me clavó sus ojos verdes, mientras fumaba un cigarrilloy lo sostenía en la boca casi dejándolo caer. No le simpaticé, lo supe en esemomento.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- No es que seamos narcos - dijocon una voz gastada y ronca Miguel Puente.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- No, obviamente que no loson - respondí.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Aplastó el cigarrillo y me sonrió. Petre hablaba,decía algo respecto a que ya estaba todo en orden y que ahora por fin había quefestejar. Se fue a la cocina y yo fui tras él. Mientras bebía un vaso de agua,me contaba que mañana o cuando sea le gustaría hablar conmigo, que tenía unaoferta de negocios para mí. Si es droga no me interesa, le dije. Él sonrió ydijo a mis espaldas que me iba a sorprender. Me senté de nuevo con MiguelPuente, que ahora bebía un whisky que se había servido en el mini bar y jugabacon los hielos tocándolos con sus dedos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Así que sos un gran amigode Petre - me dijo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Si, así es. Por lo que veovos también.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Acercó su torso y por lo bajo me dijo:&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Él es más amigo de mí queyo de él.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Le sonreí. Estamos igual, pensé. Petre apareció derepente con algo para comer y se sentó sonriente junto a nosotros. Empezó acontarme de la historia de Miguel Puente, de cómo había sido comerciante entiempos prósperos y mendigo en desgraciados, en la última crisis. Pero un buendía las cosas mejoraron y lo tuvimos por el barrio de laburante en la fábrica,dijo. Miré a Miguel Puente. Era un tipo viejo pero con un rostro joven, apenasenvejecido. Estaba sentado con las piernas cruzadas, moviendo constantementeuno de sus pies en una especie de círculo, lo que era en realidad un ticnervioso que le delataba manías. Todos aquellos que tienen tics nerviosos tienenmanías. Era un tipo pequeño, que no daba miedo por su aspecto sino porpersonalidad. Eso se notaba enseguida que uno cruzara miradas con él. Cuandohablaba gesticulaba poco, parecía ser un tipo de pocas, poquísimas, emociones. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Petre sonrió y lo señaló y dijo que este tipo sí quesabía cómo eran las cosas. Y comenzó a alabarlo y a contar cuán importantehabía sido su papel en la negociación de la compra de cocaína que habíarealizado la noche anterior. Les regateó a los narcos, decía Petre y se reía acarcajadas con una risa desagradable que tanto a mí como a Miguel Puente - losé porque vi su rostro que delataba la misma expresión que él mío - nos dabaasco, ganas de pegarle y molerlo a palos. Es que no es de acá este tipo. Esespañol, dijo Petre. Es cierto, había notado un cierto acento en su voz, perojamás hubiera imaginado que era español, ni extranjero. Hace mucho tiempo sevino, por eso no se nota su acento, dijo Petre. Y comenzó a decir que claro quecomo no iba a ser bueno para los negocios si era europeo. Por suerte en esemomento tocaron la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Tito Vilanova - dijo untipo que se me acercó por la espalda y me saludó, luego de que Puente se hayalevantado a abrirle la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A este también lo salude con una movimiento decabeza, pero le regalé una pequeña, diminuta, sonrisa. Tito Vilanova se sentójunto a Petre en uno de los sillones grandes y se dejó caer a lo largo, como sinecesitara un descanso luego de un día agotador. Se tomó la cabeza con lasmanos y se desperezó y dejó entrever una panza gorda que sobresalía por debajode su camiseta. Todos lo miramos hacer los movimientos en perfecto silencio. Élsuspiró y luego nos miró uno a uno.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- ¿Vamos? - dijo finalmente- Hace un frío de cagarse.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Fuimos en auto rumbo a una casa que estaba en lasafueras del barrio, pero que tenía su mismo ambiente. En el camino Petre era elúnico que hablaba, apoyado de vez en cuando por Tito Vilanova que asentía onegaba o aportaba algunas acotaciones a lo que Petre me contaba, que no eranada más que parte de la vida de Tito.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Yo me limitaba hacerle gestos de aprobación mientraspensaba en la carta de Cevallos. La había escrito el mismo día que se suicidó.Podía imaginármelo en ese instante como estaría de encolerizado, trazandofirmemente el lápiz contra la hoja y marcando las palabras que me iban a llegara mí un año después. Y luego el cuento que todavía no leí, probablemente muyreal, enfocado desde su punto de vista, de cómo descubrió dolorosamente que yome había ido para no volver más. Algo habría allí que me iba a hacer llorar.Algo iba a descubrir. Algo sencillo, dicho con las más crueles y honestaspalabras, en una serie de oraciones y párrafos que me explicarían como soy, quedetallarían ese sentimiento que me mutila desde una edad que ya no recuerdo, dela que me queda nada más que una única imagen. Siempre una mujer. Sólo unamujer, o tal vez más de una, tal vez fueran cinco, quince. Tal vez fueran todasesas que me crucé por la calle en todos los años de mi vida y que meenamoraron, todas, al menos por un instante. Un instante que podría escribirjunto a ellas en sábanas, producto de una erección, de un desparpajo necesario,de un amor fugaz, de lo que durara esa necesidad de sentirme junto a alguien,querido. Pasaría en mi vida que algunas mujeres me volvieron locos, tal veztodas ellas, pero en realidad fueron solo tres. Las únicas tres que realmenteme quisieron, a las que les importé no solo en la cama, sino también en lospasillos, en los baños, los vestíbulos. No sabría decir cuán importante fueronellas para mí. Probablemente si tuviera que atisbar una idea, me diría que lonecesario. Pero me estaría engañando, me mentiría como lo he hecho toda mivida, sin importar si me daño a mí o sino daño a otro. En realidad nunca dejéde necesitarlas. Lo que tenía era miedo. Miedo a mí mismo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Podría incluso abrir mi corazón, decirles a las tresque me importan por igual, pero aún así me sentiría un mentiroso, un inventorde falacias que ellas sabrían creer, pues yo sé que creían todo lo que lesdecía. Como no podía sentir nada, tenía que creer que sí era capaz. Pero elmartirio podía más, la necesidad de la soledad me alcanzaba en una carrerainjusta, desigual, porque nunca elegí ser como soy. Nunca elegí no saber quésoy, ni de qué soy capaz. Lo único que podría mostrarle al mundo es minecesidad de sentirme parte de algo, de no estar por fuera del resto, de todos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me acordé de la puta que vi en la calle hace unosdías, a la que habían golpeado y reventado la belleza con un simple y míseropuño. Pensé en ir a buscarla, en llevármela y olvidarme de todo. Pero nopodría. No por ella, tan necesitada, tan débil, sino por mí. Yo era incapaz deolvidarme de mi pasado, de escaparle a mis tormentos.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Llegamos a la fiesta. Me bajé del auto y enfilédirectamente al whisky. Me serví un trago y lo tomé de una. Me volví a servirotro y fui hasta donde estaban Petre, Tito Vilanova y Miguel Puente. Con ellos habíauna chica, Trixie Miranda. Tiene nombre de puta, pensé. Era hermosa y desonrisa fácil. Imposible que no te agradara. Se puso a hablar con Tito, y Petrecon Puente, así que decidí escaparme e irme a recorrer la casa, a ver la genteque allí había. El colorido era espectacular, había paredes pintadas de azul,de verde, otra de un fluorescente tan intenso que casi no te dejaba mirarla yde la que salían unos barrotes muy extraños que se doblaban hacia arriba ohacia abajo y que si uno los miraba con unos metros de distancia parecía quequerían formar una imagen o unas letras, pero eso era imposible distinguirlo yaque no lo contemplaba con la suficiente distancia. Seguí caminando y me topécon una escalera que daba hacia una pared, en la que había un cuadro grande deunos dos metros de alto y uno de ancho. La gente subía hasta allí, contemplabala pintura mientras bebían sus tragos y luego bajaba tranquilamente, como sitodo aquello fuera normal. Subí la escalera y miré la obra. Era sutil, y muyintensa. En ese instante apareció Trixie Miranda a mi lado y me dijo que esapintura era una que el dueño de la casa, un tal Olegario Benquerenca, unportugués, había pintado. Yo la miré, a ella, no a la pintura, y me parecióhermosa, pero de una hermosura no sexual, sino delicada, de mujer coqueta, y leasentí. Luego le pregunté quién carajo era ese tal Olegario no sé qué y ella medijo que era el tipo para el que Petre y Miguel Puente y Tito Vilanova habíanhecho el trabajo de la cocaína. ¿Querés?, me preguntó. Le sonreí y negué con micabeza. Bajamos la escalera y caminamos por un pasillo oscuro, casi lúgubre,donde ella me dijo luego de que yo le preguntara qué hacía en esa casa, queella era la mujer de ese tal Olegario no sé qué. Bueno, no exactamente lamujer, digamos que la amante. En ese momento, como si en mi cabeza me hubieradesenchufado, dejé de mirarla como una mujer delicada y&amp;nbsp; me percaté de sus prominentes pechos, perfectos,redondos. Ahora sí su belleza era sexual. Estiré la mano y le toqué una teta.La masajeé sobre la palma de mi mano bruscamente, mientras se me paraba y metiraba encima de ella encerrándola entre mi cuerpo, mi pene duro y la pared.Ella me apartó y me dijo que aquí no. Ni aquí ni ahora. Y se fue por elpasillo. La miré hasta que la perdí de vista, hasta que entró en un cuarto ycerró la puerta a su paso. Yo me quedé en el pasillo por un rato más mientraspensaba en lo que acababa de pasar, en la casa, en Trixie, en su teta en mimano, en Petre y en el Olegario ese.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Volví abajo a la puerta principal y divisé a lo lejosa Petre. Me acerqué. Lo vi con más personas además de Miguel Puente y TitoVilanova. Allí estaba Trixie también. Había un tipo de pelo blanco, peinadohacia atrás y con un bigote fino. Me acerqué y ellos se dieron vuelta paramirarme y pensé que ya estaba, que Trixie le había dicho algo al tal Olegario yque me iban a dar una paliza, y que Petre no me iba a defender sino que tambiénme iba a pegar, lo cual era lógico puesto que ambos sabíamos la naturaleza denuestra relación, o al menos yo, que lo odiaba profundamente, aunque no sé siera un odio puro, sino tal vez unos celos, celos de Anita, celos de idiota queflorecían en una especie de ira cada vez que lo veía, cada vez que me loimaginaba teniendo sexo, cogiendo con ella. Me acerqué y todos me miraban,incluso Trixie que tenía el ceño fruncido como si estuviera enojada, y no erapara menos, le había tocado una teta y encerrado contra la pared. Petre se meacercó y me tomó por el hombro. Lo miré y le sonreí tímidamente. Estaba jodido.Te presento a Olegario Benquerenca, dijo él. Suspiré, le di la mano a esehombre que me estrechó la suya y puso la otra encima de la mía. Miré a Trixie,que esbozó una sonrisa y miró hacia el suelo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Durante el resto de la noche me dediqué a dar vueltaspor la casa, hasta que encontré con una mujer flaca, sin pechos, que estababorracha y a la que tuve que sostener para que no se cayera. La metí en uncuarto y la acosté en una cama. Vení, me dijo, acercáte. Yo me acerqué y ellacon su mano me toco y luego me la chupó hasta que acabé en su boca. Luego sedurmió y volví abajo. Me subí al auto de Petre con Tito Vilanova y nos fuimos adar una vuelta por el barrio. Recordé a la Pepa. Puteé.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con Tito Vilanova nos fuimos a los prostíbulos de laAvenida Carreras. Vilanova me hablaba de una mujer, creo que de Trixie por lospechos que describía, descomunales fue la palabra que usó para referirse aellos. Paramos frente a un descampado, nos bajamos y yo me tambaleé hasta queme caí en el pasto húmedo por el rocío, un rocío frío y helado, un pastoacolchonado que me sostenía en la nube en la que me sentía. Reboté un par deveces hasta que algo me levantó de un brazo y el mundo se hizo vertical denuevo, asqueroso y asfaltado.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Arriba compañero, me dijoTito Vilanova - ¿Y vos que hacés de tu vida?&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Periodista - balbuceé. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Ah, yo fui periodista hacemucho años cuando era joven. Un oficio para el que no se tenía que estudiar.Ahora todo es academia. Una mierda.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Una mierda - repetí yo -Sí, señor - Este Tito me cae bien, pensé. Rumbeamos hacia una casa amarilla.Una casa que me resultaba familiar, allí, entre un prostíbulo y un descampado.Una casa vieja, como rasgada tanto en sus puertas como en su pintura yventanas. Tito saludó a unos tipos que estaban en la puerta y me presentó.Saludé levantando mi mano y ellos me sonrieron. Entramos. La casa estabaprácticamente a oscuras. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- ¿Qué es este lugar? - lepregunté. &lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;- Es la casa de un amigo -dijo.&lt;/div&gt;&lt;div class="NormalTimes" style="font-family: inherit; margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;La sensaciónde haber estado allí permanecía. Y no solo de haber estado allí, sino de haberpasado días, de haber vivido como postrado en una cama con una mujer llena deun perfume agrio. La sentía, sí, a ella. La vi pasar a mi lado, tocarme elhombro y pedirme perdón y luego dirigirse hacia una sala amplia en la que memostraba una cama. Se sentaba en ella y me pedía que lo hiciera. Vení, me decíay yo escuchaba su voz y veía su boca que despedía un humo gris, como triste yque no iba hacia arriba, sino que bajaba lento o que se mantenía estático enlos alrededores de su rostro. Cruzada de piernas, con un brazo sobre unarodilla y un velo transparente, la Pepa me miraba como si no me conociera. A lolejos, o tal vez no tan lejos, tal vez cerca de mí o en otra realidad, en unaque no podía distinguir por sentirme ajeno a todo lo que sucedía fuera de esemicro mundo que conformábamos esa puta y yo, Tito Vilanova se gritaba con un hombrepetiso al que le sacaba casi una cabeza y que increpaba con el dedo índicesobre su pecho. El hombre petiso asentía, pero no se quedaba callado. Lerespondía y lo miraba con un miedo provocado por el respeto que le tenía, peroTito lo observaba cómo diciendo la cagaste y ahora tenés que arreglarla. Yo losveía desde atrás de una puerta, en un pasillo angosto y oscuro, por entre losvidrios que les deformaba el cuerpo, se los alargaba o se los achicaba. Busquéa la Pepa de nuevo. Ya no estaba allí. Entré a la habitación. Me sostuve de lapuerta y miré hacia los lados. Allí no había nadie. No había cama, ni humo, nimujer alguna que me contuviera. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-326097585898215617?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/326097585898215617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=326097585898215617' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/326097585898215617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/326097585898215617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/cuando-uno-no-sabe-donde-esta.html' title='Cuando uno no sabe dónde está'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-4052218770296564718</id><published>2012-01-04T02:33:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:39:19.713-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>De culto. Drive</title><content type='html'>Notable película del danés Nicolas Winding Refn, protagonizada, esta vez si, por un Ryan Gosling excepcional. El filme logra crear una gran atmósfera y posee una estética atrapante que te envuelve la hora y media y te mantiene tensionado la mayor parte del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-gcBp1sG9iAM/TwPWBFl2oxI/AAAAAAAAAE8/U9fKkZSopMU/s1600/images.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-gcBp1sG9iAM/TwPWBFl2oxI/AAAAAAAAAE8/U9fKkZSopMU/s1600/images.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;El personaje de Gosling trabaja de día en un taller mecánico y ocasionalmente hace de doble de riesgo en algunas películas; en la noche ayuda a criminales a escapar mientras hace lo que mejor sabe hacer: manejar. Es un personaje solitario e intimidante cuyo único contacto lo &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;tiene con su jefe (Bryan Cranston) y su vecina (Carey Mulligan). No se conoce de su pasado, ni tampoco parece tenerlo, ni se sabe sobre su costumbres o sus deseos. Es un antihéroe que solo conduce. Duro, frío por momentos, Gosling le ajusta las dosis necesarios de emoción y sentimientos para que el personaje no se encasille y termine pareciéndose un robot. De todos modos, uno lo piensa, y eso nunca es bueno.&lt;br /&gt;Ahora, si se guian por el título y esperan ver una película cargado de autos y caños de escape, están equivocados. El objetivo parece estar un poco más allá de la simpleza que pueda ofrecernos el título &lt;i&gt;Drive&lt;/i&gt;. No hay grandes escenas de acción o, mejor dicho, no abundan. Las hay, así como también hay persecuciones. Pero todo en la dosis justa. Todo muy bien complementado. Y todo muy bien filmado.&lt;br /&gt;Detrás del título hay una gran sorpresa, eso es lo cierto. Y es un thriller a un buen estilo noir, con excelentes escenas de violencia. Perturbadora y sangrienta, la película también conlleva eso del personaje principal que la hace silenciosa. Y tal vez ahí esté el único abuso de Winding Refn: en la extensas pausas del diálogo. Aún así, logra cargar la película de un dinamismo que demuestra carente el uso de los mismos en profundidad y que los hace sencillos, dejando entrever un mayor peso por parte de las expresionas y los gestos. Todo eso lo lleva a la perfección un notable Gosling que le da vida a un personaje memorable.&lt;br /&gt;Claro que no está solo en todo esto, sino que el elenco que le acompaña también se desenvuelve muy bien, y no es para menos. Trabajan: Bryan Cranston que demuestra no solo ser una gran Walter White en Breaking Bad, Carey Mulligan, Kaden Leos, Albert Brooks, Ron Perlman y Cristina Hendricks. Todos hacen pequeñas pero grandes contribuciones a un filme hipnótico.&lt;br /&gt;El guión es muy bueno (es una adaptación de la novela homónima de James Sallis) y la historia es narrada con gran fluidez, aunque la trama no deje de ser simple. Aún así: fantástica.&lt;br /&gt;Y aún a pesar de todo esto, de lo buena que es, lo cierto es que la película decae en ciertos momentos. Tiene un arranque espectacular, con mucha fuerza con una persecución intensa y cargada de nerviosismo, y luego la pausa y los arranques. Y así sucesivamente. Parece una canción de los Pixies o los Buenos Muchachos: de la calma al estallido en un solo segundo. Eso cada uno lo juzgará como bueno o malo. En mi opinión, por momentos es abuso de pausa y eso le saca puntaje, pero no le quita el hecho de que sea una gran película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Refn ganó la mejor dirección y el filme fue nominado como mejor película en el Festival de Cannes 2011.&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumamente recomendable. Mírenla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-4052218770296564718?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/4052218770296564718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=4052218770296564718' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4052218770296564718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4052218770296564718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/de-culto-drive.html' title='De culto. Drive'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-gcBp1sG9iAM/TwPWBFl2oxI/AAAAAAAAAE8/U9fKkZSopMU/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-8311706520692522845</id><published>2012-01-01T23:00:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:40:32.893-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Por detrás. Los idus de marzo.</title><content type='html'>Hay películas sencillas que cargan con un contenido bastante explosivo. Los Idus de Marzo es una de ellas. Dirigida por George Clooney, este filme cuenta con un muy buen elenco: el mismo Clooney, Ryan Gosling, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti y Marisa Tomei, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-iEwFvCrxxIo/TwD_u4glNxI/AAAAAAAAAEw/KW1yYYajwSI/s1600/idus+de+marzo.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-iEwFvCrxxIo/TwD_u4glNxI/AAAAAAAAAEw/KW1yYYajwSI/s1600/idus+de+marzo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;A grandes rasgos lo que se pretende es mostrar los entretelones en la política estadounidense: lo que ocurre detrás de los candidatos con los asesores, la información que se maneja en la prensa y los intereses de poder de los senadores y congresistas. El doble discurso del idealismo queda expuesto, siendo la película un ataque frontal y directo. Y, como&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; dije, sencillo. Se relata muy bien la forma en que se dan las cosas en el juego sucio de la política y como la ambición y el poder seducen mostrando a los extremos que se puede llegar para alcanzar el éxito.&lt;br /&gt;Clooney vuelve a dirigir una película más cercana a Buenas noches y buena suerte, con crítica política y solidez narrativa. La historia está bien creada y tiene excelentes actuaciones (no es para menos), siendo Gosling el que resalta sobre los demás porque es el actor principal. Desempeña un buen papel, para mí no sorprendente, pero si muy bueno.&lt;br /&gt;El filme es muy rápido y la hora y media pasa volando, tanto es así que a uno le queda la sensación de que faltó algo. Pero no. Está todo ahí.&lt;br /&gt;Y por eso queda un sabor agrio. Por ejemplo, que el buen elenco con el que cuenta no brille en todo su esplendor. Giamatti queda perdido y Hoffman un poco por detrás, salvo en algunas ocasiones. Obviamente, tiene que ver con el papel que desempeñan pero aún así queda esa sensación. El guión no me pareció malo, es más, tal vez sea lo mejor, pero tampoco realmente destacable. Está bien y se ajusta a la sencillez de la película.&lt;br /&gt;En fin, el contenido es sin dudas lo mejor, aunque le falta firmeza en su crítica. Si bien todos sabemos que las cosas se dan de determinada manera en política, nunca sabemos bien cómo. De todos modos, tampoco es para alabar exageradamente lo que se muestra en el film porque, es decir, no es tan reveladora como uno piensa que puede llegar a ser. Se vuelve un poco cínica, aunque no esté tan lejos de la realidad.&lt;br /&gt;Para finalizar decirles que me ha recordado una frase de Cioran: "Lo esencial sugre con frecuencia al final de las conversaciones. Las grandes verdades se dicen en los vestíbulos."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pueden descargar de &lt;a href="http://unsoloclic.info/2011/12/the-ides-of-march-2011-hd-720p-avi/"&gt;acá&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Trailer:&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://0.gvt0.com/vi/h7hhGywwpJg/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/h7hhGywwpJg&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/h7hhGywwpJg&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-8311706520692522845?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/8311706520692522845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=8311706520692522845' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/8311706520692522845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/8311706520692522845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2012/01/por-detras-los-idus-de-marzo.html' title='Por detrás. Los idus de marzo.'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-iEwFvCrxxIo/TwD_u4glNxI/AAAAAAAAAEw/KW1yYYajwSI/s72-c/idus+de+marzo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-4950825801313608454</id><published>2011-12-16T20:33:00.001-02:00</published><updated>2012-02-01T23:40:50.731-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>A veces</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En una silladestartalada de madera, con los pies extendidos debajo de la mesa y con lasmanos cruzadas sobre su pecho, Sergio entonaba suavemente una canción en lacocina de su casa. La tarareaba, porque no sabía la letra y porque en realidadno se &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;sentía&lt;/i&gt; allí. Tenía la miradaabsorta, como lejana, y estaba pensativo. Instantes antes, se había ido de sucuarto luego de discutir con Andrea, su mujer. ¿Sobre qué? Sobre las mismas boludecesde siempre, pensó y luego le dio unos golpecitos a la mesa y negó con la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Estaba enojado. Y cuando se poneasí, prefiere alejarse del motivo de su enojo y encerrarse en sí mismo paraevitar más conflictos. Claro, los evitaba con el otro, pero para sus adentrostodo le resultaba un tormento. Pensaba demasiado y discutía consigo mismo sobrela actitud que él había tenido y sobre la de su esposa durante las disputas.Sopesaba los argumentos de cada uno y luego volvía a la cama. Era una rutina&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;cuando de discusiones se trataba. Esa noche, sin embargo, Sergio estaba sin sueñoy bastante más nervioso que de costumbre, aunque ya había sacado lasconclusiones necesarias sobre el asunto. De todos modos, no quería acostarse. Su mujer, suponía, estaba dormida o al menos intentando conciliar elsueño. Podría ser también que estuviera pensativa al igual que él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La discusión, que culminó conuna especie de amenaza por parte de Sergio, comenzó con unairónica pero dura pregunta de Andrea sobre si debían necesariamente quedarse adormir en la casa de su madre cuando la fueran a visitar este invierno. Yprosiguió&amp;nbsp; un poco peor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Ella estan… ¿cómo decirlo? Bruta, cruel&amp;nbsp; –comenzó a decir Andrea mientras movía su mano derecha sobre su cabeza como siintentar extraer de allí la palabra correcta. - ¿Te acordás de la última vezque vino? ¿Te acordás como me dijo con ese aire de arrogancia: muchalavandería, mucha lavandería, pero las cortinas están bastante mugrosas? ¿Teacordás? Todavía no entiendo por qué tenemos que ir tantos días. Con dosdebería alcanzar, y creéme que estoy siendo generosa… Podría ser uno. Sí, conuno estaría bien. Sabés como se pone cuando la gente se queda mucho tiempo ensu casa ¿no? Insoportable se pone.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Sí,Andrea, ya sé cómo se pone – repuso Sergio, y levantó sus hombros y abrió losbrazos -&amp;nbsp; Es mi madre, la conozco. Pero, nosé qué mierda querés que haga. Parece como si no te dieras cuenta que la tipaestá vieja y que necesita de mi ayuda. Necesita que le atienda algunas cosas dela casa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Ah, sí,seguro! ¡Y el que tiene que atenderla tenés que ser vos! ¿Y tu hermano qué?¿Se rasca nomás? Mirá que vive bastante más cerca de ella que nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Mi hermanoes un pelotudo de primera, y vos lo sabés. No se le puede pedir nada porqueesta para las pelotudeces del modelaje y no se da cuenta de la importancia de lascosas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Claro, yvos cargando con todo – dijo ella con su más que famosa cara de desaprobación;alzó las manos al cielo – Tu hermano no puede pisotearte así; y de paso te digotambién que estoy convencida que tu madre se aprovecha de vos. Los dos abusande vos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Pero porfavor! ¡Es mi madre, cómo carajo vas a decir eso!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- Bueno,pero es cierto, querido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Él la miro exasperado, sentía laira acumularse en su rostro, en la sangre que le iba llegando a los cachetes,en el ceño que se fruncía, en la respiración que se aceleraba y sobre la bocaque denotaba un claro gesto de desprecio. Miró hacia el suelo, se tapó la cara con las manos y luego, mientras golpeaba losdedos sobre su frente, le dijo:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Hay vecesque se te meten cosas en la cabeza que no entiendo cómo te pueden entrar! ¡Esincreíble! Me tenés re podrido con este tema de mi madre.¡Cansado me tenés! Siempre me estás rompiendo los huevos. Jodés y jodés y jodésy jodés. Te estoy pidiendo que te la banques por una semana. ¡Una semana! ¿Teparece mucho eso? Ya sé que ella está mal y que te mete el dedo en el culo devez en cuando, pero es mi madre. ¿Acaso vos no harías lo mismo si tuvieras una?¿Eh? ¿No lo harías?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Andrea, que hasta ese puntohabía mantenido cierta calma e intentaba no perder el control, lo miró con carade sorpresa. Los párpados y las cejas se levantaron; la cara se desfiguró. Comenzóa respirar rápido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡No puedocreer lo cruel que sos a veces! – dijo Andrea y los ojos se le llenaron delágrimas – Lo heredaste de ella, te das cuenta ¿no? Todo el veneno que chupastecuando eras chico lo expulsas conmigo. ¡Sos un hijo de puta! – lo miró condesprecio, con ese desprecio propio de los extenuados por la monotonía de lascosas que no funcionan, y le gritó:&amp;nbsp;- ¡Andáte! ¡Andáte!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;- ¡Si, mevoy a ir a la mierda! – respondió Sergio y sacudió un brazo sobre su cabeza. –¡Me voy a ir y no me vas a volver a ver nunca más!&amp;nbsp; ¡Y quedáte acá pelotudeando si querés que yovoy a lo de mamá solo! Me importa un carajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sergio se fue del cuarto dandoun portazo y escuchó como su mujer se ponía a llorar. La puta madre, pensó. Lemolestaba que por un simple comentario terminaran donde terminabanhabitualmente. Es que peleaban mucho. Cada vez más. A veces, cuando les invadíala tristeza o una cierta nostalgia de aquellos tiempos pasados en los quetodavía se sorprendían el uno del otro, se sentaban y hablaban por horas y seprometían que iban a dejar de discutir por cosas que no tenían sentido, y quedebían ser más tolerantes si querían que la relación funcionara. Y luego teníanese típico sexo intenso y bueno que se tiene cuando se dan lasreconciliaciones, pero lo cierto es que a la mañana siguiente todo volvía a sertan complicado como antes.&amp;nbsp;Nada les resultaba placentero. Sóloel sexo, y en esas circunstancias especiales.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; Sergio, que seguía sentado con lamirada perdida, se recompuso en su silla y apoyó los codos sobre la mesa y setapó la cara con las manos. Luego se levantó y se preparó un café. Mañana notrabajaba así que perfectamente podía quedarse despierto hasta tarde. Se sentónuevamente y lo dejó enfriar, al café, que soltaba un débil vapor que olía de tantoen tanto. Mientras esperaba, puso la cabeza sobre la palma de su mano y pensóen su nueva compañera de trabajo, que era a la vez su vecina. Vivía a una cuadrade su casa. Entonces, Sergio comenzó a imaginar. No es tan tarde, pensó y sedio vuelta para mirar el reloj de la pared. 12:30 marcaba. Se sorprendió al serabordado por este pensamiento. Comenzó adebatir si debía llamarla o no. La llamo, se decía y luego lo pensaba mejor ydecía no, mejor no la llamo nada. Al rato, en medio de la duda de qué hacer, decidió que lo mejor era sacar a pasear el perro y rumbear para el ladode la casa de su vecina. Vería si había alguna luz prendida. Si había, seconvenció, iba a tocar su puerta. Si no, volvería.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero Sergio no salió de su casa.Agarró el collar y se sentó en la silla de la cocina otra vez. Observaba elcafé, del que no había bebido ni un sorbo, y continuaba pensativo. Giraba sudedo sobre el borde de la taza; lo hacía despacio, como si estuvieraacariciando aquello que más quisiera. Suspiraba todo el tiempo. Estaba claro: lavida le pesaba, la rutina se le hacía insoportable y el amor se habíadesvanecido. Escapó de su cuerpo y él ni siquiera se dio cuenta. Tal vez lo hizoun día soleado y de calor; tal vez uno gris e invernal cuando la calle de sucasa amanece con la escarcha en la piel. Se fue, y con él también corrió latolerancia. Nada quedaba en esa casa salvo la desunión y el desamparo total.Soledad. Desprecio.Sergio pensó que a la mañana siguiente debía hablar con sumujer para poner punto final a algo que ya había perdido el sabor. Miró el café. Miró el collar que había dejado caer en el piso. Miró alperro que acostado a su lado dormía. La vecina, pensó. Con perro y collar salióa la calle. En la vereda, contempló los árboles que empezaban a soltar hojasmarrones. Caían. Y Sergio las veía caer. Miraba hacia arriba y las podía verllegar a la calle, o al pasto, y chocar contra su final; las veía &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;morir&lt;/i&gt;. Sentía en ellas cierta paz. Elviento le pegaba en el rostro y le hacía temblar de frío, le despeinaba elalboroto de su cabeza. No había nadie en toda la cuadra, ni una luz distanteencendida en una casa, ni un sonido perdido que le llegara a sus oídos. Todoparecía perderse en esa decadencia. Se dio vuelta y miró su casa, que lepareció más pequeña de lo que era, y pensó en todo lo que tenía allí. Su perrole ladró y lo sacó del trance. Lo miraba sentado y le movía la cola, parecíaexigirle que actuara, que no se quedara quieto en la nada.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Caminó un poco, cruzó la calle y estuvo observándola desde la vereda de enfrente. No le parecía su hogar. Las hojas que caían le nublabanla vista. El mundo exterior parecía un mejor lugar para vivir. Incluso el fríole parecía más cálido que la temperatura que reinaba dentro de su casa, hastala compañía del perro le era más placentera, y las mentiras que seimaginaba y en las que le gustaría vivir le causaban más placer que su vidareal. Todo fuera de allí era mejor. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Todo&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Continuó caminando. Llegó a la esquina y buscó su casa pero ya no lapudo distinguir entre el montón de iguales que había. No &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;quería&lt;/i&gt; verla porque n&lt;span lang="ES-UY"&gt;o había nada que ver allí. Fue a hasta lo de su vecina y se paró afuera.Pensó en sexo. En sexo bueno, en el que realmente podrían existir motivos,deseos, fuego o lo que sea. En el que hubiera morbo que le permitiera olvidar sólopor un momento esa desgracia en la que estaba inmerso, en todos los años que noaprovechó o que desperdició y nos supo disfrutar. Porque ahora lo tenía claro:no era sólo su relación, era todo, era el peso que cargaba, la presión. Elllanto se acumuló en su rostro y se sintió vencido. Seguía parado fuera de lacasa de su vecina, quieto. No había ninguna luz encendida ni indicios de queestuviera despierta. Se acercó a la puerta. Soltó el perro. Se recostó sobre lamadera fría, casi húmeda y veía como el animal iba de árbol en árbol oliendo ymeando todo a su paso. Se quedó un rato allí. Si alguien me ve va pensar queestoy loco, pensó y enseguida se alejó. Llamó al perro y se puso caminar denuevo, pero esta vez en sentido contrario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-UY"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Volvió a su casa. Entró,se sacó la ropa y luego fue a la cocina, el café todavía estaba ahí, pero yafrio. Dejó al perro, que se acostó en su lugar de siempre, y entró al cuarto ymiró a su mujer, contemplándola durante un instante desde la puerta. Todo, pensó,lo matamos con nuestros deseos propios, todo es el fiel reflejo de lo que somosy de con quién estamos. Todo es una equivocación. Se metió en la cama junto aella, la abrazó y, después, dormido, le dio la espalda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-4950825801313608454?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/4950825801313608454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=4950825801313608454' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4950825801313608454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4950825801313608454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/12/veces.html' title='A veces'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-6697796012057710117</id><published>2011-12-11T19:10:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:42:36.884-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Aquél pensamiento</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Mi familia es, desde siempre, de postura conservadora, ya sea en materia política como en el ámbito moral. Conservadores puros. Yo, cincuentón ya, también lo soy. O más bien lo fui, porque ahora todo me importa un carajo. Casado con una muy aburrida y tétrica mujer y padre de dos hijos que me dan el amor más puro que jamás sentí, estoy insatisfecho con la vida. No encuentro una explicación al vacío que siento ahora. Estoy inquieto. A veces, incluso, me encuentro pensando en cosas que antes ni me imaginaba que podía explorar. Todo se convierte en sorpresa a esta altura de mi vida. Y eso es algo que me pone nervioso porque lo quiera o no mi cabeza retrógrada aún sigue funcionando, pero al mismo tiempo me emociona y me despierta ciertos deseos que evidentemente estaban reprimidos en mí. Desde cuándo, no lo sé.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Marta, mi esposa, todos los días se sorprende de las tragedias, como dice ella, que ocurren en nuestro país. Yo le digo que está mirando mucha televisión, que esos canales ponen paranoica a la gente y que no vale la pena vivir para prestar atención a eso.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Pero esas cosas pasan – dice ella convencida – Ocurren y un día nos puede tocar a nosotros. Pensá en tus hijos, y en todo lo que tenemos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Detesto cuando hace eso. A veces la veo y noto en ella un dejo de infelicidad. Una infelicidad que me asombra. No sé preocupa por nada. No tiene de qué ocuparse ni nada para hacer. Lo único que la entretiene es la televisión, y si la televisión te entretiene quiere decir que hay algo en ti que no funciona. En ella, son muchas las cosas que no andan bien.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Cuando quiero hablar con ella para mostrarle mis inquietudes, para decirle que estoy sufriendo un cambio, ella me mira con su cara inmutable y me dice:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Estás muy raro últimamente. Te preocupás de cosas que no entiendo, Javier. No sé para qué pensás esas idioteces. “Estoy cambiando”, decís. ¿Cambiando qué? ¿Para qué necesitás cambiar? Si tenés todo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Dejé de hablar de mi “proceso de cambio” con ella. No tenía sentido seguir haciéndolo. No me escucha y además me trata de loco, de incoherente. Ella tiene esa cosa de querer tener siempre la razón, de mostrar su inteligencia. Una inteligencia conservadora, si es que eso puede existir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Uno de nuestros hijos ya no vive con nosotros; el otro, sí. Tiene veintidós años y está acá, haraganeando. No hace nada. No estudia, no trabaja, no tiene motivaciones. Y yo me pregunto qué fue que salió mal con él. Encima, se droga con cocaína y tengo miedo de que lo que para él ahora es un juego terminé siendo algo que no pueda controlar. Intenté hablarle, hacerle entender que debería tener armas en la vida más allá de que dinero nunca le va a faltar, pero me parece que no me prestó ni la más mínima atención. Nuestras familias son desde hace mucho tiempo, adineradas. Bastante dinero; lo suficiente para no preocuparse por nada, en realidad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Nuestro otro hijo, el que se fue, es la antítesis del que vive en casa. Y no es por compararlos, no. Jamás haría eso. No podría. Simplemente intento comprenderlos a los dos. Trato de ayudarlos en lo que puedo. Con uno, las cosas salieron bien, con el otro evidentemente no. Y me preocupa. A Marta no. Marta nunca se preocupó mucho de nuestros hijos. Los ama y les demuestra cierto cariño, pero esa frialdad que tiene contribuyó a que los dos la vieran con distancia. Desde siempre. Claro, a nuestros hijos los crió una sirvienta. Yo lamento eso. Lamento no haber pasado más tiempo con ellos en la infancia. Era tan idiota.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Un día me acerqué a mi esposa y le pregunté:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿No te parece que nos equivocamos con la educación de nuestros hijos? ¿Que cuando eran pequeños no le prestamos la atención que debíamos?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Pero qué decís? – me dijo y me fulminó con su mirada. – Amamos a nuestros hijos. La educación que le dimos es la correcta. No tiene nada de malo. Así nos educaron a nosotros y así es como se debe educar a un hijo. Ni más ni menos. No entiendo que te pasa. Estás muy raro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Esa era su manera de denigrarme, claro. Ofenderme a través del cambio. Cambiar para los conservadores es un pecado. Un pecado capital. Son reaccionarios y muchos no admiten que su realidad se distorsiona y que en algún momento de su vida ven algunas cosas con una óptica diferente que antes.  La tapan, las ocultan y no permiten que algunas inquietudes les dejen en evidencia. Lo sé porque yo era así. Ahora ya no. Intento buscar respuestas a estas cosas que me aquejan. A estos cambios. No duermo mucho y me dedico a leer. Mi libro de ahora es uno de Raymond Carver llamado Tres rosas amarillas. Son relatos, relatos de cosas cotidianas. Bueno, al menos los dos primeros, que fueron los que leí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Un día, en el que mi mujer estaba especialmente histérica, salí a dar una vuelta. Pero no tomé el auto, sino una bicicleta a la que tuve que desempolvar y echar un poco de aceite a la cadena. Era una especie adorno. Y no puede ser que tenga una bicicleta como adorno. Cuando iba saliendo, me crucé con Marta, que me miró como desencajada con ese rostro inmutable que tiene, como si todo le diera asco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Bicicleta? – me dijo. – Ay, Javiercito, estás tan raro. Solo falta que vendas el auto ahora.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Seguí, no le preste atención. No se lo merecía. De pasada tomé mi mochila a la que le había metido el diario del día y un libro nuevo y salí. ¡Qué bien se sentía! Me cansé rápido, pero anduve unos kilómetros y me tiré en un parque, en el pasto. Comencé a leer el diario pero pronto me aburrí, así que lo dejé y agarré el libro. Era una edición vieja, con páginas amarillas y desgastadas. Frágiles. Leí un par de carillas en la que el autor narraba un encuentro sexual entre hombres. Nunca había leído algo así. Me interesé tanto en el libro como en la idea de un encuentro sexual con un hombre. Justamente una de las cosas que me sorprendían de mí mismo en el último tiempo, era eso, encontrarme cuando iba en la calle mirando hombres y pensando que algunos eran bonitos, y excitándome con fotos de torsos desnudos en revistas y cartelerías. Y este relato, narrado con tanto entusiasmo, adentrándose en la intimidad de la pareja, logro calar hondo en mí. Generar cierto entusiasmo. ¿Sería eso lo que estaría buscando? ¿Podría llegar a ser que todas mis inquietudes se resolvieran con un encuentro sexual con otro hombre?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Estuve meses con esa idea en la cabeza. Incluso me fui a la casa que tenía en un balneario por la costa este a reflexionar. Era primavera, pero allí todavía hacía algo de frio asi que pasé la mayor parte del tiempo dentro de la casa. Debía pensar. O tal vez no. No lo sé. Estuve unas dos semanas solo, fumando mucho, entreteniéndome con unas lecturas y masturbándome con fantasías homosexuales. No me animaría a hacerlo, quería en cierto modo, lo deseaba, pero tenía miedo. Además, no sabía cómo hacer para encontrar a alguien que estuviera dispuesto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;A mi mujer hacía mucho tiempo que no la tocaba. Nunca fue una gran aficionada al sexo. Creo que lo hizo solo porque para ella en la vida era obligatorio tener hijos, aunque luego no se preocupara mucho por ellos. Estuve con algunas otras mujeres. Prostitutas más que nada. Incluso estuve en estos últimos tiempos, con mi orientación sexual en plena duda. Llegué a hablar sobre ello con algunas. Su consejo era claro: hazlo. Otra me dijo que podía ayudarme a conseguir a alguien, que no me preocupara, que con el tiempo me iría soltando y todo se iría haciendo más llevadero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;En diciembre de ese año mi hijo mayor, el que se fue de casa, se casó. La fiesta era grande. Había mucha gente invitada. Todos unos conservadores de primer calibre. Ese era nuestro ambiente, siempre lo fue. Mi mujer estaba como hacía mucho tiempo no la veía: feliz. O al menos lo aparentaba. Se esforzaba en sonreír, algo que no le pasaba muy a menudo, y la cara se le cuarteaba debido a ello. Claro, su pobre rostro no estaba acostumbrado a tal exigencia. Pero no era la única falsa, todos lo eran. Todos reían a carcajadas, se abrazaban como si de verdad se quisieran, como si se tuvieran algún aprecio y charlaban sobre los últimos acontecimientos sociales. Yo lo hice por dos motivos: uno, por mi hijo; y dos, porque debía ser protocolar, necesariamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Al rato, cuando me canse de esa parafernalia, me aparté de esa gentuza y me senté a beber acodado en la barra. Tomé un whisky tras otro. Hasta bailé un poco, solo, haciendo el ridículo. Iba y volvía la barra entre canciones hasta que por fin me quedé allí. Comencé a tomar de nuevo. A lo lejos, casi en la otra punta vi a mi mujer, tan solitaria como yo, mirando el suelo, sentada en una silla con las piernas cruzadas. Se sobresaltó cuando una de sus supuestas amigas se acercó a ella y le tocó el hombro. Se levantó y salieron afuera, supongo que a fumar. Busqué a mis hijos, pero no encontré a ninguno.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;La gente estaba casi toda alcoholizada. Desinhibida. Toda esa restricción moral a la que se veían impuestos y sobre la que actuaban, parecía desaparecer. Aún así, me resultaban asquerosos. Sabía que el día de mañana todos iban a señalarse  con el dedo por las cosas que sucedían dentro del hogar del vecino de al lado, o del que vivía en la manzana siguiente. A nosotros nos señalaban muy a menudo. No por nuestro hijo mayor, sino por el menor. Chusmeaban y a mis oídos llegaban (porque parte del juego es que las cosas que se dicen lleguen a tus oídos) los disparates que se decían. Algunas cosas eran ciertas; el resto, estupideces. Pero claro, mi mujer era igual. Se pasaba tardes enteras hablando por teléfono con alguna vecina sobre la vida de alguna otra. Y todo lo que va, vuelve.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;A eso de las cinco de la mañana me cansé de todos los falsos. Hice uso del micrófono. Subí al escenario y en un completo estado de borrachera comencé a edificar lo que era un papelón. Si, en la boda de mi hijo. Hice un par de chistes, felicité a mi hijo del alma a quién busqué con la mirada pero no encontré, y en el momento en que estuve por  desvelar mis ocultos deseos sexuales, vi su rostro preocupado aparecer por detrás del público que se había amontonado a mi alrededor. En ese instante, todo se volvió borroso. Dije unas palabras que no llegué a comprender y caí al suelo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Desperté a media mañana en mi casa. No recordaba prácticamente nada. Hice un esfuerzo enorme por reconstruir lo sucedido la noche anterior y algunas imágenes vinieron a mi cabeza. Lentamente llegaba lo del escenario. ¿Qué sucedió? ¿Habré dicho algo? Me recompuse como pude y me levanté. Bajé a la cocina. No había nadie. Tomé un vaso de agua. Se me partía la cabeza. En el jardín divisé a mi mujer que hablaba por teléfono y parecía furiosa. Me quedé mirándola. Daba vueltas por el jardín, iba y venía, caminaba en círculos y hacía grandes ademanes. Seguro estaba gritando. Debe haber sentido que la observaba, porque en un momento se dio vuelta y me miró. Estaba muy furiosa. Cortó el teléfono y vino hacía mí. Estaba claro, algo debí haber dicho ayer. O tal vez fuera simplemente que me había caído borracho.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Te das cuenta de lo que hiciste? – me dijo muy enojada nada más traspasar la puerta de la cocina. Tenía el rostro desencajado. – Arruinaste no solo el casamiento de tu hijo, sino nuestra reputación en el barrio. ¡Idiota! ¡Las cosas que dijiste! No lo puedo creer. No puedo creer que hayas sido capaz, que me hayas mentido de esa manera durante tanto tiempo. ¿Hace cuánto que hacés esas cosas eh? ¿Hace cuánto? ¡Decíme!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿De qué hablas? ¿Qué fue lo que dije? No recuerdo nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Que no recordás nada decís. ¿Querés llamar a tu hijo y preguntarle las cosas que dijiste? ¿Querés?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Pero es que no sé de qué me hablas, Marta! – dije con sinceridad. Era cierto, no sabía qué cosas había dicho, pero parecía ser grave. – Solo decime que fue lo que dije.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Ella me miró. Se tapó la boca con la mano y negó con la cabeza. Unas lágrimas asomaron en sus ojos pero las encubrió de inmediato. Yo no comprendía. Temía haber dicho que quería acostarme con un hombre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Marta, solo decime que fue lo que dije – le insistí muy nervioso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Me dio la espalda y se apoyó con sus dos manos en la mesada de la cocina. Se sirvió un vaso de agua; las manos le temblaban y volcó un poco en el suelo. Me miró de reojo y en apenas un susurro dijo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Dijiste, dijiste que te gustaban los hombres, Javier.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No le respondí nada. Quedé petrificado. La cagué. Puta. Todo se fue a la mierda. Me fui de la cocina entre puteadas y vasos que se rompían, que ella me tiraba. Bajé al garaje y tomé la bicicleta. Estaba mareado. Mi hijo. Mi vida. ¿Por qué es un pecado cambiar?, me pregunté. ¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;El parque estaba desolado. Dejé la bicicleta recostada en un banco y caminé sin rumbo. Di vueltas sin pensar en nada. Me arrastré como el gusano que era. Fume un cigarrillo tras otro. No entendía nada. Ni siquiera era gay. Eso fue tan solo una idea que se me ocurrió, un deseo sexual, algo que me gustaba imaginar. Un sueño. Volví a casa convencido de la posibilidad de hablar con mi esposa para recomponer las cosas y hacerle entender que todo era mentira. Que nada de lo que dije ayer en la noche era cierto. Pero sabía que aunque se lo dijera con mi mayor sinceridad ella no iba a creerme ni a prestarme la más mínima atención. Estoy seguro que ahora me odia, que me detesta por haber roto el débil equilibrio que sostiene todas las cosas. Inmersa en su estupidez, no va a entender que nunca estuve con otro hombre. Que solo fue algo que se metió en la cabeza. Una estupidez. O tal vez no. Tal vez sea eso lo que necesito. No lo sé.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Regresé a casa al atardecer. Todo estaba silencioso. El auto de Marta no estaba, así que supuse que había salido. Guardé la bicicleta en su lugar y fui rumbo al baño. Me lavé la cara y me miré el rostro envejecido, canoso, que se distorsionaba frente al espejo. Pestañé, cerré los ojos. Me reí, lloré. Todo frente al espejo. Me comprendí y me odié. Bajé a la cocina y encontré una carta encima de la mesa. Temeroso la tomé. Era de Marta: tan solo unas palabras de odio. Que se iba a lo de nuestro hijo mayor, que ni intentara aparecerme, que me daban una semana para recoger mis cosas e irme, que mi hijo estaba mal, que no lo soportaba. Mujer de mierda. Ella no me importaba, pero mi hijo sí. Sabía cómo debía de estar molestándole esto. Había cagado su casamiento. Nunca me lo va a perdonar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Salí al patio. Fui al galpón que tenía en el fondo. Lloraba mientras caminaba por el jardín, mientras observaba el cielo que se oscurecía y pensaba que ser diferente o querer  serlo es motivo suficiente para ser echado a patadas de la sociedad. Ser diferente en cualquier sentido. Nunca encajarás. Nunca serás parte de la orquesta. Serás un acorde disfuncional en medio de una obra errática. Un hombre a medias. Busqué una cuerda. La colgué desde una viga y me subí a una silla. Una silla que ya no estaba. Un cielo sin estrellas. Una realidad oscura.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-6697796012057710117?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/6697796012057710117/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=6697796012057710117' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6697796012057710117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6697796012057710117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/12/aquel-pensamiento.html' title='Aquél pensamiento'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-5397116580543511478</id><published>2011-12-06T12:32:00.001-02:00</published><updated>2012-02-01T23:45:23.211-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>F y el insomnio</title><content type='html'>Desnuda, F fue hasta la cocina en la mitad de la noche a buscar un  aperitivo. Era sábado, no llovía, lo cual era noticia, y hacía calor,  mucho calor. Pero el tiempo estaba más que agradable para F, que se  preparó un refuerzo de jamón y queso, se sirvió un vaso de jugo de  naranja y volvió a su cama y continuó leyendo su libro.&lt;br /&gt;Lo había  empezado ese mismo día, esa misma tarde en realidad, pero se lo devoró y  ya iba por la mitad. De todos modos, F pronto se cansó de leer, dejó el  libro en su mesa de luz y se puso a mirar tele, que, como era de  esperar, no le ofreció nada. Entonces salió al balcón y vio que la luz  de la habitación contigua estaba prendida. Vecinos nuevos, pensó.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;F  volvió a su cama, se acostó, pero no podía dormir. Era la segunda noche  que no pegaba un ojo. Es que el hobby de F los fines de semana era el  insomnio. Y también escuchar a sus vecinos a través de las paredes.  Escucharlos coger, hablar, discutir, reír, llorar, tirarse cosas,  putearse. A F le encantaba escucharlos hablar mal el uno del otro. Así  que F acercó su cuerpo, su cabeza y su oído a la pared. Y esperó. Un  gemido, dos gemidos. Palabras obscenas. Escuchó sexo fuerte. Y le gustó.  Y F pensó que hacía tiempo que no tenía sexo, ni del fuerte ni de  ningún tipo.&lt;br /&gt;Entonces F imaginó irrumpir en la habitación de sus  vecinos y unirse a su fiesta. Los imaginó a ellos, a sus cuerpos, a sus  expresiones. Y luego se imaginó a ella. Mojada. Caliente.&lt;br /&gt;De pronto,  la fiesta de al lado terminó. Él hablaba. Tenía una voz grave,  carrasposa. Se reía mientras le contaba unos chistes a la chica, a quién  no parecían hacerle gracia alguna ya que no se escuchaba su risa. Él  seguía insistiendo con su humor a pesar del evidente desencanto de ella.  Qué pesado, pensó F. Y entonces recordó a un novio que tuvo ni bien  ingresó en la universidad. Un tipo lindo, educado, pero sin humor. A F  le asqueaba la gente sin humor, pero más le asqueaba la gente que no  entendía el humor. Y por eso duró tan poco aquella relación.&lt;br /&gt;F  despegó su cuerpo de la pared porque los amantes ya no hablaban. Una  música triste, como nostálgica y melancólica, llegaba ahora suave a sus  oídos. ¿Se habrán dormido?, se preguntó F, que se volvió a pegar a la  pared esperando oír algo que proviniera de la habitación contigua. Como  no escuchó nada se fue al balcón. La luz de al lado todavía estaba  encendida. F se lamentó que la función hubiera durado tan poco. Se  lamentó por no haberse percatado antes de la presencia de los amantes.  ¿Ahora con qué me entretengo?, se preguntó.&lt;br /&gt;Volvió adentro, buscó la  caja de cigarrillos y salió al balcón. Se fumó uno mientras miraba  cansina como parpadeaban las luces de la ciudad allí abajo. Prestó  atención a los ruidos. A lo lejos se escuchaban por igual algunas  risotadas, las sirenas de emergencia, una música a alto volumen. ¿Será  que la ciudad nunca duerme?, pensó.&lt;br /&gt;F entró, se acostó e intentó  dormir. Pero no pudo; se revolcó en la cama. Prendió la tele. La apagó.  La volvió a prender y de nuevo la apagó. Se preparó otro refuerzo de  jamón y queso. Si no duermo voy a engordar considerablemente, pensó.  Salió al balcón. Siempre desnuda. Se sentó en una de las sillas y apoyó  sus piernas en la baranda, mientras comía su bocadillo. La luz de al  lado seguía encendida. Cerró los ojos un instante y cuando los abrió  miró hacia el balcón de al lado y vio allí parada, también desnuda, a la  chica que había espiado. Era pelirroja, y alta. Ella la miró. Hola, le  dijo. F la saludó con su mano. Estás buena, pensó.&lt;br /&gt;Esperó también  verlo a él, pero no apareció. Solo estaba la chica, que disfrutaba de un  cigarrillo al igual que F y a la que parecía no molestarle, como a F,  que la vieran desnuda. F tuvo ganas de invitarla a su habitación, pero  pensó que ella ya había tenido el sexo que necesitaba. F no. Entonces,  pensó en pedirle prestado a su amigo, aunque en ese caso se lo pediría  con una cinta en la boca. Pensó que le diría, oye, dile a tu chico que  venga a mi habitación, es que los escuché a través de la pared teniendo  sexo y oí tantos gemidos tuyos que no puedo evitar pensar que él es  realmente bueno. Pero F descartó enseguida esa posibilidad.&lt;br /&gt;La vecina  la seguía mirando con una mirada de picardía y complicidad, como si  supiera lo que F pensaba. Linda noche ¿no?, dijo ella. Si, realmente  hermosa, respondió F. ¿Por qué no vienes tú en vez de él?, también eres  buena, pensó F. Pero no dijo nada. Ni le pidió prestado al chico ni le  pidió a ella que le entregara su cuerpo.&lt;br /&gt;F miró las estrellas y luego  hacia el balcón contiguo. La chica había vuelto a su habitación. F hizo  lo mismo. De pronto, por simple curiosidad, F pegó su oreja a la pared y  volvió a escucharlos. La que hablaba ahora era la chica. Le contaba a  él de la vecina, es decir, de F. F se sorprendió. Es bonita y simpática,  dijo ella. Él no respondía nada, y si lo hizo F no pudo escucharlo. A F  le hubiera gustado que ellos se presentaran en su puerta y le quitaran  el aburrimiento.&lt;br /&gt;Silencio. Y de pronto, sexo. Otra vez. Ella gemía.  Esta vez lo hacía más fuerte. F pensó que lo hacía por gusto, para que  ella la escuchara. Cuando acabaron, F salió al balcón porque estaba  segura que la vecina también lo haría. Y así fue. Instantes después de  que F encendiera otro cigarrillo, la pelirroja hacía su aparición  mirándola directamente a los ojos. ¿Te diviertes?, preguntó ella. Mucho,  respondió F y siguió fumando su cigarro. De reojo, F pudo ver que la  chica sonreía, divertida porque sabía que ella los escuchaba. F también  sonrió.&lt;br /&gt;Y pensó que toda esa situación llevaría inevitablemente al  final que ella y la chica querían. Él no se negaría, eso es seguro, dijo  en voz alta F.&lt;br /&gt;La chica volvió a su habitación. Pero F se quedó  allí, en el balcón, bebiendo su jugo de naranja. Al rato, la luz de la  habitación de al lado se apagó, la ventana se cerró y las cortinas se  corrieron. F entró a su cuarto. Pegó su oreja a la pared y esperó oír  algo. Ningún ruido. Ahora sí, se durmieron, pensó. Se alejó de la pared y  se tiró en la cama. Se arrepintió de haber dejado pasar una oportunidad  tan tentadora.&lt;br /&gt;De pronto, F escuchó abrirse la puerta de al lado.  Algunos pasos en el pasillo, afuera, y su cara se iluminó. Pensó que era  la chica que venía hacia su habitación. F se quedó expectante, pero los  pasos se alejaron y entonces volvió a lamentarse. F decidió entonces  salir a caminar por las callejuelas de su barrio. Se vistió y cuando  cerró la puerta de su habitación vio que la de al lado, la de los que  ella había espiado, estaba entreabierta. F sonrió. Golpeó suavemente  pero nadie respondió. Entonces decidió entrar. Empujó la puerta y  encendió la luz. Una lámpara proyectaba una débil luz amarilla que caía  meciéndose sobre unas pocas frutas que estaban encima de una mesa  redonda, en el centro de la habitación. La sala se le presentaba  espaciosa a F. Hola, dijo y dio un par de pasos seguros como si  estuviera en su propia casa. Se apoyó en la mesa y volvió a repetir el  saludo. Nadie le respondio. Vio una puerta, la del cuarto. F giró el  picaporte y entró.&lt;br /&gt;Sobre la cama, tendida y desnuda, estaba la chica,  que la esperaba solitaria para la diversión. Tan solitaria que ya no  podía sentirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Este cuento será publicado en la revista relaciones del mes de enero. :-)&lt;/span&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-5397116580543511478?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/5397116580543511478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=5397116580543511478' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5397116580543511478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5397116580543511478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/12/f-y-el-insomnio.html' title='F y el insomnio'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7952967127256793430</id><published>2011-11-29T22:18:00.001-02:00</published><updated>2012-02-01T23:47:26.430-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Ciertamente bueno</title><content type='html'>&lt;i&gt;Un hombre bastante bueno&lt;/i&gt; es el nombre de una película noruega dirigida por Hans Petter Moland (es la primer película que veo de él), cuyo mayor atractivo es la actuación del s&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5680584855526347682" src="http://4.bp.blogspot.com/-9q2czKPnnmo/TtV91D4ck6I/AAAAAAAAAEY/f04zb6oJ6yE/s200/En-ganske-snill-mann-2010.jpg" style="cursor: pointer; float: right; height: 200px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; width: 144px;" /&gt;oberbio Stellan Skarsgård (Melancolía, Dogville, Thor, Piratas del caribe 2, entre otras).&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;En esta película encontraremos un humor negro muy sutil, congeniado de buena manera con una historia de gangsters sobre la que gira la historia. Lo más resaltable del filme, además de la actuación de Skarsgård claro, son las situaciones a las que se ve expuesto el personaje principal, Ulrik, que se debate entre ajustar viejas cuentas luego de pasar 12 años en prisión, o dejar todo en el olvido para intentar enderezar su vida con su familia.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;La película tiene un notable guión, muy fino e hilarante, que en muchas escenas es acompañado de cierto silencio absurdo que tiende a otorgarle más importancia aún al papel de los diálogos en la historia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Recomendable. No muy, pero vale la pena.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La pueden descargar de &lt;a href="http://unsoloclic.info/2011/11/a-somewhat-gentle-man-2010-hd-720p/"&gt;acá&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7952967127256793430?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7952967127256793430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7952967127256793430' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7952967127256793430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7952967127256793430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/11/ciertamente-bueno.html' title='Ciertamente bueno'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-9q2czKPnnmo/TtV91D4ck6I/AAAAAAAAAEY/f04zb6oJ6yE/s72-c/En-ganske-snill-mann-2010.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-9146825170920761354</id><published>2011-11-29T21:37:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:47:48.752-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>El ultimo desquicio</title><content type='html'>Eran las nueve de la noche cuando C, un veterano de más de setenta años, abrió la puerta de su casa y entró en la frescura de su hogar. Cerró, pasó llave, se sacó la camisa empapada en sudor, pues afuera había entre treinta y treinta y cinco grados, se la colgó en el hombro y fue al baño luego de saludar con un hola que no fue correspondido a su mujer, H, que miraba atenta la televisión.&lt;br /&gt;En el baño, C se paró frente al espejo, se bajó los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;calzoncillos&lt;/span&gt;, se tocó la verga con su mano derecha, se miró un rato el rostro deteriorado y luego se puso a mear. Mientras orinaba, recordaba aquellos tiempos en que la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;pija&lt;/span&gt; todavía se le paraba y causaba grandes placeres a no solo la que es su esposa desde hace casi cincuenta años, sino a todas aquellas grandes amantes que tuvo a lo largo de su vida y con las que supo deleitarse. Pensó en las M, en N, R y en S. En todas las mujeres con las que había tenido sexo. ¿Hacía cuánto no cogía? Se olvidó de la sensación, porque al parecer uno de lo bueno también se olvida. Al menos, &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;le quedaba el recuerdo de todas ellas, sobre todo de N y R. Dos mujeres que lo volvieron loco. Dos mujeres, ellas, N y R, de clase media acomodada y con todo a su disposición, cayeron en sus manos como por arte de magia. Por cuestión de azar, solía decirse C. Él fue diversión para ellas; y ellas, en cambio, fueron una especie de amor para él. En aquellas épocas H se dedicaba a comer, hablar de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;chusmerío&lt;/span&gt; con la vecinas, fumar como una chimenea, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;putearlo&lt;/span&gt; cuando llegaba de trabajar y mirar programas basura en la televisión. Todo un encanto. Y entonces, en algún entonces, C la miraba y pensaba en el montón de cosas que podría hacerle en esos momentos, cosas malas, cosas que le producirían dolor, que le harían comprender, ya que las palabras no bastaban, que sus actitudes le producían asco, un asco que iba creciendo con el pasar de los minutos, de las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;gesticulaciones&lt;/span&gt; y de las incoherencias que H decía, y que hacían de ella la bestia mas inmunda que él jamás había conocido. Luego de clavarle esa mirada y de pensar en todas esas cosas, C se daba media vuelta y se iba a buscar mujeres que tuvieran su mismo estado de ánimo apagado y decadente, su misma descomposición espiritual, emocional o lo que sea. Mujeres que necesitaban tirar la mierda en otro lado. Cuando las encontraba, lograba, a veces, espantar su cara gris y arrancarse una sonrisa que le devolvía los ánimos. Sus amantes siempre fueron del mismo estilo, salvo, claro está, aquellos dos de las que se enamoró &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;perdidamente&lt;/span&gt;. Por qué de ellas dos no lo sabe. Uno nunca sabe por qué se enamora, solía pensar C de regreso a su casa o luego de tener sexo con alguna de ellas. Tal vez se enamoró de ellas porque eran inalcanzables sentimentalmente, porque parecían estar más allá del amor, como más lejos, por encima de la emoción barata que ello significa. Es que aquello que sabemos no podemos conseguir nos seduce y hasta por momentos nos consume, sobre todo en el pensamiento. Y eso era algo que C sabía, pero aún así no podía llenar el vacío que le provocaban N y R.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De pronto, C, que estaba parado frente al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;water&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;completamente&lt;/span&gt; abstraído, escuchó unas risas lejanas y volvió a la realidad, a esa detestable realidad. Escuchó también las carcajadas de su mujer y la voz &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;chillona&lt;/span&gt; del presentador del programa basura que estaba mirando. C odiaba tanto esos programas como la misma televisión. La detestaba. Era de la vieja escuela, la de la radio. Dijeran lo que le dijeran, hicieran mirarle lo que hicieran mirarle, C no toleraba la televisión. Su mujer continuo riéndose mientras él sacudía se verga y recordaba por última vez a sus amantes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salió del baño y, por encima de la televisión, a su izquierda, vio la cabeza de su mujer que era débilmente iluminada por la luz del aparato, una luz entre azules y blancos, grises y tonos verdosos, que parecían dejar estático el humo del cigarrillo que se desprendía de su boca. La miró y no pudo sentir otra cosa que no fuera asco. La vio ahí, tan horrible, tan sedentaria, tan básica, que no pudo evitar rechazarla por todo lo que ella &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;representaba&lt;/span&gt;, por su imagen patética. C odiaba tanto su voz consumida por el cigarrillo, y que era grave o ronca y siempre con una saliva marrón que escupir, como sus dientes amarillos que destruían lo más hermoso que había tenido, que era su sonrisa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dejó de mirarla desde la puerta del baño en donde estaba parado y pasó por la cocina. Se sirvió una vaso con agua y luego salió al patio. Allí se sentó y mientras las gotas de sudor le caían por el rostro, contempló el verde de su jardín y el colorido de sus flores. Y de pronto silencio. Una paz que parecía construida para ese momento y que solo era distorsionada por el leve pasar del viento y la agitación de las hojas de los árboles. C disfrutaba. Pero lo hizo hasta que el presentador comenzó a gritar y a arengar al público, allí, en el programa basura que miraba su mujer. Puta madre, dijo C que entró, buscó su radio y volvió al patio a sentarse en su silla y a tirar los pies arriba de la mesa. La encendió y sintonizó una radio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;AM&lt;/span&gt; de su ciudad, San Ramón. Por un momento creyó atenuar el sonido de la televisión, cosa que sucedió por unos minutos hasta que nuevamente escuchó al presentador y luego a su mujer que se reía con su voz ronca. La creyó oír escupir y enseguida fumar y reírse de nuevo y finalmente apagar el cigarrillo. Entonces, enojado, C subió más el volumen de su radio hasta que tapó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;definitivamente&lt;/span&gt; el sonido que provenía desde el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;living&lt;/span&gt;. Miró hacia dentro y vio que H lo buscaba con sus ojos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;achinándolos&lt;/span&gt; en su cara gorda. Cuando al fin lo pudo divisar frunció su ceño y C pudo ver que ella decía algo, que movía su boca, aunque obviamente no sabía qué, pues no podía escucharla. Después se percató de que lo estaba puteando, en el momento en que ella levantó su dedo medio de su mano izquierda, al tiempo que tomaba el control y subía el volumen con la otra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C creyó que iba a explotar. Tal era su enojo que rompió el vaso &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;reventándolo&lt;/span&gt; contra el piso y pateó la silla hasta romperle una de las patas. Al rato se calmó. El susto había pasado y con él también la taquicardia. H lo miraba atónita desde su confortable sillón, nunca lo había visto así. Como vio que C estaba enojado, accedió a bajar el volumen, aunque no mucho, solo un poco, y continuó mirando su programa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Parado frente al vaso y la silla rota, C vio pasar su vida entera por sus ojos y se dio cuenta, recién ahí, que nunca había sido tan infeliz en su vida como lo era ahora. En realidad, entendió que nunca había sido feliz con H a su lado, salvo en los primeros años de casados y alguno más entre los veinte y los veinticinco, ya no lo recordaba. El resto no valía la pena; era una porquería. Si no hubiera sido por sus amantes y algunas otras cosas más, nada habría sido realmente placentero. No tuvo hijos, cosa que el hubiera querido, porque su mujer no podía. De adoptar ni se hablaba. H decía, la muy estúpida, que si no podía era porque Dios así lo quería y que su papel en la tierra pasaba claramente por no tener hijos; de lo contrario, el Señor &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;así&lt;/span&gt; lo habría querido. Aun así, H se castigaba por eso, sentía vergüenza, y toda la mierda de su malhumor pasaba por esa frustración tan profunda que ella era incapaz de comprender y compartir. C nunca la culpó por no poder, pero si le molestó que no quisiera adoptar. De todos modos, nunca se lo dijo para no herirla. Y es que en parte discutir con ella era ciertamente imposible, ya que nunca daba lugar a otra opinión, por lo que C solo se dedicaba a escuchar sus quejas y sus puteadas. Se quedaba callado y no le decía nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero esta vez, estando más decidido y convencido de su miseria, C la miró &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;desafiante&lt;/span&gt; y se dio cuenta de lo miserable que era, sentada en un roído sillón, fumando otro cigarrillo más, con el volumen de su programa de mierda al máximo, con su carcajada entrecortada por una tos sinónimo de podredumbre, y no aguantó más. Tomó la radio que todavía estaba encendida, la miró durante unos instantes y luego la apagó y la dejó sobre la mesa. Bajó al &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;sótano&lt;/span&gt;, se paró frente a un montón de herramientas que estaba colgadas en la pared y tomó una. Una filosa que hizo girar sobre sus manos. La probó. La agitó en el aire e hizo como si estuviera atacando a alguien. Comenzó a sonreír a carcajadas. Subió la escalera, pero se detuvo en al mitad y se quedó pensativo en un recuerdo. El corazón le latía fuertemente, las manos le temblaban y el disgusto iba ganando espacio en su cuerpo, en la presión que sentía, en el rostro rojo, transformado, que deparaba una única salida, que daba a entender que estaba agotado de todo lo que le rodeaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;H se extraño de que C hubiera desaparecido repentinamente, aunque obviamente no le interesó en lo más mínimo. Simplemente siguió allí frente al televisor, fumando y riendo, fumando y riendo, hasta que de pronto una sensación la estremeció: creyó sentir la presencia de alguien a sus espaldas, alguien que le respiraba casi en la nuca. Apagó la televisión pero no se dio vuelta. Escuchó. La sensación era tan real que le daba miedo mirar. En vez de eso, estiró un brazo hacia atrás, pero no encontró nada. Y ahí sí, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;asustada&lt;/span&gt;, llamo a C, que no respondió. Volvió a insistir, y esta vez lo hizo mas convencida de que algo sucedía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces se paró, o al menos lo intentó, porque algo la detuvo, la paró en seco. Ese algo lo tenía tomado C de las manos, que sonreía como sonríe un niño que recibe un regalo inesperado: eso que siempre quiso pero que nunca creyó que iba a conseguir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-9146825170920761354?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/9146825170920761354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=9146825170920761354' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/9146825170920761354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/9146825170920761354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/11/el-ultimo-desquicio.html' title='El ultimo desquicio'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7864336414731001754</id><published>2011-11-24T13:03:00.001-02:00</published><updated>2012-02-01T23:48:09.194-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Cagazo. Atención ¡spoiler!</title><content type='html'>Evitar los clichés de un género como el de terror no es tarea fácil.  Para nada. Hay un estereotipo bastante insertado del cual, pareciera, se  hace difícil de escapar: siempre historias muy parecidas, con  desenlaces parecidos y con finales también parecidos. Pero los creadores  de American Horror Story se han propuesto, y lo han logrado, jugar con  ello o al menos alrededor de ello, en una serie de terror/suspenso muy  bien lograda y con una historia entreverada que te mantiene atento  frente a la pantalla.&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-sXiYQQktT1o/Ts5bZMx6bJI/AAAAAAAAAEM/tslzPfdzTxA/s1600/horror%2Bstroy.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5678576668646206610" src="http://3.bp.blogspot.com/-sXiYQQktT1o/Ts5bZMx6bJI/AAAAAAAAAEM/tslzPfdzTxA/s320/horror%2Bstroy.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; float: right; height: 172px; margin: 0 0 10px 10px; width: 293px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Claro,  esos clichés, que además siempre son los más obvios, o tienen tanta  relevancia o los han escondidos o disimulado muy bien. De todos modos,  importantes o no, siempre están ahí: la casa embrujada, los fantasmas,  la toma de decisiones equivocada en una situación obvia, el por qué  bajar al oscuro cuando se puede evitarlo, etc.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Todas esas cosas que nos  exasperan y sobre las que decimos ¡qué estupidez! Pero... en esta serie  todo eso es excelente. Es atrapante. Todo aporta. Es decir, eso que en  una película encontraríamos aburrido o ya visto, en la serie contribuye a  una historia que marea, que desconcierta hasta por lo menos el capítulo  6. Y eso es excelente. No entender que pasa, te hace seguir mirando, te  hace querer saber qué sucede o, en este caso, qué sucedió; y obviamente  que va a pasar.&lt;br /&gt;En AHS hay mucho personajes (misteriosos claro) que  con el correr de los capítulos vamos conociendo y entendiendo. Sus  pasados se nos van revelando y a partir de ahí vamos atando cabos,  uniendo las historias e imaginando los posibles desenlaces. De todos  modos, me queda la espina de la incertidumbre de si esto va a terminar  en una gran pavada o no. Lo mejor sería un final de lo más radical:  muertes, ataques de locura o algo por el estilo. Pero teniendo en cuenta  que estamos dentro del género del terror y que la serie, más allá de su  calidad e ingenio, busca entretener por sobre todas las cosas, no puedo  evitar pensar que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;todo&lt;/span&gt;, de  aguna manera terminará como estamos acostumbrados en este género. Ojalá  que no sea así y que nos sorprenda. Si el final es bueno, esta serie  será muy bien recordada, aunque todavía falte mucho para eso.&lt;br /&gt;Con  respecto a las actuaciones y la dirección, nada que decir excepto que  son muy buenas. Sobre todo el manejo de cámara y la edición. Por  ejemplo, en el capítulo 7, cuando uno de los pacientes de Ben Harmon,  cuenta una leyenda urbana sobre un hombre cerdo que mata gente (?), la  manera en que se filma esa escena es excelente. Se intercala desde los  pies del hombre que está sentado y desde frente con cierto difuminado  alrededor del rostro demoníaco. También son excelentes los momentos de  suspenso, cuando sabemos que el susto va a llegar. Ahí me pongo nervioso  de verdad: me acomodo en el piso, me siento, me vuelvo a acostar, me  como las uñas, etc.&lt;br /&gt;Las bizarreadas tiene que estar en esta serie. Es  necesario que tenga esos momentos en los que uno dice ¡pero qué puta!  La mucama que los hombres ven como una bellísima y muy zorra mujer  colorada, pero que en realidad es una veterana con un ojo mocho; el  místico del traje negro de latex (precioso detalle sexual); el bebe  mutante que aparece en el primer capítulo; el embarazo de Vivien  propiciado por el mismo místico de traje negro; entre otras y variadas  cosas.&lt;br /&gt;La serie es buena. No es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la serie&lt;/span&gt;, pero vale mucho la pena sentarse a mirarla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7864336414731001754?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7864336414731001754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7864336414731001754' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7864336414731001754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7864336414731001754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/11/cagazo-atencion-spoiler_24.html' title='Cagazo. Atención ¡spoiler!'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-sXiYQQktT1o/Ts5bZMx6bJI/AAAAAAAAAEM/tslzPfdzTxA/s72-c/horror%2Bstroy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7043979101305520700</id><published>2011-11-14T10:09:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T13:20:36.310-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>De esos que andan por ahí</title><content type='html'>Me &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;mirabas&lt;/span&gt;  como si te hablara como un desquiciado, como un loco que cree está  convencido que tiene la razón en absolutamente todo lo que dice. En  realidad, solo te hablaba y te veía el rostro delicado, la nariz con una  leve ondulación, como si tuvieras una pequeña montaña, o un cerro, o una  pradera, dependiendo siempre de la distancia que uno te mirara, justo  en la mitad. Y luego la punta, tan brillante, que acompañaba una boca  pequeña, de trazos sutiles y labios finos y color rojo intenso y que se  movía temblorosa como si fuera ella por sí misma la que fuera a llorar.   Temblaba. La boca.&lt;br /&gt; Luego te miré a los ojos, unos ojos redondos y  marrones que en otro momento, o tal vez en otra dimensión, supieron  mirar con ambición, con ahínco. Esos ojos miraron y desearon, tenían  claro qué querían y qué buscaban. Esos ojos decidían por sí solos. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Conquistaban&lt;/span&gt; a cualquiera. Me &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;conquistaron&lt;/span&gt; a mí, por ejemplo, cuando me crucé con ellos una tarde calurosa en el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;hall&lt;/span&gt;  de un edificio céntrico. Ellos, adornados con sus largas pestañas  negras que los transportaban lejos como si fueran de otro país, me  hicieron pensar en lo efímero que es todo en la vida. En eso que  justamente dura un instante y que es lo que todos están buscando siempre  y que no es nada más y nada menos que enamorarse &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;perdidamente&lt;/span&gt;.  Yo, me enamoro todos los días de todas las mujeres. Y de esos ojos que  ahora me miraban prontos para estallar al igual que estallan las olas  contra las rocas, me enamoré.&lt;br /&gt; Pero la culpa de ese enamoramiento  no fue solo de los ojos, fue también de la boca y de la nariz y de cómo  los pómulos rosados brillaron cuando te vi pasar como una ráfaga a mi  lado. Y que no fue una ráfaga cualquiera, sino que fue mucho más que  eso. Fue todo. Fue la eternidad, fue la pérdida total del sentido, que  es lo mejor que nos puede pasar en la vida. Ahora esos pómulos y aquél  instante y tu bello rostro completado por la pequeñez de tus orejas, me  miran con miedo, con la ingenuidad con la que hablabas y te movías por  la calle, sin siquiera percatarte de lo que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;generás&lt;/span&gt; en los demás, como si no fueras capaz de darte cuenta lo que la hermosura de tus facciones puede lograr en los otros.&lt;br /&gt;  Cuando me diste la espalda y yo me di vuelta esperando como un iluso  que vos también lo hicieras, vi el contorno de tu cuerpo moverse al son  de una música que imaginé, que se hizo presente en mi cabeza. Quieta,  bailabas. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Bach&lt;/span&gt;  me transportaba a tu interior, a tus sentimientos, enredándome en tu  pelo morocho y oscuro como la nada misma. Así que yo, enredado en tu  pelo bajé por tu cuello y pude ver, darme cuenta, de lo diminuta de tu  estatura, el cuerpo en el que te movías y desenvolvías.&lt;br /&gt; Y ahora mientras me &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;mirás&lt;/span&gt;  temiéndome y a punto de llorar, sostengo un trozo de tu pelo en mi  mano. Un pelo que conservaré para siempre y que será el único recuerdo  de lo que tuvimos. Mi trofeo. Tu pelo en mis manos. Tu gracia al  caminar. Tus pechos grandes que pedían a gritos libertad por entre medio  del escote que llevabas ese día en el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;hall&lt;/span&gt; de un edifico céntrico de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Montevideo&lt;/span&gt;, cuando te crucé. &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Pestañee&lt;/span&gt;  y te vi más lejos. Te vi un paso más lejos, un segundo más en que el  tiempo nos distanciaba y todo se volvía insoportable. Un recuerdo  reciente que esforzaba por no dejar ir para retenerlo en mi memoria  aunque sea un instante más, pero que de todos modos iba a ser  insuficiente. Quería congelar el tiempo para siempre y poder &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;disfrutar&lt;/span&gt; del único amor que puedo sentir y que no es nada más que lo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;efímero&lt;/span&gt;  de las cosas, el momento instantáneo, la fugacidad de la realidad, el  desorden, toda la crueldad encerrada en un único suceso, en el cruce de  dos personas, en una admiración egoísta y lejana, tan lejana que no  parecía &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;mía&lt;/span&gt;. La paradoja de la vida. La miseria. Lo triste de nosotros mismos.&lt;br /&gt;  Te tengo ahora temblorosa y desnuda y te imagino haciendo el amor,  tal vez no a mí, sino a otra persona y escucho tu voz aguda y calma y  pienso que ese momento sería único si &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;pudiéramos&lt;/span&gt; hacerlo, si tan solo vos lo quisieras tanto como yo lo deseo. Lo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;guardaría&lt;/span&gt;  para siempre y lo haría eterno. Me arrodillo frente a vos y te toco las  piernas y subo lentamente por tus pantorrillas, pasando por tus  rodillas y tu entrepierna. Y ahí me detengo. Ahí. Paso suavemente mi  mano por la entrepierna mientras vos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;temblás&lt;/span&gt;.  Me levanto y te miro a los ojos, que ya no son los mismos de antes,  sino que ahora, así de tristes, pierden belleza pero ganan en encanto.  Nunca vas a cambiar. Nunca vas a dejar de ser una chica inocente que  piensa que la vida es un plan que hay que respetar paso por paso. Pero  ahora pareces diferente. Ahora ya no sé quién sos. Ahora sos menos de lo  que creo. Te tengo y no sé qué hacer con vos.&lt;br /&gt; Te tapo la boca con cinta y te digo adiós mientras te callo un no, una súplica que luego &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;hacés&lt;/span&gt;  con tus ojos y tu cabeza. Y esa es tu última palabra: no. Te miro y veo  la cinta gris y las lágrimas que te caen por la mejilla y toman más  velocidad o se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;enlentecen&lt;/span&gt; cuando &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;están&lt;/span&gt; encima de la misma y pienso en tu ultima palabra, en el no, en el ruego. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Negás&lt;/span&gt; con la cabeza y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;mirás&lt;/span&gt; hacia arriba y me pregunto si crees en Dios o si te hiciste creyente ahora, si solo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;buscás&lt;/span&gt;  sostenerte de algo y alimentar la esperanza de que no todo está  perdido, de que la vida de mierda que planeaste y pensaste para vos y  los hijos que no tuviste todavía puede ser posible. Y te miro con asco y  no te entiendo. Y te toco el rostro y no comprendo cómo. Tu belleza.&lt;br /&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Bajás&lt;/span&gt;  la mirada y me la sostenes un rato hasta que te resignas al final  inevitable y miras hacia el suelo. Las manos en alto y unidas en las  muñecas parecen rogar por la vida. Parecen rezar, los dedos casi  entrelazados. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Temblás&lt;/span&gt; y cuando lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;hacés&lt;/span&gt; tus pechos se mueven &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;lentamente&lt;/span&gt;.  Te miro los pies y subo despacio por tu cuerpo hasta llegar a tu panza.  Ahí te toco con la punta de mis dedos y siento como te &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;estremecés&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;hacés&lt;/span&gt; un gesto de asco. Te vuelvo a tocar pero esta vez gritas detrás de la cinta, te &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;retorcés&lt;/span&gt; y yo te abrazo con una mano mientras con la otra entro en tu cuerpo, en tu vida que ahora es mía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7043979101305520700?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7043979101305520700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7043979101305520700' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7043979101305520700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7043979101305520700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/11/de-esos-que-andan-por-ahi.html' title='De esos que andan por ahí'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-3550459647690034993</id><published>2011-11-09T11:11:00.001-02:00</published><updated>2012-02-01T23:48:26.257-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Yo, melancólico. Y muy Hauseriano</title><content type='html'>Bueno, esta "sección"(?) que estoy inaugurando(?) hoy tratará sobre películas y series que voy a ir viendo o que ya vi hace tiempo y de las que haré comentarios al respecto. Empiezo con dos que miré el fin de semana pasado. La última de Von Trier, Melancolía, con la que debo decir me llevé una más que grata sorpresa; y El enigma de Kaspar Hauser (Cada uno por su parte y Dios contra todos), de Werner Herzog.&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-z02QW_LoQck/TrqMGkwh-xI/AAAAAAAAAD0/yE5zAz4PCtU/s1600/melancol%25C3%25ADa.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5673000725200894738" src="http://4.bp.blogspot.com/-z02QW_LoQck/TrqMGkwh-xI/AAAAAAAAAD0/yE5zAz4PCtU/s320/melancol%25C3%25ADa.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; float: right; height: 161px; margin: 0 0 10px 10px; width: 314px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La de Von Trier es una bomba. Hay algo en ella que te atrapa lentamente, que te va llevando a enredarte con una trama que bien podría ser lenta, pero que no lo es debido a dos cosas: primero por Kirsten Dunst, a la que de una manera muy hermosa le bailotean las tetas durante media película y uno espera ansiosamente que se le caiga el vestido para poder verlas (lo que finalmente sucede, por suerte); y &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;segundo, por el manejo de la cámara, por el uso que se le da en este filme y que se plasmó en aquél movimiento, prescindible por cierto, llamado Dogma: cámara al hombro, movimiento continuo y cercanía con los personajes.&lt;br /&gt;Esta película es sumamente recomendable, y no solo por lo que dije anteriormente, sino porque la construcción de los personajes es maravillosa. Por Justine, tan bipolar, tan irremediablemente decadente, depresiva, y que es la esencia de un film que ronda en ese morbo autodestructivo que se plasma en el ritual del casamiento. Y por Claire, su hermana, lisa, temerosa, antagónica en algunos aspectos a Justine, pero cercana en otros.&lt;br /&gt;Y después está melancolía, "eso" que va por atrás en la primer parte de la película y que se transforma en lo vital en la segunda. Aquí viene lo bueno (¡cómo si lo anterior no lo fuera!), la idea del fin, el miedo en Claire, su desesperación, en contraposición con la calma de Justine, quién parece de alguna manera "saberlo todo". Y no les digo más porque sino empiezo a spoilear y no quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra película que vi es la de Herzog... ¿Y qué decir de Herzog? Poco para agregar sobre un director espectacular que ya tiene un camino de oro más que recorrido. El enigma de Kaspar Hauser, que es además una historia real (cosa que no sabía hasta instantes antes de verla), es su quinta pelí&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-X6zULvkJ4uM/TrqMW1fBpHI/AAAAAAAAAEA/uMkQT22x5H0/s1600/kasper.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5673001004568781938" src="http://1.bp.blogspot.com/-X6zULvkJ4uM/TrqMW1fBpHI/AAAAAAAAAEA/uMkQT22x5H0/s320/kasper.jpg" style="cursor: pointer; float: right; height: 176px; margin: 0pt 0pt 10px 10px; width: 193px;" /&gt;&lt;/a&gt;cula, estrenada en 1974. La historia de Kaspar, conocido como el huérfano de Europa, es presentada de la manera más fiel posible por Herzog, respetando todos los engimas que rodearon tanto su vida como también su muerte.&lt;br /&gt;Kaspar es recluído desde sus primeros años a un sótano y liberado el 28 de mayo de 1828 en el pueblo de Ansbach, Alemania, luego de pasar años en cautiverio sin contacto con otro ser humano, salvo aquél que lo alimentaba.&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo Hauser aprende a escribir, leer, tocar el piano, hablar, manifestarse y a comportarse según las normas de la época y las exigencias de una clase burguesa que es presentada por Herzog de manera sumamente morbosa, debido al interés que les despierta el huérfano al constituir, para ellos, un elemento de distinción social. Y en fin... Herzog es Herzog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos, miren las dos. Si después no les gustan pueden insultarme, con moderación claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-3550459647690034993?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/3550459647690034993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=3550459647690034993' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/3550459647690034993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/3550459647690034993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/11/yo-melancolico-y-muy-hauseriano.html' title='Yo, melancólico. Y muy Hauseriano'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-z02QW_LoQck/TrqMGkwh-xI/AAAAAAAAAD0/yE5zAz4PCtU/s72-c/melancol%25C3%25ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-8996783928171692374</id><published>2011-11-01T11:10:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:48:49.223-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Lo que me hace</title><content type='html'>Y aquí estamos nuevamente el insomnio y yo junto a la noche que se presenta indescifrable como siempre, que me soprende con los más penosos pensamientos. Todo es tan irrelevante. El amor, me podrán gritar algunos. El amor, como todo lo bueno de la vida, dura poco. Se apaga. Viene del infierno y nos consume. La idea nos consume. Todos estamos enamorados de la idea del amor. Y las ideas nunca mueren. Mutan, pero persisten. El amor, al igual que la felicidad, es parte del mercado; es un producto. Y nosotros lo compramos. Abrimos la billetera, sacamos nuestros roídos billetes y pagamos por eso que vemos por ahí, por lo que creemos perfecto. Compramos perfección defectuosa. Y nos creemos felices con eso, no queremos ver, nos negamos a saber, que lo único que existe ahí fuera es eso que nosotros hemos creado y&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; que está muy lejos de ser lo que soñamos. Ahí fuera junto al hombre de la calle está la miseria. Esa neblina que se disuelve con el primer rayo de la mañana cuando nos levantamos sonrientes día tras día. La ilusión que nos mantiene vivos. La llama que nunca debemos apagar es la mentira misma que nos sostiene. La puta contradicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi sufrimiento es pasivo. No lo ataco ni tampoco lo alimento. Me emborracho en contadas ocasiones y ya no me drogo con otras cosas. Sufro estáticamente, en un mismo lugar, con una misma expresión pasiva, bajo el histrionismo de siempre. Y luego está el asco. El asco al volcán rojo que se apodera de mí cuando me miran y me hacen sentir despojado, algo que no soy. Me siento solitario con mi rostro en llamas. Me los imagino a todos de un lado de la cerca, de la más verdosa, mientras yo estoy solo del otro en una oscuridad en la que me desenvuelvo día tras día. Mi sufrimiento pasivo que se ha activado y no me deja dormir, me ata a las tediosas horas de la noche hasta que mi propia cabeza ya no se soporta y se duerme por resignación en un tiempo que no me sirve, que no es descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me gusta bañarme. No me gusta tener que levantarme todos los días a las siete de la mañana. No me gusta la rutina ni nada que la represente. No me gusta la monotonía. Sin embargo, vivo con ella, sobrevivo junto a ella. Hemos nacido en esto, decía Bukowski. Y moriremos también en esto, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bajo&lt;/span&gt; esto. Idiotas, nos iremos creyendo que algo mejor va a venir. Esa es la Historia: el continuo devenir utópico luego del cataclismo que terminará por fin con nuestra patética existencia. Lo añoramos. No sabemos que lo que nos queda es emborracharnos, escribir y cojer. Cojer hasta hartarnos de lo incansable, hasta entender por fin que son pocas las cosas que representan la vida tan bien como el sexo. Que todo es efímero, que lo lindo se va como se va un orgasmo: en segundos. Deberíamos cojer más, tocarnos más las bolas y hacer más playa nudista. Deberíamos vivir mejor, sentir más, tener los huevos para ir por lo que queremos. Ser mejores en la decadencia y en el aburrimiento, mientras pisoteamos las pruebas que nos van poniendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-8996783928171692374?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/8996783928171692374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=8996783928171692374' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/8996783928171692374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/8996783928171692374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/11/lo-que-me-hace.html' title='Lo que me hace'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-2814800960474072361</id><published>2011-10-05T09:16:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:49:11.902-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Oh</title><content type='html'>Bueno, simplemente quería compartir con ustedes (la poca gente que me lee) que me han publicado un nuevo cuento. Es el segundo que me publican en una revista de acá de montevideo que se llama relaciones. Y bueno, estoy muy contento por ello. Tal vez no es mucho, pero tampoco es poco. Tiene un valor, ciertamente. Está con unas pequeñas modificaciones este que les voy a pasar con respecto al que salió en la revista, producto de&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; alguna corrección que le hice para que quedara mejor. Pero no son grandes diferencias. El cuento lo podés ver haciendo click &lt;a href="http://misigma6.blogspot.com/2011/04/esa-muerte.html"&gt;acá&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos, Martín.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-2814800960474072361?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/2814800960474072361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=2814800960474072361' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2814800960474072361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2814800960474072361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/10/oh.html' title='Oh'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7592778105133229668</id><published>2011-09-29T08:59:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:49:33.004-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Una cosa lleva a la otra</title><content type='html'>Probablemente podría hacer de esto, de este texto, de estas letras sucias, cargadas de emotividad y de sensaciones propias, una carta de adiós. Podría sí. Y por la manera en la que estuve mirando desde mi balcón el piso asfaltado por donde transitan solo algunos pocos autos, bien creo que podría ser posible. Por primera vez no le temí a la idea. La idea fue hermosa, en realidad.  Y cuando me doy cuenta de ello, me pregunto qué soy. ¿Es esto pasajero? ¿O es lo que quiero? ¿Dolor? Todo lo que miro, lo miro con ojos diferentes; todo lo veo desde muy lejos, o tal vez desde muy cerca. Todo lo que puedo ver en este momento, es lo que está por encima de la baranda de mi balcón. Estoy sentado en una incómoda silla de madera con los pies hacia arriba, &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;mirando los árboles que, justo frente a mí, comienzan a mostrar un verde propio de la primavera. Veo las ramas, sus hojas, la copa. Veo la noche tranquila, pero la siento lejos. Ella, la noche, es irremediablemente encantadora. Es una puta. Es la razón. Es todo lo que me gusta que sea. Es lo que no sé que debe ser. Atrás de esa rama y del árbol, se eleva la creación humana, inmunda, desagradable, sucia. Los edificios, todos grises, o en la noche parecen grises, me dan pena. Lástima. Y no lo puedo soportar. Frío. Un frío que me llega desde su eterno y hosco lugar. Arriba, en ese espacio en el que puedo ver un cielo azul, unas manchas también grises se mueven en él, despacio, casi como no queriendo llegar a su inevitable destino, que no es más que desaparecer y reaparecer una y otra vez infinitas veces. Esos grises dejan entrever cada tanto alguna luz que, atrevida, parpadea en el tiempo indefinidamente. Hacia abajo no puedo ver. Por eso, escucho. Oigo lo de siempre. Los mismos sonidos que en seguida se transforman en imagenes que me llegan a mi cabeza sin siquiera una pizca de imaginación. El sueño, cualquiera que sea, no me vence. Ni siquiera sabe que estoy aquí. Nadie sabe que estoy aquí. Nadie, de toda la gente que me rodea, me comprende como quiero que lo haga. Porque yo tampoco dejo que me comprendan, porque ni siquiera me comprendo yo. No sé qué hay detrás del cascarón. Solo tengo unas ideas, unas teorías que nunca voy a confirmar porque de hacerlo todo esto que se llama vida perdería su sentido, que no es otra cosa más que carecer de ello. Saber eso, te mata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7592778105133229668?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7592778105133229668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7592778105133229668' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7592778105133229668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7592778105133229668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/09/una-cosa-lleva-la-otra.html' title='Una cosa lleva a la otra'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-3067062123971643388</id><published>2011-09-13T13:14:00.001-03:00</published><updated>2012-02-01T23:49:57.200-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Mentiroso</title><content type='html'>Es una sensación horrible cuando siento que no puedo hacer eso que  quiero, que soy incapaz de explayar en la hoja blanca lo que pienso o lo  que siento, lo que soy. Ella se crece ante mi incapacidad y aumenta mis  dudas de si realmente puedo hacer aquello que más deseo, que no es nada  más que llenarla de cosas, ideas, frases, palabras sueltas, tal vez  incoherentes, tal vez maravillosas, o irrisorias. No puedo enfrentarla  si no tengo la convicción de que puedo ganarle. No existe otra  alternativa más que intentar. Intentar y escribirla. Soltarme.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; Pero eso  va saliendo, sale y la encuentro luego llena de mí, de mi mente y mis  morbos y mis miedos y mis tentaciones. Cada letra que forma cada palabra  que forma la oración que forma el párrafo que terminará en una idea, es  todo yo. Cada cosa que veo escrita es parte de mí, incluso aquellas que  nunca escribí, sino que leí por ahí, pero que son mis ideas, que son  todos mis temores. Todos y cada uno de nosotros somos lo que nuestros  temores quieren que seamos. Somos un error, de eso ya no tengo dudas.  Quiero mostrar mis desviaciones, mis parafernalias y mis paroximos.  Quiero verme al espejo y sentir que no tengo deudas conmigo mismo, pero  sé que eso es imposible, que esos ojos amarillos que estaré viendo  debajo de las cejas unidas jamás podrán mentirse. Y por eso escribo,  porque nací mentiroso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-3067062123971643388?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/3067062123971643388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=3067062123971643388' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/3067062123971643388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/3067062123971643388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/09/mentiroso.html' title='Mentiroso'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7248984826816048241</id><published>2011-08-23T17:54:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:53:06.999-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>No somos más que dos, tal vez tres</title><content type='html'>&lt;div&gt;D se levantó ese día con un malhumor ajeno a su personalidad. Como no había nada que pudiera hacer para remediarlo, el mismo se le fue acrecentando con el correr de los minutos. A D hubo una cosa por encima de todas que lo sacó de quicio: que ya no tenía pasta para cepillarse los dientes. D puteó. D putea mucho y, además, lo hace muy bien. Tiene un amplio repertorio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D desayunó más tranquilo, aunque la mufa no se le iba. Cuando pensó que lo peor había pasado, le ocurrió otra cosa que le molestó: no podía encontrar la llave de su casa. Y como no podía encontrar la llave de su casa no podía salir, y como no podía salir iba a llegar tarde al trabajo, y como iba a llegar tarde al trabajo el jefe le iba a llamar la atención, y como el jefe le iba a llamar la atención el malhumor iba a persistir. D se molestó más aún culpa de ese pensamiento. Pero finalmente encontró la llave y salió corriendo para el &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el trabajo el humor de D no mejoró. Discutió con un compañero, el jefe le llamó la atención por eso y por llegar tarde, y sufrió en carne propia lo que hacía mucho tiempo no sufría: ocio. Tiempo libre en el trabajo. Para D no había cosa peor que no tener nada para hacer en su trabajo. Sufrió esa mañana, que le resultó fatídica y que además le llevó a pensar en determinadas cosas, o simplemente le llevó a pensar, lo cual ya es devastador de por sí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al mediodía cuando fue a comer, D se dio cuenta de que olvidó de llevarse su almuerzo, por lo que tuvo que gastar afuera con la poca plata que disponía. Para colmo, en el camino se encontró con un tipo que años atrás se acostó con su ex novia, lo tuvo que saludar y hasta charlar con él, ya que este lo vio y se acercó y le preguntó si sabía algo de ella, de F, porque hacía mucho tiempo que no la veía, a lo que D lo miró con cara de sorprendido, pues la pregunta estaba claro que iba con sorna, así que pensó en pegarle una o dos veces en la cara y hasta se lo imaginó, se vio a si mismo golpeándole el bello rostro, hundiéndole su puño en su pómulo y destrozándole de paso la nariz perfecta. Pero D no lo hizo. En cambio, simplemente decidió irse sin responderle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El resto de la jornada laboral pasó sin sobresaltos para D, pero sin cambio posible de humor. Seguía molesto. Producto de su tiempo libre se dedicó a beber café y agua, café y agua, café y agua durante toda la tarde, mientras observaba desde una esquina los movimientos y las reacciones de sus compañeros. D encontró allí un mundo que le entretuvo, pues descubrió algunas facetas de aquellos que antes no había distinguido. Se alegró un poco, aunque más le molestó darse cuenta de que trabajaba con un montón de idiotas y tarados que actuaban todo el tiempo como unos estúpidos. D se preguntó si él sería así. Se enojo más todavía porque se dio cuenta de que él hacía muchas de las cosas que hacían los idiotas y tarados de sus compañeros y que los hacía ver como unos estúpidos. D se resignó. Soy un estúpido yo también, dijo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando volvió a su casa, D estaba de mejor humor a pesar de todo lo ocurrido en el día. Estaba resignado, en realidad. Encontró una carta bajo la puerta, una carta sin remitente pero que no dudó en reconocer por el olor, por el perfume indiscreto que se impregnaba en el sobre blanco. La abrió pero no la leyó. D tenía miedo por las palabras. Estaba seguro que iban a herirlo. D dejó la carta abierta encima de la mesa y se preparó un whisky. Se apoyó en la mesada y la contempló desde la distancia, con el respeto que creía que merecía. Se paseó alrededor de la mesa con el vaso en la mano y ojeó esporádicamente la tres hojas de cuadernola escritas con lápiz que constituían, en ese momento, su mayor temor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A D la mano le tembló y unas pocas gotas de whisky cayeron encima del papel. La puta, dijo y tomó de una punta una hoja y la sacudió y le pasó la mano. En ese momento creyó ver unas palabras, solo algunas, que referían al amor, a la traición o la honestidad, pero no supo bien que pensar ya que no se sintió seguro de que eso fue lo que vio en esa mirada rápida cuando tomó la hoja de una punta y la sacudió. D pensó que tal vez se había confundido y que el contenido de la carta no podía remitir a cosas tan carentes de sentido a esa altura de su vida, como amor o traición u honestidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bebió de un sorbo lo poco que quedaba en el vaso y se fue a duchar. Mientras lo hacía, D creyó conveniente despejar la mente, así que se puso a cantar una canción o a tararearla, pues por pasajes no recordaba bien la letra. Cuando terminó de ducharse, se había olvidado por completo de la existencia de la carta, así que fue hasta a su cuarto y se acostó a leer un libro que venía leyendo desde hacía días, pero que le parecía muy raro, por lo que estuvo a punto de dejarlo varias veces. A D el libro le parecía cruel ya que tres de los cuatro hermanos protagonistas se habían suicidado, lo que también le hizo a recordar a Wittgenstein, más bien a su vida, ya que sus tres hermanos también se suicidaron, por lo que pensó que el autor de esa novela había tomado prestada esa parte de la vida del austríaco, o puede que simplemente haya sido una coincidencia, eso D no lo sabía, aunque se lo cuestionaba siempre que tomaba el libro y lo leía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En un momento, D se quedó dormido con el libro en el pecho y la veladora encendida, mientras pensaba en si esa novela era buena o mala, cuestión que le costaba mucho discernir. Al rato, se despertó sobresaltado por la incomodidad, ya que el cuello le dolía por la posición en que estaba durmiendo, y con un hilo de baba que se sostenía, enredado, en su barba. A D le dio sed, por lo que hizo el libro a un lado, se levantó y fue hasta la cocina. Cuando encendió la luz del comedor, vio nuevamente la carta encima de la mesa y de la que se había olvidado completamente, lo que hacía evidente que mucho no le importaba, aunque en este punto en particular D no era del todo consciente de ello ya que pensaba que esa carta, que esas tres hojas escritas a lápiz y cuyas palabras carecían de raciocinio, eran realmente importantes porque le generaban un problema que, por cierto tiempo, se convertía en un dilema, al igual que le supuso en su momento discernir si su novia lo engañaba o no con el tipo con el que se encontró al mediodía, en plena calle, por esas casualidades de la vida, y que le había tomado el pelo aun diez años después de ocurrido todo aquello. Sorete, pensó D que tomó la carta y la dejó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue hasta la heladera y volvió a la mesa con una vaso de agua helada. D se sentó y luego se levantó para ir a buscar un cigarro. Lo encendió y volvió a sentarse. Mientras observaba atento la carta y la suavidad de las letras y las palabras y la hermosura del trazo, D pensó en romperla. Pero recordó la mano de quien la escribió, los dedos firmes al sostener el lápiz, el calor que le había puesto al trabajo, y no lo hizo. Estuvo a punto, pero se contuvo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;D entrecerró los ojos por el humo y apagó el cigarro aplastándolo contra el sobre de la carta. La curiosidad le podía, iba en aumento. Pensó que tal vez esta vez una de sus cartas tuviera sentido. Se ilusionó, pero, como todas las veces que recibía una de esas cartas perfumadas, la ilusión le duraba solo unos instantes. D no era consciente de lo poco que le importaba. Simplemente se preocupaba por ello por la estúpida necesidad que tiene de creer que las cosas pueden, en algún momento, ser diferentes, que pueden cambiar. D no sabía si sabía esto. Le mareaba ese pensamiento. Siempre se lo cuestionó, pero siempre decidió mantener viva la esperanza. Era un obstinado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;D estuvo rato sentado mirando la carta, dormitando un poco, fumando otros cigarrillos. No hizo nada más que soñar. Soñar estúpidamente, como hechizado por un embrujo del cual sabía la cura, pero que obviaba segundo tras segundo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Se preguntó si tomar una hoja y escribir él una carta, se preguntó si serviría de algo, si entendería. D pensó simplemente en escribir para desahogarse, como lo hacía siempre que recibía una de esas cartas. Tomó el lápiz, pero dudó. Pensó en leerla, pero se imaginó lo mismo de siempre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D se levantó y miró la hora. Pensó que todavía era temprano para llamar a su amiga N y contarle lo sucedido. Pero se equivocó, no era temprano. N le respondió dormida, de malhumor y D titubeó ante la actitud de su amiga. Finalmente N accedió a escucharlo y D se desahogó. N ya sabía lo que D le iba a decir. Siempre le decía lo mismo. Cada vez que D recibía una carta, tarde o temprano hablaba con N, que lo escuchaba paciente y con lástima, pues a N le gustaba D. D le contó todo lo que le había sucedido en el día, además de la carta. N insinuó que era peor lo que le había sucedido en la mañana, al mediodía y en la tarde, que lo que le sucedió al regresar a su casa y encontrarse una vez más con una de esas estúpidas cartas. D se quedó en silencio. N también. Por un instante escucharon sus débiles jadeos. N entonces se cansó y le dijo a D que fuera para su casa, y que si no quería ir, que ella iba ir para la de él. A D le dio vergüenza la propuesta de N, pero aceptó. En una hora estoy ahí, dijo D.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D se aprontó y se preguntó qué pasaría con N. Pero se dijo a si mismo que no sea idiota, qué cómo iba a pasar algo entre él y N si ella tenía novio. D siempre pensó que N era una buena opción, pero como siempre estuvo con el estúpido de T, a quién D detestaba abierta y públicamente, nunca se imaginó una posibilidad con ella. D igual se alegró por tener una gran amiga como N.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando por fin estaba pronto para irse de su casa, hacía media hora que había hablado con N. Durante ese lapso se olvidó de la carta, con  la que se volvió a topar cuando agarró la caja de cigarrillos. D tomó la carta y la arrugó. Era la primera vez que hacía eso desde que comenzaron a llegarle las cartas. La apretó fuerte en su mano y la sostuvo ahí, como machacando las palabras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D la tiró y se fue, ilusionado con N, que lo esperaba mientras bebía una cerveza y leía una carta que sí tenía remitente y que era de su madre, que le escribía entre sollozos. N no extrañaba a su madre, en realidad, no extrañaba nada de su antiguo país. No estaba segura de si lo odiaba. N era muy independiente y ciertamente solitaria. Se bebió su cerveza y se fumó un cigarrillo pensando en D, en si debía atreverse y atarlo a la cama. Pensó en T. Pensó en D. Pobre T, dijo N. Tomó la carta una vez más y la releyó. N pensaba que su madre era tan melancólica que hasta le daban ganas de dejar de leer la carta, porque le daba asco. Había algunas palabras que a N le molestaban mucho tener que leer. La guardó en su escritorio junto con las otras, pues no quería que cuando D llegara la viera con una carta, justo a ella. Fue al baño y se acomodó la blusa, pensó en ponerse un escote para deleitar a D, pero se acordó de T y el remordimiento afloró. Pasó por el comedor, tomó una revista y se sentó a ojearla. Leyó una crítica sobre un libro, el mismo que, curiosamente, D estaba leyendo, algo que N obviamente no sabía. La leyó y pensó que debía ser un libro de mierda, que aquél que lo estuviera leyendo debía estar sufriendo por tal lectura y puteando por haber malgastado tiempo en leer semejante mierda. N sonrió y miró a su lado y vio la hora y puteó a D que demoraba y se preguntó qué carajo estaría haciendo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;N recordó que D era bastante obsesivo compulsivo y que tenía cierto problema con los tiempos, que podía demorar bastante más todavía en llegar. Así que después de leer otra crítica, pero esta sobre una película, la cual también consideró una cagada, se preguntó si en realidad no serían los críticos los culpables. N pensó un rato sobre ello y como no llegó a ninguna conclusión que la convenciera, pues había tantas películas y libros que eran una cagada como críticos espantosos, decidió encender la televisión. N creyó que iba a gritar. Pura mierda en la tv también, dijo. Qué mundo, pensó y luego dijo no puede ser que no haya nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A todo esto N ya se había olvidado de D. Dos horas y dos cervezas habían pasado desde que habló con él por teléfono. N estaba borracha y poco le preocupaba lo que pudiera suceder entre ella y D. Ya ni siquiera le preocupaba si D iba a ir porque estaba en su mundo, alcoholizada, saciada de rebeldía. Entrada la madrugada la noche se hace más fugaz, pensó N.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D estaba en camino. N de vuelta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7248984826816048241?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7248984826816048241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7248984826816048241' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7248984826816048241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7248984826816048241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/08/no-somos-mas-que-dos-tal-vez-tres.html' title='No somos más que dos, tal vez tres'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7373237768514218448</id><published>2011-08-10T09:47:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:53:28.319-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>El sabio</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 180%;"&gt;&lt;em&gt;Entrevista con E. M. Cioran&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;Esther Seligson &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;Para  E. M. Cioran no basta con ser hombre. No es suficiente. Tampoco hay  ninguna posibilidad de llegar a ser siquiera “como dioses”. “No lucho  contra el mundo -dice en su último libro publicado en 1979, &lt;/em&gt;Écartèlement&lt;em&gt;, y recién traducido al español por la editorial catalana Montesinos con el título de &lt;/em&gt;Desgarradura&lt;em&gt;, lucho contra una fuerza mucho mayor, contra mi fatiga del mundo”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;¿Y  qué es lo que “fatiga” a este filósofo que desde hace cuarenta años  reflexiona, en una continua paradoja, sobre la inutilidad de todo,  empezando por el hecho mismo de existir, con una actitud de apasionado  rechazo e incansable cuestionamiento? Alguna vez Cioran confesó que la  vida valía la pena ser vivida a causa de algunos momentos de plenitud y  que, a pesar de lo que pensaba, no &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;dudaría, en caso de que la  posibilidad existiese (la reencarnación, por ejemplo) en optar por vivir  nuevamente...Hace más o menos unos veinte años que leí por primera vez a  Cioran y pronto se cumplirán trece de haberlo conocido. Durante todo  ese tiempo en el que pasé de ser un lector exultante a un espectador  “reconfortado”, nunca dejó de sorprenderme la coherencia que tienen sus  contradicciones (las más obvias: el seguir vivo cuando aboga por el  suicidio; el escribir cuando no cree que nada merezca tomarse ningún  trabajo), su afán por desmenuzar los procesos de la historia (que él  define como “el Destino en marcha”) y las sutilezas del comportamiento  humano, la lucidez con que se mira así mismo, sin indulgencia pero  tampoco con agresividad, su ocio y la energía que gasta en hablar con y  de sus amigos y conocidos, en relatar anécdotas que pongan al  descubierto lo absurdo, intrigante,&lt;/em&gt; &lt;em&gt;inesperado y frágil de la  condición humana y, sobre todo, el hecho de que aún no haya cedido a las  tentaciones de la fama, al halago de los premios, a la seducción de los  medios masivos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;A veces hemos comentado que  quizá sería más interesante escribir lo que relata de viva voz, lo que  obtiene de su contacto con las personas de carne y hueso, que las  conclusiones y las reflexiones que de ello saca en sus ensayos. La  sabiduría de Cioran, en el sentido oriental del término, se acerca de  muchas maneras a la de sus añorados sabios griegos o hindúes y a la de  algunos anacoretas cristianos. Sus conocimientos nunca se dan por  satisfechos y siempre anda a la caza de un nuevo detalle, ya sea de la  estupidez humana o de su genialidad e ineditismo.&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Cioran es un  escéptico, un dudador “profesional”, pero hay algo en él -o mucho- de un  romántico, de un curioso impertinente y travieso, demasiado burlón e  irónico como para, incluso en sus más agrios escritos y pensamientos,  considerarlo un incrédulo impasible y desafectado.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El  contexto en que se desarrolló la presente entrevista fue el de los  acontecimientos de los últimos días de octubre y primeros de noviembre  del año pasado. Días de pérdidas artísticas y políticas (Truffaut,  Michaux, Indira Gandhi) que Cioran se negó a comentar arguyendo que una  entrevista debe consistir en una serie de indiscresiones y no en  discutir lo que ya está dicho en los libros. De esas indiscreciones  supimos que nunca había oído hablar del cineasta muerto (“Me quedé con  -y sigo frecuentándolas- las películas de Greta Garbo, Conchita  Montenegro y Dolores del Río”); que gusta de Brahms, sobre todo la  sonata número dos para piano y violoncelo, y de los tríos de  Mendelssohn; que, dada su gran amistad por Michaux, le fue preciso  asistir a su cremación y horrorizado con el olor y el humo que el cuerpo  incinerado desprendía, se pregunta aún si sólo a eso nos reducimos en  tanto seres humanos. Como corolario afirmó, a raíz de los sucesos en  India: “sí, creo que la Democracia es el único régimen soportable... a  condición de que dure...”(1)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES&lt;/strong&gt;. -Se dice que usted es pesimista&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EMC&lt;/strong&gt;.  -No es verdad. No tengo la impresión de serlo. No exagero: lo que digo  es cierto; tal vez esté más acá de la realidad, pero tiene una  explicación, y es que todo lo que he escrito ha sido en momentos de  depresión y entonces escribir se convierte en una suerte de terapia  inventada a mi gusto. No se escribe cuando se tienen deseos de bailar.  Sin embargo, hay quienes pueden escribir en un estado neutro, y no sólo  los profesores. Generalmente escribir es inútil, pero como nadie puede  hacer nada por nadie, pues entonces uno mismo debe hacerlo, para  “curarse”, aunque sea momentáneamente. Las páginas más siniestras que he  escrito después me dan risa. A la relectura son de nuevo deprimentes,  pero lo que corrijo es el estilo, no el pensamiento. Si de verdad fuera  pesimista, la mayor parte de la gente no me leería. Incluso me  encuentran “reconfortante”. Soy un pequeño benefactor. Pero mi remedio  no es universal.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES&lt;/strong&gt;.-Desde que escribió Historia y Utopía,* ¿se ha modificado su visión de Rusia y de Europa?&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EMC.&lt;/strong&gt;  -Esencialmente, no. Rusia me interesó porque su literatura es la más  profunda. En cambio, no hay poetas comparables a los ingleses. Dos  grandes genios hay en la literatura: en poesía, Shakespeare, y como  visionario, Dostoievski, éste último a causa de su dimensión religiosa  que toca, a la vez, el delirio y el límite posible de esa dimensión. El  personaje de Kirilov no ha sido sobrepasado. Transformó sus estados  patológicos en visión. A primera vista parecería mórbido, en realidad  elevó la epilepsia al grado de Metafísica. Yo me considero como un  epiléptico frustrado. Shakespeare y Dostoievski me marcaron  profundamente. Por otra parte, en el origen de Historia y Utopía está  María Zambrano, a quien conocí en el Café de Flore. Hablamos de sus  maestros -de Ortega- y sobre la Utopía. Entonces le dije que escribiría  algo al respecto. Y así surgió. Me puse a leer la literatura utópica.  Swift escribió la más bella antiutopía, aunque Gulliver sea en sí mismo  una utopía. Su comparación entre el hombre y los caballos, que son lo  contrario del hombre, es la descripción más terrible que se ha dado. Es  el humor negro llevado al absoluto. El carácter de la Utopía es admitir  que el estado de perfección es posible. En cuanto a Europa, pienso que  aún va a ceder frente a Rusia. No creo en una agresión, pero sí en las  presiones cada vez más fuertes sobre una Europa agotada. Esta visión la  tengo desde siempre, desde el liceo cuando leí la teología rusa. Mi  padre era un sacerdote dependiente de un obispo que tenía una biblioteca  en alemán sobre los rusos, quienes, por cierto, siempre se han creído  en el deber de salvar al mundo. Bajo qué forma no importa, lo importante  es la voluntad de llevar a cabo esa misión que es lo que a Rusia le da  su sentido como nación. Mientras que Europa occidental ya no cree en sí  misma, sus naciones se han gastado. Y conste que hablo de realidades  históricas, no ideológicas o políticas. Lo ideológico implica siempre  una situación local, mientras que una perspectiva histórica es más  vasta. La fórmula política es la respuesta a una situación inmediata.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES&lt;/strong&gt;. -¿Piensa todavía en el final de la Historia como en un Apocalipsis?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EMC.&lt;/strong&gt;  -No. Creo que el hombre está condenado, pero no puedo decir cómo va a  terminar. Hay muchas posibilidades. Creo, sí, en su destino trágico.  Hablar de la bomba atómica es vulgar, pero real. La catástrofe no será  total. Para precisar: desaparecerán Europa, Rusia y Estados Unidos. Son  las naciones que han hecho la Historia. El apocalipsis atómico es ya una  visión para porteras: verosímil y fundada, sí, pero no es interesante.  Es el destino del hombre -fuera de estos “accidentes”- lo que interesa.  Siendo un aventurero por naturaleza, no terminará en su cama. Si todo va  bien, terminará como un degenerado, achacoso, una caricatura de sí  mismo, un animal desgastado. No puede renovarse indefinidamente dado el  ritmo acelerado de la Historia, pero puede arrastrarse aún durante  siglos como un sobreviviente. Todo lo que el hombre hace se vuelve en su  contra: ése es su destino y ésa es la ley trágica de la Historia. Se  paga por todo, por lo bueno y por lo malo. Es la gran ironía de la  Historia como destino del hombre, destino que consiste únicamente en  desgastarse. Todo tiene una finalidad, salvo el hombre, fanático  agarrado a sus objetivos. Y todo fanático es un simulacro de Dios. ¿Se  puede vivir si no se cree en el objetivo de la Historia? ¿Tiene la vida  un objetivo? Cuando uno asiste a un entierro, no puede decirse que morir  haya sido el objetivo de esa vida. Y no hay objetivo en sí mismo. Es la  ilusión del objetivo lo que constituye el gran motor. Sólo que aquel  que lo tiene no sabe que se trata de una mera ilusión. Y el Conocimiento  consiste en saber que lo es, todo lo demás es la vida ( no  necesariamente con mayúsculas)... En fin, estas mi visión optimista, en  caso de que el hombre no se destruya violentamente por sus propios  medios...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES.&lt;/strong&gt; -Usted ha  dicho que su única patria es la lengua en la cual se expresa. Así pues,  la escritura sería para usted su documento de identidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EMC.&lt;/strong&gt;  -Algo hay de cierto. Simone Weil escribía en su Carta a un religioso  que “cambiar de religión es una cosa tan grave y peligrosa como lo es  para un escritor el cambiar de lengua”. Para mí, que adopté el status de  apátrida, la lengua es una amarra, una base, una certeza. No se es de  una nacionalidad, sino de una lengua. Fuera de ella todo se vuelve  abstracto e irreal. Entonces, sí, una lengua es una patria y yo me  desnacionalicé. En cierto sentido me liberé, pero también resulta  doloroso. Para un poeta eso sería una catástrofe.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES.&lt;/strong&gt; -¿Todavía le seduce tanto París?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EMC.&lt;/strong&gt;  -No. Para mí París fue la idolatría. Pero estoy cansado de ella, porque  envejezco, y la ciudad también. El encanto se ha terminado. Y si no la  dejo es porque he vivido en ella durante cuarenta años. Pero ya no me  inspira más. Chamfort escribió antes de la Revolución Francesa: “París,  ciudad de luz, ciudad de placer donde las cuatro quintas partes de sus  habitantes mueren de pena”. Es una ciudad triste. Se ha desgastado. Se  ha convertido en un infierno -o una pesadilla- que no logro abandonar.  No sabría vivir en otra parte.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES.&lt;/strong&gt; -¿Cuál fue su relación con Henri Michaux?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EMC.&lt;/strong&gt;  -Lo conocí hace más de treinta años. Hicimos muy buena relación y  fuimos amigos siempre. Hablábamos horas por teléfono y nos veíamos  seguido. La edad en él no tenía importancia, pues siempre fue vivaz,  combativo, crítico y burlón, curiosamente no desgastado por la vida. Yo  me sentía más viejo que él. El no tenía esa amargura que los años nos  enseñan y a menudo lo sorprendía yo en flagrante delito de optimismo.  Era muy burlón e irónico. Daba la impresión de estar fuera del mundo,  pero en realidad siempre estaba al corriente de todo, de cine  principalmente. Su vida fue un logro pues hizo exactamente lo que quiso.  Escribió, profundizó. No era un fracasado** (y la mayoría lo somos en  cierta medida. En mí el logro es ser precisamente un fracasado, aunque  pude haberlo hecho mejor), por eso su muerte no tiene nada de triste. Mi  debilidad es por aquellos que tienen algo de irrealizados. Yo le  reprochaba que se entristeciera ante la posibilidad de la desaparición  del hombre; me sorprendía ese aspecto naif de parte de un ser tan lúcido  e inteligente. Le reprochaba también el haber profundizado demasiado en  la droga. Un escritor no debe profundizar demasiado en su tema, a  riesgo de parecer un científico. El escritor debe sugerir. Michaux tenía  mente de científico; en realidad quiso ser médico, pero abandonó la  carrera. Para mí, él es el tipo exacto del hombre logrado...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES.&lt;/strong&gt; -El hombre le fascina, ¿no es así?, aunque esté usted contra la condición humana. ¿O es al revés?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EMC.&lt;/strong&gt;  -Es evidente que lo que me interesa es el aspecto ambiguo del hombre.  Los hombres me provocan horror, pero no soy un misántropo. Si fuera  todopoderoso -Dios o el Diablo- suprimiría al hombre. Todo está dicho de  él en el Génesis. Atraído por aquello que lo niega, optó por el  peligro, es decir por la Historia. Desde el comienzo escogió mal y sin  ese exilio no habría habido historia. Optó por su condición trágica...  No, yo no acepto el Génesis como revelación, sino como concepción del  hombre, como punto de vista. Aquellos que escribieron esos libros no  hacían nada más que reflexionar, tenían todo el tiempo, y vieron, antes  del desarrollo de la Historia, lo que el hombre era, su destino y su  condición: escogió el Conocimiento y, en consecuencia, el drama. La  aventura humana empezó por una incapacidad de modestia. Dios le pidió  que fuera humilde, que se estuviera quieto en su rincón, que no se  ocupara de nada. hombre es metiche entremetido, ése es su principio  demo- niaco; y si no se acepta este principio, no se comprende la  Historia. El hombre estaba corrompido desde el principio. No creo en el  pecado original a la manera cristiana, pero sin él no se entiende la  historia universal. La naturaleza humana era ya corrupta en el huevo. Y  no, no hablo como creyente, pero sin esta idea me veo en la  imposibilidad de explicar lo que ocurrió. Mi actitud es la de un teólogo  no creyente, un teólogo ateo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;ES.&lt;/strong&gt; -En caso de que se le ofreciera la inmortalidad, ¿qué mundo imaginaría usted para vivir en él?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;EMC.&lt;/strong&gt;  -No puedo responder, a menos que creyera en la realidad de la Utopía.  En el fondo, para mí el interés de la Pero el vida está en que no hay  respuestas. Sí, ocasionalmente, o por accidente, existen, pero no como  respuestas en si Para mí no hay certezas. Soy un escéptico...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;*Editado por Gallimard en 1960 y publicado en español en México por Artífice Ediciones en 1981.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;**El término que Cioran utiliza en francés para hablar del fracasado es &lt;em&gt;raté,&lt;/em&gt;  que tiene una connotación más como de infortunio y de algo malogrado y  frustrado, irrealizado. Y hemos traducido como “logro” lo que él llama  réussite, que en cierta habla popular mexicana se diría “hacerla”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;(1) Esta entrevista data de 1985. Cioran, escitor rumano, nació en 1911 y murió en 1995.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7373237768514218448?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7373237768514218448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7373237768514218448' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7373237768514218448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7373237768514218448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/08/el-sabio.html' title='El sabio'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-2713026431102518754</id><published>2011-08-03T18:53:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:53:44.814-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Quiero irme lejos</title><content type='html'>&lt;div&gt;Me quiero ir lejos. Quiero irme tan lejos como yo me lo permita. Subirme a un ómnibus, o a un avión, y bajarme sin siquiera saber el destino al cual arribaría. Empezar de nuevo, una nueva vida, un nuevo nombre, nuevos amigos, nueva gente que odiar. Mentir, jugar, reír, hablar. Todo de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todavía me cuesta entender que haya gente que crea en los sistemas y que los idolatre. Que sean fanáticos. Me cuesta entender que yo todavía entienda, que no dejé de pensar. Que todavía tengo cerebro y que mi corazón no se congeló ni se oscureció.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me iría lejos y encontraría muchos lugares míos, de nuevo: uno en el que leer y escribir; uno dónde meter la cabeza luego de la vergüenza, roja; uno dónde escuchar los truenos y ver los rayos caer, tal vez encima tuyo, sí. Empezaría de nuevo, pero no empezaría sin vos. No sabría hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Quisiera pedirme perdón. Perdón por no saber controlar mis miedos, por hablar sin pensar y por pensar antes de hablar. Me pediría perdón por lo que soy. Qué patético que soy. Siempre luchando contra eso que me atormenta, que no es más que mi imagen solitaria.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay una cosa que me seduce y por la que estaría agradecido, pero no puedo decirla, simplemente porque no sé hacerlo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Evocaría todos mis tormentos y les diría que por favor ya basta, que estaría agradecido si se fueran y me dejaran ser imbécil y feliz.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me subiría a un ómnibus o me iría a pie, reinventando con mis pasos el pasado, ese mismo que no volvería a pisar. Me olvidaría de todo, excepto de una cosa: de no saber lo que quiero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Podré estar en un balcón en una noche calurosa, en un parque en plena tarde, teniendo sexo, un orgasmo, viendo una película, una serie, un asesino, un doctor, un escritor, un publicista de los sesenta. Podré estar ahí, ser cualquiera de esas cosas. Sería todo lo que yo quisiera ser. Pero no sería nada: sería lo mismo que soy hoy: un grito y realidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Podría necesitarte más de lo que realmente creo, podría sí. Tal vez no sé cuánto te necesito. Qué aterrador que soy.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me iría lejos, empezaría de nuevo, pero seguiría siendo yo. Seguiría siendo eso no estructurado. Esa contradicción constante. Ese objetivo de burlas. Seguirían mirándome como me miran ahora y yo seguiría riendo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-2713026431102518754?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/2713026431102518754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=2713026431102518754' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2713026431102518754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2713026431102518754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/08/quiero-irme-lejos.html' title='Quiero irme lejos'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-2620628153406649297</id><published>2011-07-31T03:17:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:53:58.882-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>El reencuentro</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Fue una tarde-noche amarillenta, fresca y sucia, la vez que me reencontré con el “Bastón” Ramírez.  Aquél día él estaba sentado en la puerta de mi casa. Se tapaba la cara con las manos, en las que me dejaba ver las uñas completamente carcomidas. Me pregunté qué mierda hacía el Bastón después de tanto tiempo en mi casa, en la puerta de mi apartamento. Él simplemente se limitó a mirarme, a secarse las lágrimas por la vergüenza y a tartamudear que necesitaba mi ayuda. Sí, claro, pasá, le dije.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Realmente me parecía muy extraño verlo en ese estado. Sobre todo porque desde que lo conocí jamás lo había visto así. No parecía ser él. Es que cuando uno se lo cruzaba por la calle, lo conociera o no, veía a una persona que iba por la vida demostrando un candor envidiable, una calma pasmosa propia del que parece que no tiene miedo de nada. Pero no todo es lo que parece.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;El Bastón era detective privado y, por lo tanto, un personaje silencioso pero problemático cuando de su trabajo se trataba. Varias veces se había metido en líos enormes que involucraban golpizas y amenazas. Pero que nunca pasaron a mayores. Sabía cuando no jugar con su vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;De todos modos, su trabajo era un juego de muerte y él lo sabía. Nunca le había pasado nada, pero no por azar: sabía cómo salir de esos enredos y sabía muy bien las cosas que no tenía que hacer. Su personalidad lo hacía un tipo tosco pero fácil de hablar, aún en situaciones límites. Era bueno negociando, sabía defenderse con palabras y tenía un gran poder de convencimiento. Tal vez lo necesario. No lo sé, pero para mí siempre lo fue.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;La mayor parte de su tiempo la pasaba solo, encerrado en su casa o en su oficina. Era uno de esos lobos solitarios, de esos que el común de la gente odia. Un tipo diferente, con los que uno no se encuentra sino que más bien se tropieza. En mi caso, lo conocí en el liceo donde tuve la suerte de sentarme a su lado, por coincidencia de apellidos. Si no hubiera sido por eso probablemente nunca nos hubiéramos hablado, o él nunca me hubiera hablado a mí. Con el paso del tiempo nos hicimos cercanos, muy cercanos, tal vez porque compartíamos los mismos gustos extraños y cultivábamos la misma forma de comunicación: podíamos pasar horas sin dirigirnos una palabra mientras tomábamos mate o bebíamos cerveza o whisky hasta emborracharnos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Los años pasaron y lo cierto es que prácticamente nunca necesitamos de palabras para entendernos, o al menos yo no las necesitaba para comunicarme con él, para que él me entendiera. Pero él, en cambio, como se sentía un incomprendido (lo era), de vez en cuando se largaba a contarme algo: algún recuerdo de su infancia, en los que siempre recurría a las mismas historias: a su vida en el campo hasta los diez años y a como nunca había vuelto a sentir la felicidad que allí había sentido; me contaba de su esporádica estadía en la vecina orilla y del fracaso que eso supuso; de los trabajos anteriores a detective; de como descubrió que era buena para eso; de sus primeros encargos; de que siempre había resuelto todos; me contaba mentiras; me contaba verdades.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Con el Bastón bastaba una simple mirada de borracho, un arqueo de las cejas o una observación a las bolsas negras debajo de los ojos para entender qué era lo que cada uno estaba pensando. Yo sabía cuando él estaba nostálgico, con el dolor en la garganta y los recuerdos dándole vueltas por la cabeza. Generalmente esas charlas se daban cuando nos juntábamos en el balcón de su apartamento, muchos pisos arriba, y nos sentábamos en el borde, en el filo de la cornisa, a contemplar la vista trágica y decadente de la ciudad, como esperando ansiosos y desganados que una ráfaga de viento nos hiciera caer en el abismo y terminara con todo aquello. Éramos dos personas tristes, esa es la verdad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;El Bastón, además de ser detective, tenía un bar donde tenía una pequeña oficina que destinaba para atender a sus clientes. Por allí pasaban todo tipo de personas: mujeres que entraban arrancándose los pelos culpa de la incertidumbre de si sus maridos las engañaban o no; hombres ricos y desdichados que solo necesitaban la confirmación de que sus mujeres les habían tendido una trampa; mafiosos que iban por detrás de la justicia; putas que estaban desesperadas por encontrar a la escoria que las había golpeado y nos les había pagado; personas misteriosas que necesitaban hacer llegar cartas y envíos a lugares casi imposibles; y hasta viejos infelices que no tenían nada para hacer y que le encomendaban tareas absurdas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Muchas, pero muchísimas personas pasaban por allí. Entraban, hacían sonar la campanita de la puerta, caminaban hasta el fondo del salón, luego doblaban a la derecha y se topaban con la puerta de madera, de color marrón oscura, larga y angosta en la que no cabía un cuerpo muy gordo. Allí rezaba "Andrés Ramírez - Detective Privado".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Muchos de sus clientes entraban tiesos, nerviosos porque pensaban que estaban haciendo algo indebido; otros iban desesperados y pasaban como unas ráfagas por entre las mesas y la barra, golpeando todo a su paso: sillas, butacas y hasta personas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Esperaban encontrar allí una verdad que muchos de ellos creían oculta, pero que en realidad estaba frente a sus narices. Y por eso a la mayoría de los casos el Bastón los resolvía en un  momento, en un día o dos. Los desesperados son los que están más ciegos, me decía. Y era verdad, los casos de esas personas eran los que menos tiempo le llevaba. En cambio, los de aquellos que entraban serios y calmos eran casos difíciles, interesantes, que hacían que el Bastón se alejara de la ética, advirtiendo siempre que el tiempo de duración de la misión no sabía cuánto le llevaría y pidiendo por favor que no lo presionaran.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Yo pasé mucho tiempo en su bar. Bebía como un condenado, incansablemente. Me servía un vaso tras otro hasta quedar completamente borracho. Y el Bastón me advertía: te estás convirtiendo en alcohólico, dejá de tomar antes de que te arrepientas. Yo nunca le hice caso, porque a las adicciones lamentablemente no se las trata con palabras. Hasta que un día, como era sabido, toqué fondo. Aquél día él me encontró a las ocho de la mañana en la puerta de su bar, con sangre en toda la cara y sin camiseta ni championes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Días antes yo había ido, borracho y detonado, a pedirle que investigara a mi mujer porque creía que me engañaba. Estaba preocupado. Estaba desesperado. Estaba completamente ciego. Él escucho todas mis puteadas, no se cansó de mi estupidez. Me dijo que sí, que tomaba el caso, pero que no esperara nada bueno de todo aquello.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;No le costó dar con ella. Esa misma tarde se acercó a mí con pruebas: fotos demasiados explicitas para lo que yo necesitaba saber. Me hundí. Me emborraché por días y días y me alejé del Bastón por un tiempo, enojado, como si él fuera el culpable de mi desgracia, de lo que yo había sembrado. Días después me encontró en la puerta de su bar. Días después me internó en un centro de rehabilitación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Durante ese año que estuve internado perdimos paulatinamente el contacto. El paso del tiempo, extrañamente, nos desgastó y eventualmente nos dejamos de ver. Dejó de visitarme y yo siempre me pregunté qué le había pasado. Cuando salí lo busqué, lo quise encontrar. Quería volver a verlo, agradecerle y sentarme con él en el balcón de su apartamento y contemplar mi nueva vida sobre la inmutable decadencia de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Lo llamé al celular, pero su número estaba fuera de servicio. Fui a su casa, pero nadie atendió. Fui a su bar, pero estaba deshabitado y a la venta. El Bastón había desaparecido. Me sentí mal. Coqueteé con la bebida y me deprimí por unos días. Es que con él todo debía ser más sencillo. Aquella nueva vida tenía que hacerse más llevadera, tenía que ser tolerable con su humor a mi lado. Quería pasar horas en silencio con él, o escuchar sus historias detectivescas mientras tomábamos mate sentados en un banco de algún parque, en un sofá, en un balcón, o en el cordón de alguna vereda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Pero el tiempo pasó y nunca más supe de él hasta aquella tarde-noche amarilla, en la que lo encontré en la misma situación en la que él me encontró a mí aquella mañana fatídica: en el fondo. No sé porque pero siempre me imaginaba, mientras caminaba por la calle o me duchaba o cocinaba, que me lo iba a encontrar en el medio de la muchedumbre montevideana, o sentado en una triste plaza oscura con los árboles pelados y los bancos cuarteados y sucios, como en un cuento de Bolaño. Solo. Y que me iba a acercar a él y lo iba a mirar y él me iba a mirar a mí. Y que enseguida nos íbamos a fundir en un abrazo y mirarnos a los ojos y contarnos sin palabras todo lo que habíamos hecho en ese tiempo en que no nos vimos. Y que luego de eso íbamos a sentarnos en el balcón de su casa o de la mía, y que íbamos a beber como en los viejos tiempos y que nada diferente iba a pasar. Nada salvo emborracharnos hasta quedarnos dormidos, sabiendo ambos que alimentaríamos nuestra amistad, que revivirla era una simple cuestión de contacto, de viejas anécdotas y largos silencios. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Cuando lo vi en la puerta de mi casa yo venía de muy buen humor. La tarde-noche amarillenta me invitaba sentarme en mi balcón a tomar unos mates, a descansar. Pero nada de eso iba a pasar. Todo cambio porque me choqué con el paso del tiempo. Me encontré con una persona fría, distante, muy lejana al recuerdo de aquella que supe conocer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Entramos a mi casa. Él fue directamente al balcón y yo preparé el mate y luego lo seguí. Como siempre, todo en silencio. Y seguimos en silencio durante unos instantes, unos minutos más, hasta que ese sonido tan propio nuestro se quebró. El Bastón se soltó, comenzó a contarme con lujo y detalle que fue lo que hizo en estos dos años en los que no nos vimos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Después que te internaron estuve tres meses más acá, me dijo. Dejé de visitarte porque me metí en un laburo complicadísimo en el que me sucedieron cosas terribles. Cosas de las que quiero pero no puedo olvidarme. Todo se me complicó, se me fue de las manos. Perdí la cordura, no pensé en nada de lo que hacía y la terminé cagando mal. Tanto que me tuve que ir, huir en realidad, y caí acá.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Yo lo miré hacer una pausa, mirarme con cara de preocupado, morderse el labio inferior y luego bajar la cabeza y tocarse una rodilla con el dedo de una mano. Todo esto pasó en Argentina, me dijo. Amalfitano me llamó de apuro, me dijo que tenía un laburo para mí, que me iban a pagar bárbaro, que me fuera esa misma noche. Y me fui. Me apuré, no pensé en nada, no analicé la situación ni lo que debía hacer; solo pensé en la jugosa cantidad de dinero que me ofrecían y  en la revancha de tener una oportunidad en aquél lado del río. Tenía que meterme en Villa Patricio, una ciudad no muy grande en el norte de Argentina, para desvelar un supuesto local o fábrica en donde al parecer retenían a mujeres que eran obligadas a tener bebés a la fuerza para después venderlos. No sé, una cosa muy rara. Algo en lo que nunca me había metido. Amalfitano estaba laburando para un tipo rico, un filántropo que quería destapar esta joda para ganar cierta credibilidad que había perdido en la prensa y meterse de una vez por todas en política. Un hijo de puta que quería sacar a otro hijo de puta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;El Bastón volvió a callarse, a quedarse estático mientras clavaba su mirada en el lejano pavimento húmedo, o tal vez más allá, tal vez en los recuerdos del campo, en su padre, o en su propia memoria que le parecía irreconocible, pues le traía cosas que él nunca había creído vivir. Pude distinguir unos temblores en su mano, un tic en su ojo derecho y escuchar un constante susurro salir de su boca. Sentí pena por él, que me clavó con una mirada triste todo su dolor. Su relato me costaba entenderlo. Me hablaba rápido y las únicas pausas las hacía cuando se callaba y quedaba como colgado en otras ideas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;No me fui solo, me dijo de repente. Me fui con una periodista que iba a sacar la historia conmigo. Ella estaba para contarla y yo para resolverla. Nos hospedamos en un hotel poco lujoso de Villa Patricio, a unos diez minutos del centro. En los primeros días &lt;/div&gt;&lt;div&gt;salimos, dimos varias vueltas, hablamos con muchas personas pero no teníamos nada de nada. Nos desanimamos porque lo datos que teníamos eran una mierda. Aunque de lo que sí nos habíamos dado cuenta era de que en el barrio donde supuestamente se ubicaba la fábrica esa, parecía haber una cierta complicidad, o por lo menos un clima que hacía suponer eso. Instinto. Y eso nos hizo seguir investigando. Un día esta periodista llegó con una información. El dato era fuerte y valía la pena seguirlo. Averiguamos un poco más y nos preparamos para el otro día ir a la fábrica y meternos y ver si realmente toda esa locura era verdad. Esa misma noche hicimos el amor. Estábamos los dos muy tensos, necesitábamos contención y nos la dimos de la manera más lógica. Ella se durmió enseguida de que lo hicimos, pero yo no pegué un ojo en toda la noche. No paraba de pensar en ella, en que me partió la cabeza y me dejó bobo, enamorado, maravillado. Y pensé que podía olvidarme de todo lo anterior a ese momento, a cuando lo hicimos. Que podía olvidarme de lo complicado de ese trabajo, de lo asqueroso que podría resultar descubrir que sí, que efectivamente había mujeres que debían vender sus bebés a la fuerza; que podía quedarme con la plata que Amalfitano y el viejo decrépito, huesudo y cadavérico, me habían prometido si resolvía el caso; pensé en las vacaciones que me podría hacer junto a ella con ese dinero: meses en Europa, o tal vez en Asia, o en cualquier parte del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Mientras él gesticulaba yo observaba sus ademanes, su temblor como un espasmo en una de sus manos, lo lejos que estaba su mirada de la realidad. Observaba su locura, su desconcierto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Al otro día fuimos al barrio en cuestión, prosiguió él luego de un largo silencio que yo volví a respetar. Nos paramos frente a la fábrica destartalada, con los vidrios rotos, la mugre acumulada en sus alrededores y yo pensé en que era una lugar perfecto para hacer cosas ilegales. Me imagine que las tendrían en un sótano en condiciones deplorables, sucias, con riesgo de muerte. Entramos a la fábrica cerca del anochecer, iluminados por una tenue luz que ingresaba por los altos ventanales. Los dos llevábamos unas grandes linternas; yo, una pistola, la mía, la misma que nunca había disparado. Avanzamos entre las columnas, entre las grandes vigas que estaban caídas, esquivamos ratas y pateamos maderas y bolsas. El lugar era un asco. Todo el lugar excepto un rincón alejado. Nos acercamos. Encontramos una puerta trampa. La abrimos, y lo único que recuerdo después de eso es el cuerpo de ella ya sin vida, caído hacia un costado luego de un ruido sordo que se hizo eco en la inmensidad del lugar. Atiné a correr, a esquivar todos los obstáculos, incluso el de un cuerpo grande que me obstruía el paso. Le pegué un tiro y seguí corriendo. Corrí. No sé en qué momento dejé de hacerlo, pero sé que enseguida estaba en la casa de Amalfitano gritándole como un loco, exigiéndole no sé qué estupidez, llorando y golpeando su puerta, desesperado. Le pegué con la culata y cuando estaba en el piso lo miré a los ojos, a la cara arrugada, vi su cabeza y sus cejas blancas y sentí el mayor asco que jamás había sentido. Y lo maté.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;El Bastón lloró. Y yo lo abracé. Lo contuve en su dolor, aunque por dentro no podía creer lo que escuchaba. Él me apartó, me miró y me sostuvo fuerte de los hombros, buscando en mis ojos respuestas o palabras de aliento que yo no podía dar, aunque lo hubiera intentado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Tiempo después el Bastón residía en la cárcel, luego de entregarse por consejo mío. No podes vivir así, le había dicho mientras lo vigilaba por temor a que se suicidara desde mi balcón. Lo sé, lo sé, dijo él.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Esa noche la pasó en mi casa. Durmió en el sofá. Yo lo ojeaba desde la sombra de mi cuarto y veía su cuerpo temblar en posición fetal y escuchaba llantos y susurros incongruentes salir de su boca. El insomnio me llevó a preguntarme muchas cosas y a pensar otras. Me obligó a preguntarme qué era lo que escondía el Bastón en su historia que se notaba en su rostro. Me pregunté cuánto era verdad y cuánto mentira.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-2620628153406649297?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/2620628153406649297/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=2620628153406649297' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2620628153406649297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2620628153406649297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/07/el-reencuentro.html' title='El reencuentro'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-4605720863979457428</id><published>2011-07-26T17:20:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:54:14.303-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Yo no estoy loco</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Estaba sentado, haciendo las típicas y limitadas estupideces que conforman mi trabajo, sumido en la concentración que tal cuestión merecía. Mi cara se apoyaba en la palma de la mano, el codo encima del escritorio.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Allí estaba yo, tranquilo, pensativo si se quiere, cuando de repente veo entrar a un veterano, de esos que se sabe entraron por error. Lo vi manotear el picaporte y ya en ese momento pensé en las monótonas respuestas que le iba a dar, las que les doy siempre a ese tipo de viejos despistados. Pero este hombre era diferente, había algo en él, no quiero decir un aura, una cierta mística, pero si una tónica diferente, un caminar, además de rengo, extraño.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Se sentó frente a mí y me miró con su cara amorfa, un ojo más pequeño que el otro, como arrugado, el labio caído hacia un costado, una especie de Maestro Tabárez. Era un hombre pequeño. Cargaba en su espalda con una joroba que lo doblaba y lo obligaba a caminar despacio. Tenía mirada de loco. Ojos de loco.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Lo atendí. Le pregunté lo más cordial que pude, luego de una terrible mañana, qué era lo que necesitaba. Él no me escuchó, sencillamente porque no entró para escucharme, sino para hablarme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Yo no estoy loco. Yo también fui joven alguna vez - me dijo levantando su voz, como necesitado de que lo escucharan. Parpadeó un par de veces con su único ojo abierto y afinó su mirada hacia mi rostro. Me estudió y se preparó para decir algo más, pero prefirió quedarse callado por un instante.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;De ahí en más me regaló unos quince minutos de balbuceos, frases sin sentidos y teorías conspiratorias. Me habló de una calle, la calle Lucas Obes, a la que se refirió como "preciosa" luego de que yo asintiera y le dijera que sí, que la conocía. En realidad, no tenía ni la más puta idea, pero era preferible seguirle el juego antes que cortárselo. No sé por qué. Tal vez porque era divertido, diferente, incoherente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;Hizo varios amagues antes de irse definitivamente. Y cuando lo hizo se despidió con la misma frase con la que se presentó:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Yo no estoy loco. Yo también fui joven alguna vez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-4605720863979457428?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/4605720863979457428/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=4605720863979457428' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4605720863979457428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4605720863979457428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/07/yo-no-estoy-loco.html' title='Yo no estoy loco'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-885170360406542397</id><published>2011-06-09T13:36:00.001-03:00</published><updated>2012-02-01T23:54:26.946-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Una noche en el abismo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;Alcé mi vista y vi reflejado en el espejo del baño mi cara flaca, casi  cadavérica, que, apenas iluminada por la débil luz amarilla que caía del  techo, me mostraba el estado de ánimo de mis últimos años. No podía  creer lo envejecido que estaba. La culpa era, en parte, de los  pensamientos podridos que recorrían mi mente y también del inevitable  paso del tiempo, que deja su huella allí por donde pasa.&lt;br /&gt;Lo cierto es  que el espejo me pasaba factura, haciéndome quedar frente a mi mismo  como una figura patética y miserable que, estancada en el tiempo, se  estrellaba frente a una simple imagen, frente a una apariencia  desgastada.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que intenté revivirme: me toqué suavemente las  ojeras, como analizándolas y esperando encontrar en ellas un punto  débil para vencerlas; insistí frotando mis dedos fuertemente sobre su  color grisáceo y pálido, esperando darle vida a una cara muerta que  cargaba con unos ojos tristes. Pero el intento fue en vano: el color  grisáceo seguía brillando, las bolsas seguían infladas y la cara triste  no se inmutaba. Por eso, para creerme feliz, ensayé una falsa sonrisa,  que más que sonrisa pareció un llanto, y de paso me miré los dientes  recién cepillados. Luego me olí los sobacos, me toqué un poco el pelo,  me despeiné y me miré una vez más, pero esta vez a los ojos, en una  mirada inquisitoria y profunda. Pude ver en mi toda la putrefacción  humana, toda la miseria acumulada, todo el sin sentido, lo absurdo.&lt;br /&gt;Me  sentí pequeño en una habitación más pequeña aún, que me aprisionaba y  aceleraba el ritmo de corazón y la velocidad con la que iban y venían  mis pensamientos por mi cabeza. Estaba mareado, atormentado por ideas  pesadas que demoraban en salir a la luz, por tener frente a mí un  reflejo de alguien que pretendía ser yo.&lt;br /&gt;Luego de la mirada de odio  vino el descargue, la bronca imposible de contener que, llamando a la  puerta, pedía a gritos salir. Mi cara se volvió imposible de distinguir  en el espejo culpa de mis nudillos que escupían sangre y sentían el  dolor visceral de tener clavados en ellos restos de mi derrotado  enemigo. Mi mano era ahora el dolor simbolizado, el estigma de mis  últimos años y contenía en su lastimadura el significado de mis  angustias.&lt;br /&gt;De repente, recordé el motivo de porque estaba despierto  desde hace una hora, desde la tres de la madrugada, y me vestí  perezosamente en el cuarto, deseoso de no tener que sentir la presencia  del dolor tras mis espaldas.&lt;br /&gt;Bajé a la calle y comencé a caminar  rumbo a 18 de julio en una noche desquiciante, helada. “Que noche  tuviste que elegir”, pensé mientras metía mi cabeza dentro de un gorro  de lana y mis manos en los bolsillos. Los petisos edificios que  descansaban con su aspecto tosco y gris eran, junto a los escasos  árboles, los únicos acompañantes de mi caminata. Nadie transitaba por  esas frías veredas la noche de un lunes de julio en Montevideo, salvo  unos pocos autos, la mayoría taxis, a uno de los que me subí.&lt;br /&gt;- Buenas noches, maestro – me dijo el taxista con voz ronca. - ¿Adonde lo llevo?&lt;br /&gt;- Al hospital americano – respondí.&lt;br /&gt;El  taxista iba escuchando música clásica y, de tanto en tanto, tarareaba  algunas notas que acompañaba con un leve movimiento con su mano derecha.  Por un momento me quedé mirándolo fijamente por el espejo retrovisor,  viendo sus espesas cejas y sus grandes ojos marrones que se cerraban o  se abrían, dependiendo de lo que le provocaba la música.&lt;br /&gt;Llegamos rápido. Yo no me había dado cuenta de que ya estábamos en la puerta del hospital.&lt;br /&gt;- Son setenta pesos, maestro – me dijo dando vuelta su cabeza para mirarme.&lt;br /&gt;Le  pagué y me bajé saludándolo con un “buenas noches”. Se fue, y ahí  estaba yo, frente al hospital, sabiendo que esta noche tan especial el  dolor no me iba a abandonar. Lo vi bailar a lo lejos. Lo vi brillar.&lt;br /&gt;Entré.  Me derivaron a una sala de espera en el tercer piso donde un médico me  atendería para explicarme cual era la gravedad de la situación. No había  nadie ni en la sala de espera ni en el pasillo. Estaba solo. Solo con  la blancura de las paredes y un cuadro con la foto de una enfermera que  pedía silencio.&lt;br /&gt;Miré la hora. Habían pasado cinco minutos desde que  llegué pero parecía que en realidad hubieran transcurrido dos horas.  Estaba harto de estar ahí, harto de ver el cuadro con la enfermera hija  de puta que pedía silencio, harto de la espera, harto de lo blanco,  harto de lo puro.&lt;br /&gt;Escuché voces a lo lejos, voces que hablaban en  susurros suaves, débiles, como haciéndole caso al pedido de la enfermera  del cuadro. Miré por el pasillo: nadie venía, entonces, descolgué el  cuadro y lo tiré a la basura.&lt;br /&gt;Me volví a sentar. A mi derecha, en la misma pose de derrota que yo,  divisé el dolor, que sonreía y lloraba a la vez. Lo miré, y él me miró  con sus ojos grises y su cara patética. Fue el mayor sufrimiento que  sentí en mi vida. Cerré los ojos mientras hacía fuerza con mis parpados e  intentaba olvidar su presencia. Cuando los abrí, ya no estaba mi lado.&lt;br /&gt;Volví  a oír voces, pero que esta vez eran acompañadas por pasos rápidos y  llantos incontrolados. Seguramente alguien está herido de gravedad,  pensé. Esos pasos y llantos parecían ser de familiares, probablemente  hijos que acompañaban a un padre moribundo que había caído enfermo de un  momento a otro. Las voces y los pasos se acercaban cada vez más: venían  hacia donde yo estaba, hacia la sala de espera de cirugía.&lt;br /&gt;De un  momento a otro los vi pasar como una ráfaga por mi lado; se sentaron  frente a mí. Eran tres: una mujer de unos cuarenta años, rubia, alta y  gorda, que estaba vestida como para ir a un baile y tenía una expresión  de asombro en su rostro, de desconcierto; un chico, que debía rondar  entre los veintitrés y los veinticinco años, con la misma expresión  desesperada que su madre, también rubio pero no gordo, sino más bien  fornido, con el cuerpo trabajado; y una chica muy bonita, de pelo negro  azabache, con los labios gruesos y la nariz hinchada de tanto llorar.&lt;br /&gt;Estar  ahí con ellos me puso tenso. Me hizo sentir parte de una familia que yo  no tenía. Me dieron ganas de abrazarlos. A todos. Uno por uno. Pero  alguien me había ganado de mano: el dolor los abrazaba y sonreía y  lloraba a la vez, fulminándolos con su mirada. Miré hacia otro lado.  Evité sus ojos, que ya estaban buscando los míos.&lt;br /&gt;Cuando volví mi  mirada hacia la familia la chica estaba de pie y se dirigía al baño. De  la nada apareció una enfermera que nos preguntó si necesitábamos algo:  todos contestamos negativamente. Ella le informó a la familia que el  médico estaba por venir para hablar con ellos y se fue. Minutos después,  apareció él doctor, quien, con la mayor calma posible y demostrando  todo su pesar, les dio una terrible noticia: su padre y esposo había  muerto.&lt;br /&gt;El llanto de la chica fue inmediato. Comenzó a gritar, a dar  unos alaridos desesperantes; el chico no hizo nada, simplemente se quedó  en un rincón, sentado en el suelo mientras se tomaba la cabeza con  ambas manos y no derramaba una sola lágrima; la madre mantuvo la calma, o  al menos lo intentó, o al menos eso pareció. Pensó primero en sus  hijos. Los abrazó uno a uno. Primero a ella, a la chica, que ahora  parecía una niña inocente, y luego al chico, que seguía tomándose la  cabeza como desesperado.&lt;br /&gt;Los tres estaban perdidos. Los tres se  tenían entre ellos pero los tres estaban solos, hoy más que nunca.  Porque en el sufrimiento uno nunca está acompañado, nadie va entender lo  que a uno le sucede por dentro.&lt;br /&gt;Entonces, de repente, vi al dolor bailando alrededor de la familia,  contento, sonriendo y llorando a la vez. Me miró, cerré los ojos  instantáneamente. Cuando los abrí la madre acompañaba a la chica al baño  y le pedía por favor al joven que se quedara allí, como si temiera que  él pudiera huir, como si temiera que pudiera hacer una locura. Ya no  estaban abrazados.&lt;br /&gt;El chico me miró. Tenía los ojos rojísimos, había  llorado en su escondite. Yo era hombre, él también. Pensé en darle un  abrazo. Creí verlo querer levantarse y correr hacia mí. Creí verlo  intentar. Creí sentir su necesidad, la de tener la compañía de un  hombre, alguien que fuera como él. Que no fuera mujer. Algo como un padre.&lt;br /&gt;Pero  cuando pensé en abrazarlo, la madre volvió con la chica, que me dirigió  una mirada de desconcierto. Yo atiné simplemente a levantar mis cejas.  No sé porque lo hice. Fue una reacción natural. La madre ayudó a su hijo  a levantarse y los tres me dieron la espalda y se fueron llorando por  el largo pasillo blanco. Los perdí de vista y cuando los busqué con mi  mirada vi a esa cosa gris bailar alrededor de ellos otra vez.&lt;br /&gt;Cuando  en mi mente rondaba la idea del dolor ajeno, escuché nuevamente pasos  por el pasillo. Pensé en otra familia, o en un hombre solitario. Pero  no. El que avanzaba a paso firme era un médico, que se acercó para  hablarme. Tenía la típica bata blanca (¿todo tiene que ser blanco en  este lugar?, pensé), y unos grandes lentes redondos con marco negro. Me  miró a los ojos y supe inmediatamente cual era la noticia. Abrió su boca  y soltó de forma lenta unas palabras densas que me costaron entender.&lt;br /&gt;- ¿Cómo dice? – pregunté descolgándome.&lt;br /&gt;A lo lejos, por el pasillo, a las espaldas el doctor, vi venir el dolor corriendo, contento, llorando y riendo a la vez.&lt;br /&gt;- Que su padre murió, señor – me dijo.&lt;br /&gt;Que mi padre murió, pensé.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-885170360406542397?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/885170360406542397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=885170360406542397' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/885170360406542397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/885170360406542397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/06/una-noche-en-el-abismo.html' title='Una noche en el abismo'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-5845592911941054012</id><published>2011-05-25T12:34:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:56:42.078-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Levanto la mano y miro al juez</title><content type='html'>"En orsai,  desesperadamente solo", leí en una revista. En la revista Orsai, para  ser más exacto. Esa, la de Casciari, el argentino. Y tengo que decir que  sí, que alguna vez me sentí desesperadamente solo como dice Hernán.  Probablemente una de esas veces, la más notoria, fue cuando mi padre me  dejó, me abandonó, se fue a la mierda, cuando yo tenía 16 o 17 años, no me acuerdo. Y no lo recuerdo porque él se fue yendo  paulatinamente, casi como quién no quiere la cosa. No lo culpo, la vida  es una mierda y él se vio desbordado. Tampoco lo defiendo. Digamos que  lo entiendo (?). Supongo.&lt;br /&gt;Yo  era un botija, una chiquilín en esa época, que creía, como casi todo  chiquilin de esa edad, que podía ir para&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; adelante sin siquiera  preocuparme de lo que tenía alrededor. Imbecilidad, inocencia, soberbia.  Llamenle como quieran. Me refugiaba en cualquiera lado, con cualquier  persona. Era un idiota. Hoy lo sigo siendo, pero simplemente que ahora soy  un idiota que comprende, que entiende lo que tiene alrededor, que sabe  ciertas cosas estúpidas de la vida y hasta dónde debe ir y dónde no.  Pavadas.&lt;br /&gt;La  cosa es que cuando empecé a darme cuenta de que mi padre no estaba más,  o que estaba muerto en vida, o lo que sea, me sentí desesperadamente  solo. Y es la peor sensación. La peor. Empezás a darle vueltas a un  asunto que te asusta, a una realidad que te aprisiona. ¿Quien soy?, te  preguntás. Y entendés con el paso del tiempo que sos un imbécil. Un  imbécil más. Que estás desesperadamente solo, hagas lo que hagas. Porque llega un  momento en que te das cuenta que estás partido. Roto. Solo. En orsai.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-5845592911941054012?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/5845592911941054012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=5845592911941054012' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5845592911941054012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5845592911941054012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/05/levanto-la-mano-y-miro-al-juez.html' title='Levanto la mano y miro al juez'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-2264858318908188081</id><published>2011-05-24T16:30:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:57:00.269-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Fulgencia</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Mirá, Fulgencia, lo que te puedo decir es que desde que te fuiste yo no hago más que masturbarme y vos no hacés más que pensar en tu gordura. Todos esos mails que recibo en los que adjuntás fotos tuyas y preguntás abajo: ¿estoy gorda no?, me tienen re podrido. No sé, parece que lo único que pensás es en lo gorda e inmunda que creés que estás. La verdad es que me preocupa lo que pensás de tu cuerpo, a veces hasta creo que ya no sé qué mierda pensás. Pero lo que sí sé, es que no me parece sano, desde ya te lo digo. Pero además... vos tenés que entender, querida, que yo te quiero y te quise así como sos, gordita, con esas protuberancias extrañas que te salen de la cadera, con tu celulitis rebosante en tus piernas, con tus brazos fofos y caídos y con tu cara redonda. Y ahora quiero que sepas algo que nunca te dije, algo que nunca me animé a decirte en realidad: que me encanta el temblequeo de tu celulitis cuando caminás. ¡Me &lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;vuelve loco! Y tus tetas... ¡Ah! También me vuelven loco. Esas tetas de chancho, caídas y que se esparcen por todos lados cuando te acostás son mi perdición.  Lo fueron cuando te conocí, ¿te acordás? Fue en la playa y ahí me enamoré de vos. La flecha de cupido me llegó cuando vi uno de tus pezones salirse por tu bikini, vos lo sabés. Aquél día, el día en que nos conocimos, todo fue espectacular: el sol brillaba insoportable y vos jugabas a la paleta y corrías para acá y para allá intentando alcanzar la pelota. Y en un fatídico movimiento - para mí maravilloso - estiraste tanto un brazo que de alguna manera el bikini se te zafó y dejó al descubierto tres cuarto de una de tus tetas. Y entonces como quién no quiere la cosa apareció ahí, único, gigante y redondo: tu pezón. Vos no te diste cuenta, y mientras tu amiga se cagaba de la risa y no te decía nada, yo te mire y miré tu pezón y dije esa es la gorda que yo quiero. Esa es. Hiciste que se me parara instantáneamente. Entonces, entre toda esa confusión, yo aproveché para acercarme sigilosamente y decirte al oído un piropo, que producto de los nervios se transformó en un balbuceo tembloroso, en una conjunción de palabras que no querían decir nada. Un corto circuito en mi cabeza. Y vos te diste vuelta, me miraste y dijiste ¡¿qué?!, y yo en ese momento no pude evitarlo y producto de la vergüenza bajé mi mirada hacia tu busto y sin querer lo vi otra vez, pero esta vez más de cerca y... y me enamoré. Vos te reíste y a pesar de que me llamaste pervertido, te sonrojaste, pero lo hiciste porque te gusté. Después, lo demás vino solo: tres maravillosas semanas de amor. Mi noviazgo más largo. Todo un orgullo para mí. Y hubieran sido más si no te tuvieras que haber ido del país. Ahora somos amigos en la distancia y como no te tengo volví a lo de siempre: a masturbarme dos o tres veces por día. Y vos, como ya no me tenés para decirte que sos hermosa y que para nada 110 kilos te hacen gorda, pasás todo el día pensando en eso. Pero lo cierto es que yo jamás estuve con alguien como vos, y lo que sos es lo que forma tu personalidad. Por eso te digo, Fulgencia: no adelgaces nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-2264858318908188081?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/2264858318908188081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=2264858318908188081' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2264858318908188081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2264858318908188081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/05/fulgencia.html' title='Fulgencia'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-6004606291940288668</id><published>2011-05-23T15:41:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:58:37.803-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Cierto</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 18px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Hasta no hace más de un año, este blog era una descarga emocional. Ahora también lo es, pero no del mismo modo en que lo era antes. Antes no escribía más que cosas oscuras. Odiaba el mundo. Odiaba a la gente. Odiaba caminar por la calle. Odiaba ver todo lo que tenía a mi alrededor. Para mí la vida no era más que un sufrimiento, y pensaba que lo iba a ser durante el resto de mi vida. Pero por suerte esa época Cioraniana no duró más que un par de años. Crueles y encantadores dos años. No les voy a contar como cambió mi vida, como "evolucioné". No. No voy a oficiar de autoayuda, esas son puras farsas de mentes arrogantes. Personas que creen poder decirle a los demás como encontrar cosas como la felicidad, el amor, el éxito, y un montón de blas blas blas más. Esas cosas no se pueden enseñar. Son cosas de cada uno. Pero &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;bueno, lo cierto es que lo que me pasó no fue un proceso de maduración, no. Sigo siendo el mismo niño en el cuerpo de un boludo. Un gran boludo. Simplemente en aquél tiempo estaba enojado, necesitado de soltar toda la mierda oscura que tenía en mí. Y lo hice. Y por suerte eso pasó. No voy a negar que culpa de "eso" tengo cierto rechazo al humano, que me parece patético, que no confío en él, que creo que no hay esperanzas como muchas personas si piensan. Que me da vergüenza. A muchos les debe pasar, no es una gran cosa. Pero más allá de esto, entiendo que la vida es un chiste, y que como tal lo mejor que puedo hacer es burlarme de todo lo que tengo a mi alrededor. Reírme como un imbécil y hacer lo que quiero, porque no encuentro otro motivo para hacer las cosas que hago. Nunca creí que las cosas fueran sencillas. Es más, estoy convencido de que todo es muy complicado, pero también sé que hay cosas que deberían ser muchos más sencillas de lo que son. Nos gusta complicarnos. Nos gusta lo difícil. El delirio es bueno. No así la cordura. Antes en este blog no había casi contacto con el otro. No me interesaba en los más mínimo el contacto con el pelotudo que estaba en el otro lado de la pantalla. Hoy tampoco. Pero intento acercar al lector. Cuando me dicen algo contesto. No me importa si les gusta lo que escribo, si le parece violento, misógino, misántropo, porno, erótico, suicida, homicida, romántico, tecnológico, científico, playito o demasiado profundo. No me importa cuántos sean. Porque nunca estuve tan calmo como cuando pude desviar la oscuridad y transformarla en esa especie de ética del derrotismo que me apasiona, que me encanta, que me enamora. Y siempre para mí. Sin importar la crítica. Porque la crítica no entiende que es lo que hay dentro del que escribe, más allá de que lo haga bien o mal. Lo de uno es para uno. No existe nada más.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-6004606291940288668?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/6004606291940288668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=6004606291940288668' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6004606291940288668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6004606291940288668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/05/cierto.html' title='Cierto'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-6798209367383676377</id><published>2011-04-20T14:00:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:58:50.612-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>F y el insomnio</title><content type='html'>Desnuda, F fue hasta la cocina en la mitad de la noche a buscar un aperitivo. Era sábado, no llovía, lo cual era noticia, y hacía calor, mucho calor. Pero el tiempo estaba más que agradable para F, que se preparó un refuerzo de jamón y queso, se sirvió un vaso de jugo de naranja y volvió a su cama y continuó leyendo su libro.&lt;br /&gt;Lo había empezado ese mismo día, esa misma tarde en realidad, pero se lo devoró y ya iba por la mitad. De todos modos, F pronto se cansó de leer, dejó el libro en su mesa de luz y se puso a mirar tele, que, como era de esperar, no le ofreció nada. Entonces salió al balcón y vio que la luz de la habitación contigua estaba prendida. Vecinos nuevos, pensó.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;F volvió a su cama, se acostó, pero no podía dormir. Era la segunda noche que no pegaba un ojo. Es que el hobby de F los fines de semana era el insomnio. Y también escuchar a sus vecinos a través de las paredes. Escucharlos coger, hablar, discutir, reír, llorar, tirarse cosas, putearse. A F le encantaba escucharlos hablar mal el uno del otro. Así que F acercó su cuerpo, su cabeza y su oído a la pared. Y esperó. Un gemido, dos gemidos. Palabras obscenas. Escuchó sexo fuerte. Y le gustó. Y F pensó que hacía tiempo que no tenía sexo, ni del fuerte ni de ningún tipo.&lt;br /&gt;Entonces F imaginó irrumpir en la habitación de sus vecinos y unirse a su fiesta. Los imaginó a ellos, a sus cuerpos, a sus expresiones. Y luego se imaginó a ella. Mojada. Caliente.&lt;br /&gt;De pronto, la fiesta de al lado terminó. Él hablaba. Tenía una voz grave, carrasposa. Se reía mientras le contaba unos chistes a la chica, a quién no parecían hacerle gracia alguna ya que no se escuchaba su risa. Él seguía insistiendo con su humor a pesar del evidente desencanto de ella. Qué pesado, pensó F. Y entonces recordó a un novio que tuvo ni bien ingresó en la universidad. Un tipo lindo, educado, pero sin humor. A F le asqueaba la gente sin humor, pero más le asqueaba la gente que no entendía el humor. Y por eso duró tan poco aquella relación.&lt;br /&gt;F despegó su cuerpo de la pared porque los amantes ya no hablaban. Una música triste, como nostálgica y melancólica, llegaba ahora suave a sus oídos. ¿Se habrán dormido?, se preguntó F, que se volvió a pegar a la pared esperando oír algo que proviniera de la habitación contigua. Como no escuchó nada se fue al balcón. La luz de al lado todavía estaba encendida. F se lamentó que la función hubiera durado tan poco. Se lamentó por no haberse percatado antes de la presencia de los amantes. ¿Ahora con qué me entretengo?, se preguntó.&lt;br /&gt;Volvió adentro, buscó la caja de cigarrillos y salió al balcón. Se fumó uno mientras miraba cansina como parpadeaban las luces de la ciudad allí abajo. Prestó atención a los ruidos. A lo lejos se escuchaban por igual algunas risotadas, las sirenas de emergencia, una música a alto volumen. ¿Será que la ciudad nunca duerme?, pensó.&lt;br /&gt;F entró, se acostó e intentó dormir. Pero no pudo; se revolcó en la cama. Prendió la tele. La apagó. La volvió a prender y de nuevo la apagó. Se preparó otro refuerzo de jamón y queso. Si no duermo voy a engordar considerablemente, pensó. Salió al balcón. Siempre desnuda. Se sentó en una de las sillas y apoyó sus piernas en la baranda, mientras comía su bocadillo. La luz de al lado seguía encendida. Cerró los ojos un instante y cuando los abrió miró hacia el balcón de al lado y vio allí parada, también desnuda, a la chica que había espiado. Era pelirroja, y alta. Ella la miró. Hola, le dijo. F la saludó con su mano. Estás buena, pensó.&lt;br /&gt;Esperó también verlo a él, pero no apareció. Solo estaba la chica, que disfrutaba de un cigarrillo al igual que F y a la que parecía no molestarle, como a F, que la vieran desnuda. F tuvo ganas de invitarla a su habitación, pero pensó que ella ya había tenido el sexo que necesitaba. F no. Entonces, pensó en pedirle prestado a su amigo, aunque en ese caso se lo pediría con una cinta en la boca. Pensó que le diría, oye, dile a tu chico que venga a mi habitación, es que los escuché a través de la pared teniendo sexo y oí tantos gemidos tuyos que no puedo evitar pensar que él es realmente bueno. Pero F descartó enseguida esa posibilidad.&lt;br /&gt;La vecina la seguía mirando con una mirada de picardía y complicidad, como si supiera lo que F pensaba. Linda noche ¿no?, dijo ella. Si, realmente hermosa, respondió F. ¿Por qué no vienes tú en vez de él?, también eres buena, pensó F. Pero no dijo nada. Ni le pidió prestado al chico ni le pidió a ella que le entregara su cuerpo.&lt;br /&gt;F miró las estrellas y luego hacia el balcón contiguo. La chica había vuelto a su habitación. F hizo lo mismo. De pronto, por simple curiosidad, F pegó su oreja a la pared y volvió a escucharlos. La que hablaba ahora era la chica. Le contaba a él de la vecina, es decir, de F. F se sorprendió. Es bonita y simpática, dijo ella. Él no respondía nada, y si lo hizo F no pudo escucharlo. A F le hubiera gustado que ellos se presentaran en su puerta y le quitaran el aburrimiento.&lt;br /&gt;Silencio. Y de pronto, sexo. Otra vez. Ella gemía. Esta vez lo hacía más fuerte. F pensó que lo hacía por gusto, para que ella la escuchara. Cuando acabaron, F salió al balcón porque estaba segura que la vecina también lo haría. Y así fue. Instantes después de que F encendiera otro cigarrillo, la pelirroja hacía su aparición mirándola directamente a los ojos. ¿Te diviertes?, preguntó ella. Mucho, respondió F y siguió fumando su cigarro. De reojo, F pudo ver que la chica sonreía, divertida porque sabía que ella los escuchaba. F también sonrió.&lt;br /&gt;Y pensó que toda esa situación llevaría inevitablemente al final que ella y la chica querían. Él no se negaría, eso es seguro, dijo en voz alta F.&lt;br /&gt;La chica volvió a su habitación. Pero F se quedó allí, en el balcón, bebiendo su jugo de naranja. Al rato, la luz de la habitación de al lado se apagó, la ventana se cerró y las cortinas se corrieron. F entró a su cuarto. Pegó su oreja a la pared y esperó oír algo. Ningún ruido. Ahora sí, se durmieron, pensó. Se alejó de la pared y se tiró en la cama. Se arrepintió de haber dejado pasar una oportunidad tan tentadora.&lt;br /&gt;De pronto, F escuchó abrirse la puerta de al lado. Algunos pasos en el pasillo, afuera, y su cara se iluminó. Pensó que era la chica que venía hacia su habitación. F se quedó expectante, pero los pasos se alejaron y entonces volvió a lamentarse. F decidió entonces salir a caminar por las callejuelas de su barrio. Se vistió y cuando cerró la puerta de su habitación vio que la de al lado, la de los que ella había espiado, estaba entreabierta. F sonrió. Golpeó suavemente pero nadie respondió. Entonces decidió entrar. Empujó la puerta y encendió la luz. Una lámpara proyectaba una débil luz amarilla que caía meciéndose sobre unas pocas frutas que estaban encima de una mesa redonda, en el centro de la habitación. La sala se le presentaba espaciosa a F. Hola, dijo y dio un par de pasos seguros como si estuviera en su propia casa. Se apoyó en la mesa y volvió a repetir el saludo. Nadie le respondio. Vio una puerta, la del cuarto. F giró el picaporte y entró.&lt;br /&gt;Sobre la cama, tendida y desnuda, estaba la chica, que la esperaba solitaria para la diversión. Tan solitaria que ya no podía sentirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Este cuento será publicado en la revista relaciones del mes de enero. :-)&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lo había publicado en el blog hace un tiempo, pero nunca quedé conforme con el final. Por eso lo cambié.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-6798209367383676377?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/6798209367383676377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=6798209367383676377' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6798209367383676377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6798209367383676377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/04/f-y-el-insomnio.html' title='F y el insomnio'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-289512937805724214</id><published>2011-04-08T12:31:00.000-03:00</published><updated>2012-02-01T23:59:08.803-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Esa muerte</title><content type='html'>Usted, señora, no podía pretender otra cosa. Probablemente haya sido una ricachona, culo roto, que por lo que veo se hizo las tetas. Es de esas personas que siempre quiso ser enterrada en un ataud aterciopelado. Y acá está, disfrútelo. Su punto máximo. Lo que usted siempre quiso ¿o no? Es el final que siempre deseó: su sucio cuerpo descansando en una lujosa madera forrada con una coqueta tela suavecita. Coqueta como usted, señora. No me mire con esa cara. No es para que tenga miedo. Usted ya se fue. No va a volver más. Ahora, lo que no entiendo es por qué murió con esa cara de asustada, como si le debiera algo a alguien. Aunque bueno, viniendo de una vieja que está en un ataud de madera lujosa forrado con terciopelo, es probable que le haya quedado debiendo algo a alguien. ¿Y sabe qué pienso, señora? Que probablemente le haya quedado debiendo cosas a usted misma. Vamos... que el humano es egoista. No creo que se muera pensando en lo que no pudo darle a los demás. Usted se murió con esa cara de miedo porque su ultimo&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; pensamiento fue que no vivió la vida como debía. ¿Y es que acaso me va a negar que la vida no se trata de ir buscando el modo de hacerla más soportable? Usted probablemente fue una cobarde, señora. Alguien que vivió por la plata y que ni siquiera disfrutaba del sexo que le llovía, porque vamos, que debió tener un buen cuerpo. Aún hoy mantiene vestigios de aquel glorioso pasado. Aunque, ¿para qué tener tanto si no sabía disfrutarlo? Señora, usted no disfrutó nada de nada. Mire, le propongo algo: repasemos rapidito su vida. Seguro que en su infancia debe de haber sido una niña feliz que jugaba alegre con los demás compañeritos. Era muy correcta, muy aplicada. Pero creció y le empezaron a importar ciertas estupideces, le importó no ser rica. Le preocupó su posición social. Y comenzó a convencerse de que eso fue lo que siempre quiso. En realidad, la que deseab todo eso era su madre, que se lo transmitió a usted. Y usted buscó ese sueño. Fue a la universidad, estudió y se recibió. Un verdadero logro, sin dudas. Allí, en la universidad, fue una joven zorra. Se desenvolvió bien. Tuvo mucho sexo con mucha gente. Probablemente alguna vez se la mamó a algún profesor para que le salvara un examen. Es que, bueno, con esos labios yo también le hubiera aceptado una. Es más, le aceptaría una ahora, abriría su boca y lo haría, pero está muy vieja. Aunque tiene buenos labios: son carnosos, dan ganas de besarlos. Pero no, mejor no. Está muy vieja. No ponga esa cara señora, usted sabe que lo nuestro no hubiera funcionado. Usted es de esas personas que consiguen de una manera u otra lo que quieren; a mí esa gente me da asco. Así que bueno, como le decía, usted consiguió lo que siempre quiso, o lo que su madre siempre quiso, a eso de los veinticinco años. Usted estaba buena, pero le faltaban tetas. Y para conseguir a un buen ricachón hacen falta tetas. Grandes. Y se las hizo y le quedaron realmente bien, realmente bien. Todavía se nota el buen trabajo de aquél cirujano plástico. Bueno, pero no me quiero alejar del tema central. No no. Volvamos a su relación: usted finalmente consiguió al ricachon. Lo hizo gracias a sus tetas nuevas y por su culo y por su boca y por su aspecto más que nada. Se nota que la quería... Ah, ¿sabe qué? Yo lo vi a él, a su marido. Vino aquí, lloró cuando la vio y se despidió dandole un beso en la frente. Realmente tierno, si. Ustedes probablemente duraron más de lo que todo el mundo creía. Pero aguantaron aunque no pudieran pasar ninguno de los dos por debajo de las puertas de su casa por los cuernos que tenían. Unos enfermos. Ustedes, los humanos, son gente loca. Pero como le venía diciendo, consiguió lo que quería, o lo que su madre quiso para ella y luego para usted, porque bueno, los padres, parece como que siempre quisieran darnos la vida que no pudieron tener. Aunque probablemente busquen poder vivirla a través de nosotros. No sé. Cosas de la psicología, señora. Lo cierto es que su madre era una loca. Loca y estricta. Y por eso usted salió tan zorra. No le iba lo estricto. Pero si le iba el glamour, la comodidad, la tecnología, los pitos grandes y pequeños. Usted era sucia, muy sucia. Se nota cierta picardía detrás de esas arrugas. Entonces, usted con su esposo simplemente aparentaba ser feliz. Y si no hubiera sido feliz con él lo hubiera sido con otro que tuviera lo mismo que él tenía, que era dinero. Con él o con otro hubiera viajado por el mundo como lo hizo: París, Londres, New York, Hawai, Sidney... ¿Ya ni debía recordar cuánto y adónde había viajado no? Usted es una loca, señora. Loca e infeliz, sobre todo en los últimos años de su vida. Primero porque no tuvo hijos, pero no porque usted no quisiera, sino porque su mirado, el ricachón ese, no quiso. Y bueno, usted, como toda mujer de rico, debía acatar las órdenes y los deseos de su esposo. Después de todo él era un hombre de la alta sociedad. Nació, creció y aún hoy, viejo y demacrado, está en la alta sociedad. Un tipo divertido, de eso seguro. Se nota por su expresión de desgracia que no la hacía reir. Señora, se que usted no entiende como sé todo esto. No se preocupe, se lo explico: lo sé porque el rostro petrificado de un muerto lo dice todo. Absolutamente todo. Uno muere con las marcas de la vida en el rostro. Por ejemplo, aquél viejecito de allí, aquél que está allí, ¿lo ve? Bueno, ese viejecito se murió triste. Triste porque le mataron a su viejecita. Si, así como lo oye. La asesinaron a la pobre. Y él se mató después. Pobre viejecito. Él, que siempre había sido tan correcto, que creía en la democracia y pagaba sus impuestos. Él, que era tan buen ciudadano. Terrible. Pero mire que no son todas historias tristes, no. Por allá, de aquél lado, están los que murieron satisfechos. Obviamente que nadie muere feliz. ¿A quién le da felicidad la idea de morir? A nadie, señora, no sea necia. Bueno, la cosa es que allá guardo a los que mueren "bien". Y de este lado a los tristes. Los separo porque, bueno, no me gusta tenerlos juntos. No sé. Cosas mías supongo. Le digo algo (pero que quede entre nosotros ¿eh?): ustedes los tristes son más divertidos que los otros. Porque ¿qué quiere que le diga? La felicidad no es tan divertida, señora. Acá entre ustedes me entretengo más, sus rostros esconden más cosas. Cosas diferentes como: grandes tragedias familiares, mentiras enormes, estafas, egos nunca llenados... No sé. Es tan larga la lista que no puedo nombrarle todo. Pero déjeme decirle que usted ha sido realmente entretenida. Su historia es muy interesante, aunque ya han pasado por aquí unas cuantas viejas putas como usted que viven por y para la plata. De todos modos la suya tiene algunos lindos detalles. Yo que sé. Igual, miré que no terminé con usted. No, no. No ponga cara de alivio. Prosigamos: la cosa es que luego de casarse, de no tener hijos, de entrar en los cincuenta y cinco años, de darse cuenta que la juventud se le había ido hace rato y de otras cosas más, empezó a hacer un recuento de su vida y vio que era una verdadera mierda. Una mierda como una caca de gato. Si, señora, no se mienta. Usted en los últimos años de su vida se arrugó mucho porque vio que su vida era una caca de gato y decidió amargarse. Comenzó a quejarse de todo: de la heladera que no enfriaba, del portero del edifico donde vivía su hermana, del jardinero que no le hacía crecer las flores en primavera, de lo alto que estaban los precios en Miami, de como ensuciaban la calle las hojas que caían de los árboles de su barrio... De un montón de cosas se quejó. Y luego se volvío estricta como su madre. Desaprobó todo lo que hizo durante los años pasados de su vida. Se quiso engañar. Quiso mentirse a si misma. Y probablemente lo haya logrado durante un cierto tiempo. Pero luego cayó en la realidad. Otra vez la caca de gato, pero esta vez con más olor. Un hedor insoportable. Una porquería de vida. Y por eso tiene la cara que tiene ahora. Señora, descanse en paz. Lo necesita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-289512937805724214?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/289512937805724214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=289512937805724214' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/289512937805724214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/289512937805724214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/04/esa-muerte.html' title='Esa muerte'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-4113030794237819058</id><published>2011-03-28T18:15:00.001-03:00</published><updated>2012-02-01T23:59:23.607-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>El día de la locura</title><content type='html'>Cuando mi jefe entró se puso a hablar de algo que se debía hacer, y entonces yo le pedí para hacerlo, pero él me dijo que no lo hiciera, que no me preocupara y que lo dejara así como estaba, y yo entendí que si y entonces le decía que lo iba a hacer y el me decía que no, que no lo hiciera, pero no se porque motivo yo seguía escuchando un si, hazlo, y entonces yo le seguía diciendo que lo iba a hacer, y él se enojaba porque pensaba que yo le estaba tomando el pelo y me decía ¿eres idiota o que?, y yo lo miraba y no entendía sus palabras y seguía diciendo que si, que lo iba a hacer, que no se preocupara y que para mañana se lo iba a tener todo prontito, y él, que ya estaba saturado de mi, amagó con pegarme, me empujó y yo no reaccioné, simplemente lo miraba como un idiota y le decía que si, y él me gritó y me insultó y me dijo que dejara de jugar y que me pusiera a trabajar, y yo lo miraba y no distinguía sus palabras y pensaba que ¿Qué carajo &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;está haciendo este tipo?, y por dentro solo me burlaba de él y de su idiotez y me decía ¿y este tipo es mi jefe? Y no podía creer que estuviera haciendo gesticulaciones como un imbécil y yo le decía ¿pero que carajo haces? ¿Por qué no me hablas? Y entonces él me amenazó con echarme y yo seguía sin entender una puta palabra de lo que decía, no lo escuchaba, en realidad, y en ese momento me pregunté ¿qué carajo estamos haciendo? Y él empezó a deletrearme letra por letra que no debía hacer un carajo de lo que yo decía que debía hacer porque él me decía que no y que yo estaba actuando como un estúpido y no le escuchaba ni una palabra de lo que le decía y yo lo miré y le dije que estaba bien, que lo hacía si, que no tenía problema, y entonces enseguida le dije está bien, no lo hago, pero tampoco tienes que ponerte así, y me miró y me dijo estás despedido, vete, fuera, y me tuve que ir pero no entendí que fue lo que realmente pasó, no se porque me echaron, hasta que un día un amigo vino y me dijo el motivo por el que me habían echado y yo le dije que estaba loco, que como yo me iba a quedar helado y tomarle el pelo al jefe, que jamás podría hacer una cosa así y él me dijo es verdad, y que yo le decía que si al jefe y el jefe decía que no, y entonces cuando yo hice una cara de no entender nada él me dijo que el día que me echaron él estaba ahí, él y otros más, que lo vieron todo y que no podían creer lo que veían, y que parecía claramente que le estaba tomando el pelo al jefe y que era realmente muy gracioso porque el jefe estaba enojado y que incluso luego tiró un vaso de vidrio contra el suelo y que lo rompió en varios pedacitos y que juntando los pedazos se cortó y puteó aún más y maldijo mi nombre y dijo que yo era una persona de mierda, y que se lo veía claramente enojado y que decía que no podía ser que le hubieran tomado el pelo delante de todo su personal, pero yo no recuerdo que haya habido tanta gente a mi alrededor, pensé que estábamos hablando en su oficina, le dije a mi amigo y mi amigo me dijo ese el punto, imbécil, tu estabas como drogado, y luego me dijo que parecía poseído y como si no me diera cuenta de lo que sucedía, y entonces yo recordé que era verdad, que yo no me sentía bien, que no entendía lo que sucedía entre mi jefe y yo y que no escuchaba ni una sola palabra de lo que me decía y no pude creer que me hubiera pasado algo así y me cuestioné si estaba enfermo o algo por el estilo y mi amigo me dijo que no me preocupara, que simplemente me había desconectado y yo lo miré y le dije ¿que me desconecté? ¿De qué carajo estás hablando, idiota? Y el me miró y me dijo que me vaya a la mierda y que vaya a ver un doctor y yo le dije pero tú estás loco, acabas de decirme que no tenía nada y que simplemente me desconecté y resulta que ahora me mandas a un doctor, me parece que estás equivocado, y entonces mi amigo me dijo el loco eres tú hijo de una gran puta, y yo no entendí que era lo que me decía y le dije pues háblame, dime algo, y el me miró y se dio cuenta de que me estaba poniendo como el otro día, como el día en que me despidieron y entonces me llevó al hospital y en el hospital me dijeron que estaba loco y el doctor me dijo chico, lo siento, estás loco y yo los miré y les dije ¡los locos son ustedes hijos de puta! Y el doctor mandó a llamar a una enfermera y le dijo que me inyectaran, que tenía un ataque de histeria y la enfermera me inyectó con una sustancia que me dejó dormido al toque y cuando desperté estaba despierto en un cuarto con el techo verde y las paredes amarillas y dije ¡dios mío estoy quedando loco! Y pensé en las drogas y en la vida y en los camiones y en las mujeres y en los hombres y en la mentira y en las cosas que me habían hecho feliz y en las que me habían entristecido y en mis padres y en mis hermanos y dije puta madre, y entonces pensé en si el resto de mi vida había estado loco, pero enseguida me dije que como podía ser que estuviera loco, que estos hijos de puta me estaban cagando y me quise levantar pero no pude y empecé a gritar y pedí ayuda y nadie vino, nadie me escuchaba y pensé que me habían abandonado ahí, que me habían encerrado para siempre y me habían dejado atado y entonces grité y grité hasta que me quedé afónico, hasta que no tuve voz y supe que me iban a matar de hambre y de repente entró una enfermera y le dije que me ayudara, que me salvara por favor que me querían matar y ella me dijo que me quedara tranquilo y que no gritara, que el doctor ya estaba por venir y que me iba a hacer una evaluación de mi estado y que no me preocupara que todo iba a estar bien, más que bien, que ahora debía dormir, y yo no entendía nada de lo que me decía, no lograba asimilar las respuestas, la escuchaba pero no quería entender, no podía ser que estuviera loco pensé, y me pregunté por que, y entonces me dije que me iba a matar, que antes de quedarme ahí encerrado me iba a matar y fue ahí cuando ideé una plan para suicidarme o para matar al loco hijo de puta que tenía dentro de mi, y pensé que si lo mataba que iba a volver a ser yo, pero entonces me di cuenta que cerca de mí no tenía ningún objeto cortante, nada que pudiera utilizar para cortarme la yugular y entonces lloré y lloré a más no poder y en un momento pensé que no tenía más lágrimas porque ya no lloraba más y yo quería seguir llorando pero no podía, y fue en ese momento en que me percaté que la enfermera no estaba más y escuché la puerta que se abría y lo vi al doctor y el doctor me tocó y le dije que no me tocara, que era un sádico hijo de puta, y el médico miró a alguien que estaba detrás de él pero yo no podía ver quién era, y le dijo que estaba mal, definitivamente mal, y entonces yo no entendí que había querido decir con eso, y me di cuenta de que no entendía nada de lo que decían y entonces me percaté de que eran extraterrestres que me raptaron y querían hacer pruebas conmigo y los vi verdes, y ahí todo me cerró, todo fue redondo y les pedí a gritos que me mataran y que hicieran conmigo lo que quisieran pero que por favor no me hicieran sufrir, que no quería sufrir y entonces, de repente, una luz brillante apareció delante de mi, y ellos dijeron algo en su idioma extraño y se fueron y quedé encerrado solo, preocupado por lo que me iba a pasar, porque iban a experimentar conmigo, y entonces grité, grité, grité y lloré.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-4113030794237819058?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/4113030794237819058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=4113030794237819058' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4113030794237819058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4113030794237819058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/03/el-dia-de-la-locura.html' title='El día de la locura'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-9042773151943508682</id><published>2011-03-01T10:59:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T23:59:37.795-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>En otro mundo</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lo malo de Nietzsche, lo patético de él, fue que creó el colmo de las utopías: el Superhombre. ¿Desesperación o ingenuidad? Da igual el motivo que lo llevó a crear semejante ilusión desmesurada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La mentira es la mayor crueldad existente, es el fiel reflejo de la miseria en la que nos desenvolvemos, es el acto más injustificado, la presión sobre los hombros, la conciencia intranquila, el vómito de nuestra esencia. Es la escena en la que vivimos.&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No existe el ingenio en base a una simple inspiración momentánea. Ninguna obra, ni grande ni pequeña, es creada en una deliberación momentánea. Por eso, el trabajo del artista es meticulosamente detallista, realizado a partir del control de la paciencia, de la insistencia de una idea. Y de eso se trata: de exprimir lo que hay en la mente hasta estudiar todos y cada uno de los rincones de una idea.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La única ironía de la vida es tener que vivirla. Lo demás es solo sarcasmo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-9042773151943508682?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/9042773151943508682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=9042773151943508682' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/9042773151943508682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/9042773151943508682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/03/en-otro-mundo.html' title='En otro mundo'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7364743076046280312</id><published>2011-02-04T13:52:00.000-02:00</published><updated>2012-02-02T00:00:27.502-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Extraños</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;Me crucé en el camino de su mirada y la desperté del trance ficticio en el que estaba, ese que ensaya porque pretende engañar a aquellos que pasan por enfrente y la miran con cierto interés sexual. Fumaba un cigarrillo con aire desinteresado, casi demostrándole que no quería fumarlo. Ella me miró, atenta, estudiando en milésimas de segundos las facciones de mi cara y la profundidad de mis ojos hasta que me tuvo por la espalda. Pedí un café en la barra y me acerqué.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Hola - le dije, y me senté en la silla vacía frente a la de ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Olivia - contestó mientras dejaba el cigarrillo en el cenicero y daba un trago a lo que bebía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Juan Alberto - respondí.&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- ¿Sabés? Me gusta ese cuadro Juan Alberto - y señaló con su dedo hacia la pared que tenía enfrente - Gauguin. ¿Te gustan las pinturas?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-Me gusta Cézanne - respondí tímidamente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-Cézanne - repitió ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-Y también Rembrandt - añadí para no quedarme corto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;Comenzó a reírse por lo bajo mientras se tocaba el pelo con sus largos dedos, y pude divisar que no llevaba puesto ningún anillo en ellos. En realidad, no llevaba puesto ni caravanas ni collares. Sencilla, diferente, más femenina. El silencio se hizo presente por unos segundos que se hicieron eternos, y luego ella pensativa agregó:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Yo no tengo preferencias ¿sabés? La pintura es una sola en su marco general. Los autores son distintos pero la esencia es la misma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Sin dudas que sí; parecés muy entendida en el tema así que te hago caso - acerqué mi torso hacia ella y me sinceré: - Yo, Olivia, tengo muy poca noción de pinturas y este tipo de arte. Nombré a dos que conozco y sé que están buenos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Así que mentís para quedar bien - dijo mientras una sonrisa se le dibujaba en la cara. Se puso unos lentes oscuros y comenzó a mirarme por detrás de ellos. Tomó el cigarrillo y lo pitó una, dos, tres veces. Luego lo aplastó contra el cenicero y lo apagó.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Miento porque soy mitómano - bromeé.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Si fueras mitómano no dirías eso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Si fuera tantas cosas no sería tantas otras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Es estúpido, obvio y no viene al caso, pero tiene su lógica - dijo con desinterés.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Gracias - contesté con ironía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-¿Que tomás? -  me preguntó mientras se levantaba de su silla para mirar lo que había dentro de mi taza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Café.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- ¿Querés otro?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;Asentí con la cabeza y ella llamó al mozo. Le pidió dos cafés y se levantó para ir al baño. Me dio la espalda y vi que el pelo le llegaba hasta las anchas caderas. Miré nuevamente y con más atención el cuadro de Gauguin, y ésta vez si que me gustó. Me interrumpió el pensamiento el mozo, que dejó los cafés y me preguntó si quería algo más.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-No, gracias- contesté amablemente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;Olivia volvió y antes de sentarse me preguntó:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-¿Venís muy seguido a Cova?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-Nunca. Bueno, en realidad, muy, muy de vez en cuando. Te vi a vos y entré. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;-Por favor… - replicó ella y agachó la cabeza para mirarme por encima de los lentes. - Me doy cuenta de que este es el momento donde vos empezás a insinuarte de manera sutil y haciendo uso de todas tus artimañas posibles. No hay necesidad de hacer cumplidos con clichés.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- ¿Nos salteamos esa parte entonces?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Mejor la evitamos, ¿te parece?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Me parece que estoy de más en esta mesa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- No te sientas atacado, me gusta tu compañía - dijo mientras prendía otro cigarro; el humo le envolvió la cara. – Lo que no me gusta es tu interés sexual. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;- Entonces sí que estoy de más en esta mesa - ironicé&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal;"&gt;Se río y, junto a dos pozos que se le formaron a los lados de la boca, aparecieron unas rugosidades propias del paso del tiempo, de los gestos eternos. La cara se le achicó, los ojos se achinaron y la sonrisa se convirtió en una risa sonora y muy graciosa. A partir de ahí perdimos la idea del tiempo y la noción de las responsabilidades, la vida se hizo más llevadera y nos descubrimos el uno al otro, pretendiendo convencernos de que nos conocíamos desde hace días, meses, años; el tiempo ya no importaba y los demás ya no nos interesaban, lo único que valía la pena era la próxima pregunta que llevaría inevitablemente a la próxima respuesta, y así hasta que nos agotáramos de hablar, de preguntar, de querer saber e intentar demostrarnos que no había barreras entre nosotros que romper, nada que sobrepasar, ningún muro que escalar ni cuestiones que analizar. Ninguna responsabilidad nos podría quitar del ensueño. Los demás pasaban a nuestros lados como sombras, como cosas imperfectas,  como seres incompletos y fragmentados. Nos burlamos de la vida, nos reímos de ella y de sus debilidades. Nos alejamos de lo típico, de lo tradicional, dejamos de ser reaccionarios y revolucionarios, no importa cómo ni por qué. Comenzamos a ser. Fuimos, y hoy, todavía somos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7364743076046280312?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7364743076046280312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7364743076046280312' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7364743076046280312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7364743076046280312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2011/02/extranos_04.html' title='Extraños'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-1796813188943125248</id><published>2010-12-21T12:13:00.000-02:00</published><updated>2012-02-02T00:00:45.341-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>¡Mentira!</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Si hay algo totalmente cierto es que en la mayoría de los casos, hoy, la ruptura económica conlleva a la ruptura matrimonial.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La frase “no hay mal que por bien no venga” uno es capaz de entenderla cuando supera un problema, antes no. ¿De que carajo sirve acaso entenderla mientras se sufre? Si cuando se sufre uno no piensa en lo bien que va a estar después, sino en lo malo del momento. En cómo no salir del problema, sino simplemente en como sobrellevarlo de la mejor manera.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La esencia del ser humano está en la miseria. Es lo poco, sino lo único, que ha reproducido fielmente y de lo que más puede vanagloriarse.&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los problemas que se suceden en el mal llamado “tercer mundo” son muchas veces los mismos que los del mal llamado “primer mundo”. La diferencia radica en la estigmatización de cada continente. Hambre, desocupación, violencia, desigualdad y un largo etc. son adjetivos que se aplican a la realidad de cualquier “mundo”, en mayor o menor grado. Esa forma de diferenciar la realidad no es otra cosa que la misma mierda pero con distinto olor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La navidad es el festejo de los ilusos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La consigna (impuesta) en la vida es ir en busca de la felicidad; pues yo abogo por evitar el engaño. La consigna real es impedir la desdicha, no buscar lo imposible. Vender una mentira ha sido lo más prolífico en la historia del mercado.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-1796813188943125248?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/1796813188943125248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=1796813188943125248' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/1796813188943125248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/1796813188943125248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/12/mentira.html' title='¡Mentira!'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-9079623423225067484</id><published>2010-11-22T11:17:00.000-02:00</published><updated>2012-02-02T00:00:56.379-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>El extraño sufrimiento</title><content type='html'>Cenaban en la cocina, en silencio, en la mesa de madera cubierta por el mantel estampado de flores, con la luz amarilla que caía vertical del techo. Cabizbajos dirigían sus miradas a los platos, solo estaba presente el sonido inherente a la acción: el de los cubiertos, el de las bocas masticando los fideos, el del agua pasando suavemente por las gargantas. Lo cierto es que nadie quería decir nada, porque todos sabían como él iba a llegar, todos sabían como se iba a presentar: como todos los días. “Algún día va a tocar fondo” decía la madre. Pero lo cierto es que la espera no tenía sentido porque la comida ya sabía a poco, por no decir a nada; hacía tiempo que nada tenía sabor y gusto en esa casa; hacía tiempo que los colores eran tristes, que el verde del pasto del jardín grande ya no alegraba a nadie.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El clima era hostil y se sentía en el aire lo espeso de la amargura. Los ocho ojos estaban cansados y se cruzaban fugazmente, casi sin quererlo. El llanto estaba a la vuelta de la esquina, ahí, casi presente, a punto de estallar. El silencio abrupto a la hora de la comida representaba fielmente el drama familiar; es que en la familia el silencio es el mayor indicio de que algo no anda bien.&lt;br /&gt;Y el dolor era mayor porque las cabecitas aquejadas no entendían de concepciones inconclusas, de familias monoparentales. No entendían de empatías fundadas en el amor, sino solo de necesidades materiales, de que simples susurros y chismes no corrieran de un lado a otro sin control. No entendían de ofensas sin sentido, de hablar hasta romperse y desvanecerse en la penumbra sin vanidad alguna y con el orgullo en lo más alto. La idea de tirar el problema a la basura era mucho más atrayente que enfrentarlo, tal vez por esa típica cobardía del humano a obedecer y no rebelarse. Es que siempre puede más la indiferencia, más allá de que la acompañe el cansancio y otras molestias más.&lt;br /&gt;Seguramente esperarán un día más antes de retirarse, sabiendo igual que todas esas son verdades que no van a querer enfrentar. Llegará el día en que ya no llorarán, no recordarán y mucho menos sabrán perdonar, porque los habrá vencido el rencor, la ignominia y el destajo de haber trabajado para llegar a una meta a la que nunca quisieron llegar. Llegará el día; y ese día ya llegó pero nadie se dio cuenta. Ellos siguen comiendo en la mesa con el mantel estampado de flores, inmortalizando sus vidas, quedándose en el pasado, reprochándose dolores y angustias propias de la nostalgia de quien es incapaz de seguir adelante. Porque el recuerdo imborrable de los días pasados les aniquiló el sueño, los sueños, la posibilidad de perdonar sin herir el orgullo y el hecho más importante, el de saber que hay una persona detrás de todo eso. Qué digo una persona, si ahora no es más que una sombra a la espera de que la oscuridad lo tape.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-9079623423225067484?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/9079623423225067484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=9079623423225067484' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/9079623423225067484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/9079623423225067484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/11/el-extrano-sufrimiento.html' title='El extraño sufrimiento'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-4207000131395414897</id><published>2010-11-15T11:52:00.000-02:00</published><updated>2012-02-02T00:01:11.097-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Te vi</title><content type='html'>Te miraba sorprendido, bobo, sintiendo como el cosquilleo, totalmente incontrolable, subía por mis piernas hasta mi cabeza. Era tu mirada, caliente y profunda, que se incrustaba en mis ojos y me desconectaba de toda realidad posible, de todo llanto, dolor o angustia existente. Yo no había tenido jamás una mirada así frente a mis ojos; vos, en cambio, ya habías contemplado cientos de veces, y siempre con desencanto, ojos temblorosos como los míos.&lt;br /&gt;Lo cierto es que nunca había experimentado lo que puede hacer la presencia física y pura de una mujer desnuda, escultural y hermosa en la entrepierna de uno. Vos abierta, tan cerca de mi ser. Única. Veías mis ojos, sonreías y comprendías mi inocencia, sabías perfectamente que me sentía perdido en la blancura de la nada, en el placer de la libertad. Te movías de manera mágica, mirabas el techo y parecías extasiada. Lo cierto&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt; es que no supe que fingías hasta años después, cuando con experiencia me di cuenta que no te había hecho sentir especial, sino solo un poco más miserable, que te usé un poco más. Y antes de llegar no había imaginado que sería tan personal y cercano, una cosa de dos; pensaba en algo más carnal, sexo puro.&lt;br /&gt;Minutos antes había entrado por una pequeña puerta y había comenzado a caminar contento por un pasillo angosto, disimulando mi vergüenza por las luces rojas que vestían el interior de esa casa. Deambulaba sin rumbo mientras aferraba fuertemente el dinero en el bolsillo, husmeando los cuartos abiertos y esquivando los piropos que me tiraban. No sabía ni a quien buscaba ni que quería, y en consecuencia me quedé parado en un rincón, pensando en mi próximo movimiento, en si debía ir para la derecha o para la izquierda (el lugar era enorme). Finalmente tomé la segunda opción, ya pensando más en dar una vuelta e irme que en quedarme. Avancé unos metros, pasé dos cuartos más y en el tercero me paré en seco: la vi. Estaba sentada al borde de la cama, en la punta, debajo del humo del cigarrillo que le envolvía el pelo colorado, en tanga y con una pequeña blusa rosada y transparente que dejaba entrever sus dotes. Entré, y en ese remolino de palabras que entrecruzaban mi mente se me acercó una: “puta”, pensé.&lt;br /&gt;- Cerrá la puerta precioso- me dijo.&lt;br /&gt;Solo pude mirarla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-4207000131395414897?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/4207000131395414897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=4207000131395414897' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4207000131395414897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4207000131395414897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/11/te-vi.html' title='Te vi'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7026090179563605644</id><published>2010-11-10T12:02:00.000-02:00</published><updated>2012-02-02T00:01:22.928-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>¿Otra vez?</title><content type='html'>La imbecilidad que sale de la boca de muchas personas prueba que no soy intolerante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nací en un país que fue cuna de logros culturales. Hoy, que somos el lejano recuerdo de aquella extraña realidad, pertenezco a una nación netamente nostálgica. La generación de jóvenes de la que formo parte es hija del pesimismo.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué lugar o espacio queda para aquellos que no “creen” (¡!) en el marxismo o en el capitalismo? La vida está politizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos tipos de personas: las que tienen ideas, y las que se cansaron de ellas porque se dieron cuenta de que todas carecen de sustento práctico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7026090179563605644?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7026090179563605644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7026090179563605644' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7026090179563605644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7026090179563605644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/11/otra-vez.html' title='¿Otra vez?'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-5594033296996344351</id><published>2010-11-03T13:54:00.000-02:00</published><updated>2012-02-01T13:32:11.946-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Sin amalgamas</title><content type='html'>¿Que mierda hago acá? Pregunta profunda si las hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día que pasa siento que la ficción de la realidad supera todo lo inimaginable, que las opciones del humano a hacer la vida más incoherente son cada vez más posibles, más reales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ráfaga de optimismo podría pensar que, aunque sea, somos merecedores de ser los mejores amigos de los perros. Cuantas veces les hemos resultado indignos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría pensar que el tiempo lo cura todo, pero es mentira, las marcas quedan y queman. Sólo se diluyen un poco, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras son tan eternas como el tiempo. Siempre llegan, y cuando lo hacen es para quedarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho se preocupan por cual es el sentido de la vida. ¿Hacia dónde se debe ir? ¿Qué es lo que se debe buscar? ¿Cómo? ¿Por qué? Desde un punto de vista humilde pienso tajantemente que: ¡la vida no tiene sentido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás podría estar convencido de algo, ni siquiera de lo que no estoy convencido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente odia a los lobos solitarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imposibilidad práctica de concretar ideas y añoranzas se convierte en un calvario y un tormento para los humanos. De ahí la triste convicción de poseer cosas, materiales o afectivas, que sirvan como simple amalgamas para cubrir vagamente esos locos deseos. Y luego la envidia, sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno no se levanta a encender la luz se puede quedar atascado eternamente en las sombras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos dejar de preguntarnos que pasaría si nos dejamos caer impulsado por un impulso de curiosidad. No hay nada peor que preguntarse a uno mismo "¿que hubiera pasado si...?" No hay nada peor que arrepentirse por algo que no hicimos y que hubiéramos querido animarnos a hacer. No hay nada peor que mentirse a uno mismo con el descaro de creer que lo que hicimos es lo que estuvo bien y que no lo cambiaríamos por nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-5594033296996344351?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/5594033296996344351/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=5594033296996344351' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5594033296996344351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5594033296996344351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/11/sin-amalgamas.html' title='Sin amalgamas'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7957518257758233246</id><published>2010-10-06T10:36:00.000-02:00</published><updated>2012-02-02T00:01:37.015-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>De miedos y arrepentimientos</title><content type='html'>"¡Mentira, mentira!", fue lo primero que se me vino a la mente. Estaba  en una casa de madera, lúgubre y oscura, alejada de todo, acentuada en  su misticismo por el clima ventoso y el color gris oscuro que bajaba del  cielo, afuera. A pesar del crujir de las maderas y del viento que  zumbaba, podía escuchar todavía el ruido sordo que retumbaba en mis  oídos y el casquillo que rebotaba en el piso una y otra vez. Junto al  ruido, el olor, el del humo desprendido por el orificio del arma que  vomitaba aún la bala disparada segundos antes. Mi mano temblaba; el  tiempo se detenía. Veía el cuerpo que, vencido, caía hacia atrás, en  dirección al suelo, dándole la &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;espalda a la tierra, a su futura tumba,  lentamente. Veía el dolor reflejado en la cara del baleado, ese que  momentos antes pedía piedad y rogaba a su Dios que mi dedo no apretara  el gatillo, que no se flexionara.&lt;br /&gt;Detrás de mi mis "hermanos", que esperaban ansiosos mi bautismo, que yo  perdiera la virginidad. Seguramente no sintieran lo mismo que yo, porque  para ellos todo eso era diferente. Estaban exaltados, no ocultaban su  emoción. Hasta me arengaban; yo, en cambio, sentía presión. Pero el  hecho había sucedido, y ahora solo quedaban la adrenalina y la  conciencia, que afloraban juntas, crecían en mi interior hasta hacerme  perder la noción de la realidad, de lo que estaba viviendo.&lt;br /&gt;Mentira, mentira. Esa palabra seguía rondando en mi cabeza, fresca,  penetrante, doliendo en la conciencia que ya se hacía insoportable, ya, y  ni siquiera el cuerpo baleado había tocado el suelo. La adrenalina  subía, en proporción con la incongruencia, con la incapacidad de  razonar, de controlar la respiración y el pecho, que parecía iba a  salirse de mi cuerpo, escapar e irse corriendo.&lt;br /&gt;Estaba asustado, y el miedo, como el amor, nos hace hacer cosas que no  entendemos. Para mi ya era demasiado tarde. Ese miedo me condujo, me  llevó, me controló a tal punto que mi mente no me pertenecía. "Mentira,  mentira". El miedo manejaba todo, se transformó en un monstruo enorme,  en una turba incontrolable. El miedo, la conciencia, la carga emocional.  Una carga muy pesada. La pistola en mi cabeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7957518257758233246?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7957518257758233246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7957518257758233246' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7957518257758233246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7957518257758233246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/10/de-miedos-y-arrepentimientos.html' title='De miedos y arrepentimientos'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-64710689099016122</id><published>2010-09-29T11:25:00.000-03:00</published><updated>2012-02-02T00:01:49.690-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>Ian</title><content type='html'>Ian y su nariz ganchuda, el pelo lacio, la raya en un ¾ de la cabeza, oscuro y estático hacia un lado, se une en las patillas a la escasísima barba que le crece dispareja; con la astucia recorriendo todas las facciones de su cara, las rugosidades crecen a un lado de la boca producto de las eternas sonrisas y los recurrentes reproches y las muecas de desaprobación. Las cejas, cargadas y violentas, denotan el pasaje no de los años y la consecuente vejez, sino de los momentos difíciles, de las situaciones extremas, de la adolescencia lejana en el tiempo y cercana en la memoria, compleja, larga y tediosa.&lt;br /&gt;Ian y sus particularidades, nunca servicial, nunca hospitalario, siempre haciendo sentir inseguro al invitado desconocido. Su poca comunicación, escasa sociabilidad, una agonía constante del relacionamiento, lo encasilló en el lote de los solitarios, de los que se desvanecen con el tiempo y pasan desapercibidos entre la muchedumbre.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ian y su tono de voz elevado, siempre pausado y tan serio. Hablando como arrastrando las palabras, mostrando pasión y entusiasmo, casi como queriendo no hablar. Fervoroso en sus discursos, siempre cargados de una cierta impetuosidad ideológica, una fogosidad con fundamentos. Con ese tinte de intelectual, con esa característica tan notoria de un hurgador de la vida, de alguien con conocimientos: Ian es un infeliz.&lt;br /&gt;Ian y la felicidad, siempre tan esquiva a sus deseos extraños, casi locos. Con la mochila de los amores fracasados en su espalda, Ian entiende que nunca pudo amar. Arrastrando una piedra que no quiere cargar, Ian lleva tras de si el peso del dolor de los amores muertos, de la desdicha, de la partida de la compañía años atrás, de los besos que nunca pudo dar y los abrazos que no recibió ni recibirá jamás.&lt;br /&gt;Ian y su familia. Los padres siempre detrás del orgullo y la oveja negra, del adoptado y el mimado, del incomprendido y el sobreprotegido. Los hermanos, numerosos e idénticos y con los cuales nunca se sintió identificado, lo confirmaron como la manzana podrida de una familia inexistente.&lt;br /&gt;Ian y el paso del tiempo. El desgaste de una vida cargada de complejidades, llantos y alegrías. Con la presión de no haber sido lo que se le exigió y la frustración de haber logrado cosas que nunca quiso; ahora, cada paso que da es un martirio que se transforma en la pena de no haber hecho lo que siempre quiso hacer. El arrepentimiento a flor de piel.&lt;br /&gt;Ian y las mujeres, incontenible deseo de instinto. Pura búsqueda sexual, mera inquietud salvaje. El inacabable respeto frente a la eterna sumisa, diosa de los aplausos y las ventosidades extremas, remolino de sensaciones, paroxismo inentendible. Mujer con la que Ian estuvo, mujer que no supo comprender; culpable por las propias limitaciones que generaron esa incapacidad.&lt;br /&gt;Ian y los amigos, efímeros unos, incuestionables en el apoyo moral, sacrificados pasajeros de un vuelo con turbulencias. Pilares del sustento emocional, sufridores por causas ajenas; dueños de mentiras piadosas que esconden en baúles sin fondo. Ian sufre por aquellos que no están, se alegra de tener a unos pocos.&lt;br /&gt;Ian y la mentira, camino doloroso, tosco, de pasos cortos y sutiles. Camino que tuvo que transitar con vergüenza, tropezando con otras piernas, apretado en un lugar pequeño y estrecho. Jamás tuvo explicaciones, jamás encontró la respuesta adecuada, aunque siempre supo que no podía ir por el de la verdad; la cobardía se lo impedía.&lt;br /&gt;Ian y las derrotas. Algunas todavía no cicatrizan, no fueron simples caídas y tropezones, son poros abiertos que nunca se cerraran, dolencias de nunca acabar. Vienen en pensamientos ineludibles, en pesadillas sudorosas, en reminiscencias producidas por situaciones y objetos que guardan relación con el pasado de Ian.&lt;br /&gt;Ian y la vida, Ian y los humanos. Ian, Ian. Ian el desconcertado, el frágil, el rústico, el precipitado. Ian, la víctima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-64710689099016122?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/64710689099016122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=64710689099016122' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/64710689099016122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/64710689099016122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/09/ian.html' title='Ian'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-7102362730132100800</id><published>2010-09-25T10:11:00.000-03:00</published><updated>2012-02-02T00:02:01.853-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Compendio de angustia</title><content type='html'>Si los momentos de felicidad pasaran más lento, más despacio, si nos diéramos la oportunidad de darnos cuenta de lo que estamos viviendo, de lo bien que nos sentimos en esos instantes, no haría falta llorar las penas y las angustias en un vaso sucio y vacío. Pero, todos saben, el tiempo vuela cuando uno se divierte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mentira es un camino; la verdad, una utopía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reconocimiento, el éxito y la fama, son cosas diferentes. A medida que avanzamos de una a otra, nuestra inmortalidad crece; por eso, debemos quedarnos en el reconocimiento, para no olvidarnos de que somos mortales.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo agallas como para revivir los malos momentos de mi pasado. Prefiero quedarme con los del presente, que éstos ya llenan la canasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me perdí buscando un ideal; más tiempo gastado en estupideces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre ha perdido su individualidad. Hoy, la globalización tapa todos  los agujeros posibles por los que uno se puede sentir único y  diferente. Cada persona es la masa; lo que sentimos, lo que hacemos, lo  que pensamos, todo está mecanizado. Nuestras capacidades están automatizadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regla de un joven: que la idea del suicidio lo embriague a los veinte años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No miramos, no escuchamos y no sentimos las cosas como son. ¿Para que nos fueron dados estos sentidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema del pesimismo, es que aquellos que no lo pueden manejar  pierden la cabeza. Se pasan a un extremo, a la derecha, ensucian esta  dulce paradoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que consideres absurdo tiene un sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo escapar a la idea del suicidio? Hay que reírse, pero no de  cualquier cosa, sino de la vida. Tomarla por el cuello y agitarla hasta  que no pueda más. ¿Cómo podría enfrentarla sino burlándome de ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inocencia se "pierde" a los golpes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Las personas nunca piensan, utópicamente, como sería la vida, sus  vidas, si fueran conscientes de la nube negra que portamos encima de  nuestras cabezas? ¿Entenderían el problema de la existencia, como suyo,  como propio? ¿Interpretarían el dolor, la angustia, la bajeza de esta  vida que llevamos? ¿Sabrían diferenciar una vida de otra? ¿Se mirarían a  las caras? ¿Portarían estética o andarían con las vísceras al aire?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sarcasmo siempre surge de un resentimiento, presente o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ataría a la idea de la libertad, pero se que moriría ahorcado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-7102362730132100800?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/7102362730132100800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=7102362730132100800' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7102362730132100800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/7102362730132100800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/09/compendio-de-angustia.html' title='Compendio de angustia'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-2962975669684072836</id><published>2010-09-21T11:02:00.000-03:00</published><updated>2012-02-02T00:02:24.505-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Visceral</title><content type='html'>Mi pesimismo es una adicción. Me alejo, lo evito, intento olvidarlo, pero inevitablemente vuelvo a caer, a perderme en sus sombras. Me atrapa, y cuando llego a él siento esa cosa única, casi ingualable, ese placer diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ideas son el motor del hombre. Sin estas, aquél no vive, no camina, es incapaz de realizar algún movimiento, coherente o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser normal es aburrido.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, tengo un héroe de T.V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Onetti es un universo inexplicable de situaciones explicables, es la transfiguración de lo onírico, de como las fantasías pueden ser reales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente a Dios le han hecho tomar partido, le han puesto una pistola en la cabeza. Lo que demuestra a su vez, el poder cínico de la mente humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para un nihilista, vivir es muy complicado, por no decir casi imposible. Ese beneficio de negar todo, hasta lo más mínimo, los encierra en una afirmación; contradicción inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busco siempre una explicación a mi repulsión por las personas, pero no la encuentro. Por dentro siento la necesidad de explotar y decirles, no sin ironía, la mentira que hay en sus cabezas; por fuera, a flor de piel, sé que soy como ellos: ingenuo, inocente. Culmina siendo una frustración decadente, casi nostálgica, un dolor profundo y visceral. El dolor de la hipocresía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La locura se trasluce en las decisiones cuerdas. No es loco el incoherente, es loco el que actúa mecánicamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno no se suicida cuando cree que puede trascender, cuando el último resto de vanidad está presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo está paranoico, no yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El excesivo fervor de la convicción hace perder la noción de la realidad. Es preferible dudar, cuando se está seguro de quererlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conocimiento disminuye, relativamente, la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente no estoy sintiendo la angustia, lo cual es preocupante. La necesito para vivir, es mi alimento, es lo que mantiene activa mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontré en el engaño de manterme ocupado en cosas sin sentido, el alivio al dolor punzante que me provoca pensar. Encontré en el engaño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desearía no tener un taladro en mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sin música la vida sería un error" (Nietzsche) ¿Y es que acaso no es la creación artística más perfecta, más pura, mas única del humano? ¿Acaso no es el llanto del espiritú, la melancolía de lo puro, de lo interno? ¿Acaso no nos transmite sensaciones inigualables?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-2962975669684072836?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/2962975669684072836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=2962975669684072836' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2962975669684072836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/2962975669684072836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/09/visceral.html' title='Visceral'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-750944451409315281</id><published>2010-06-02T14:15:00.000-03:00</published><updated>2012-02-02T00:03:02.185-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>De lo profundo</title><content type='html'>¿Porque seguir defendiendo lo indefendible? ¿Porque seguir creyendo ciegamente en el humano? Seguir proyectando al progreso como la salvación es un error... Nada de eso nos llevara donde en realidad deberíamos estar; es más, ningún ideal nos llevara donde deberíamos estar, lo teórico no supera a lo practico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He retomado la lectura de Nietzsche. Cuan liberador puede ser encontrar tantas semejanzas en el pensamiento de esos autores que nunca morirán.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace mucho tiempo he machacado en mi el orgullo de ser hombre, lo he destruido, lo he atacado. Deambulo como una sombra de lo que nunca podré ser; soy una forma fragmentada. Un algo, un objeto, como todos ¿no? ¿O me vas a negar que no os sentís como una maquinita? Haciendo todos los días lo mismo, contentándote con las migajas de un ser que nunca podrá brillar en todo su esplendor porque, ¡vaya ironía!, el mismo se limita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo encuentro en la expresión, en escribir, la cuota de libertad que me hace sentir vivo. Cuando se escribe, uno debe liberarse, despojarse de sus vergüenzas y mostrarse tal como es. Porque el que escribe, el que realmente lo hace con pasión, sabe mejor que nadie que no puede esconder lo que piensa y lo que siente. Una vez que se está acá, se larga todo, se suelta la mente y el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no nos han enseñado lo que es la felicidad y lo que es el amor? Nos han impuesto la obligación y la costumbre avara de conseguirlo a cualquier precio. Pero  ¿nunca te preguntaste que no es la felicidad, o que no es el amor? Ahondar en esas cuestiones puede o conducirte al ostracismo o hacerte valorar mucho más el hecho de ser feliz y amar. Obviamente para mi el hecho de ser feliz requiere algo mas que la consideración positiva de tal cuestión. Tal vez para otros no es necesario pensar tanto (tanto como yo), sino que simplemente ven lo que tienen en su frente (o no ven, cosa que yo (ya) no critico). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incursioné en el mundo del aforismo porque es la manifestación mas clara de los pensamientos espontáneos. Es el abordaje general de una temática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, todo se reduce al conformismo o el inconformismo de la persona. He ahí el quid de la cuestión. He ahí el hecho de querer criticar. Nos volvemos inconformistas, tan incoformistas, que ya lo cotidiano, lo que se nos ofrece en bandeja (que es bastante pobre), no nos sirve. Buscamos otras salidas, otras alternativas, otras mentiras menos dolorosas para seguir. Buscamos algo que nos llene un poco más, que no nos deje a mitad de camino. Luego, terminamos cayendo en nuestra propia trampa y creemos que valorar esas otras cosas es el significado de un nuevo comienzo. Quedaremos estancados una vez más en el conformismo de eso nuevo que tanto nos ilumina, que nos deslumbra porque nos ha hecho sentir vivos nuevamente, porque le ha dado un sentido a nuestra vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existir, si; vivir, no. Se nos dice: "¡VIVA! Viva con lo que tiene, sea feliz con esos bienes materiales tan preciados que posee, sea usted superficial, consuma, reproduzca la costumbre de la monotoneidad. Genere envidia, aparente, sea ético y moral. Usted. Usted debe trabajar para vivir, debe reflejar fielmente la conducta sistémica que se le inculca. No lo olvide: nosotros estamos para protegerle". No se porque pero prefiero tener otra perspectiva...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Saluden a los nuevos redentores! Saluden a ¿los políticos?... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy presa fácil del aburrimiento, aunque también lo soy del entretenimiento. El primero es desesperante. El segundo, transcurre en un instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cioran: "Si apenas he obtenido ideas de la tristeza, es porque la he amado demasiado para empobrecerla ejercitándome en ella"&lt;br /&gt;No puedo mas que suscribir a esta idea, tan presente en mi, tan profunda, tan cierta. A veces tengo "miedo" de caer en la crítica de lo que más quiero. Tal vez por eso dejo de lado el amor, porque todavía lo siento, lo tengo presente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-750944451409315281?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/750944451409315281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=750944451409315281' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/750944451409315281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/750944451409315281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/06/de-lo-profundo.html' title='De lo profundo'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-4941171911287815531</id><published>2010-05-19T11:02:00.000-03:00</published><updated>2012-02-02T00:03:20.268-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Sensaciones</title><content type='html'>La misantropía... gracias a ella "dialogo" conmigo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He minado con bombas de tiempo el camino a la salvación, a mi salvación. El tiempo decidirá cuando voy a explotar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La responsabilidad: imposición social con el fin de domesticar al individuo pero sobre todo, a la masa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ser: el infinito y más allá.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no se dan cuenta de que la violencia es el reflejo más elemental e histórico del ser humano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arrepentimiento, esa falta de confianza y seguridad en los actos que uno realiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he rendido a vivir, sencillamente porque no me quiero ir (a pesar de que lo he pensado). Destinado a sufrir, víctima de mi propia incapacidad, de mi propia cobardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más natural del humano: la miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el sexo la única libertad alcanzable. Allí, cualquiera juega a ser dios, a ser su dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que el humano no necesita ver para creer. La historia está minada de relatos míticos y fantásticos. Siendo esto así, es natural ser fácilmente engañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no se si tanto pensar me hace bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me río, muy seguido. ¿Quiere esto decir que soy feliz? Toda mi vida me han enseñado que la vida es la búsqueda de la felicidad, que la felicidad se encuentra en las metas, en los objetivos: en estudiar, trabajar, esforzarse, sudar... ¿todo esto para ser feliz? ¡Toda una vida requiere ser feliz! Ahora me he dado cuenta de que la felicidad es una propaganda, y ahora que lo sé, me cuestiono hasta mis paroxismos de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo único que puedo escribir como acompañante es con la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento un profundo rechazo por lo estipulado, por esto tan normal. Es que la rutina hace aún más común al hombre. Parece una figura tan acabada, arruinada, algo que apenas se mueve, que apenas vive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un pensamiento, muy propio, de que todos duermen, de que están en un letargo mental, de que son estúpidos; a su vez, me siento estúpido por estar fuera de los estúpidos, por sentir que desperté y que no puedo soportar la carga de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ignominia, eso por lo que todos viven preocupados; para evitar caer en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí a alguien que cree saber todo, como si tuviera la verdad de las cosas. Lo increíble es que el escepticismo aflora en todas sus palabras. ¡Nunca vi a alguien tan hipócrita!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-4941171911287815531?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/4941171911287815531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=4941171911287815531' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4941171911287815531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/4941171911287815531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/05/sensaciones.html' title='Sensaciones'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-8066843089604090189</id><published>2010-03-31T11:07:00.001-03:00</published><updated>2012-02-02T00:03:38.068-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Cortas (y en todo caso aforismos, no eufemismos idiota)</title><content type='html'>El hecho de que seas diferente, en cualquier sentido, no quiere decir que tengas que tratarte como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras mas me dirijo a lo que está bien más me alejo de lo que realmente quiero. ¿Porque debo vivir como si siempre hiciera cumplidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Debería sentirme libre?&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lástima hace que nos quedemos sentados en casa, llorando por los demás. Es el sutil engaño de sentir que somos parte de una buena causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo necesito. Yo quiero. Yo deseo. ¿Podría "sonar" mas humano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De falacias vive el hombre. De fantasías e idealismo la mente. Me compadezco de los agnósticos, ¿como pueden vivir en un mundo así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que compleja se torna la existencia cuando uno tiene que afrontar todos los días las utopías del soñar; que placer poder despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me había sentido tan vivo: estoy riéndome de los aspectos básicos de la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-8066843089604090189?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/8066843089604090189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=8066843089604090189' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/8066843089604090189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/8066843089604090189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/03/diferencias.html' title='Cortas (y en todo caso aforismos, no eufemismos idiota)'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-5341575267243035400</id><published>2010-03-26T09:50:00.000-03:00</published><updated>2012-02-02T00:04:08.728-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Gracias ironía</title><content type='html'>Si, seguramente todos podríamos decir los mismo de ustedes dos pero como acá todos dudamos de tu orientación sexual, o al menos lo pensamos,  no se puede. No es discriminación, para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Soy el único que piensa que esto es una gran hipocresía? Digo, en general; por lo que nos muestran de un lado y lo que nos enseñan por otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son todas formas éticas de trabajo las que se difunden pero son un poco confusas cuando se critican. Sí, claro, las reglas lo hacen más claro.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Saquemonos&lt;/span&gt; de encima la mentira y sigamos siendo hipócritas felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras mas pienso mas me doy cuenta de que el esfuerzo es en vano. Pero mientras pienso me esfuerzo. ¡Que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;complicación&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Es tiempo de misantropía! ¿Acaso no ves la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;irritabilidad&lt;/span&gt; que hay en las calles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si decís la verdad seguramente no llegues. Mintiendo cortas camino, o esa parece ser la idea al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer las personas evitan sus responsabilidades y culpan a los demás de sus errores porque tienen miedo de las consecuencias y creen ser perfectas. ¿Una mezcla de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;hipocresía&lt;/span&gt; y narcisismo? Una conducta humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El habla es el arma mas eficaz y detestable de la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que retorcido puede llegar a ser tocar temas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;tabúes&lt;/span&gt;; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;generalmente&lt;/span&gt; también son &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;conversaciones&lt;/span&gt; de ignorancia, digo por la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;desinformación&lt;/span&gt;. ¡No me culpes a mi, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;ahí&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;tenés&lt;/span&gt; la T.V!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-5341575267243035400?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/5341575267243035400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=5341575267243035400' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5341575267243035400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/5341575267243035400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/03/gracias-ironia.html' title='Gracias ironía'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4588629805545636331.post-6627965746415524994</id><published>2010-03-24T12:21:00.001-03:00</published><updated>2012-02-02T00:04:20.723-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros delirios'/><title type='text'>Cambiando de aire</title><content type='html'>En pleno éxtasis de diversión tuvimos una excelente conversación. Yo intenté, de manera natural, manipularte, solo por diversión. Vos eras el centro de atención y hacías lo de siempre, hacías reír. Son de esos momentos en que nada es mas importante que la felicidad. Vos, con tu alegría desbordante y la sencillez que te caracteriza; yo, con mi humor irónico propio de mi postura frente a la vida. Una conversación para el recuerdo. Una conversación de ensueño. Una conversación de diversión.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fuimos dirigiéndonos, inevitablemente, hacia un final anunciado pero sumamente esperado. De manera casi natural fuimos moldeando nuestra conversación. La inevitable consecuencia del efecto de la marihuana nos llevó a limites críticos-cómicos. Me criticabas por intentar "hacerte la cabeza", y yo, me burlaba de tus críticas. Mis burlas se transformaron en afirmaciones y mis afirmaciones llegaron a tu mente. Cuando mi típica exposición de ideas comenzó, escuchaste... y hasta creo que te convencí por un momento. Caíste, pero reaccionaste rápido. Igual, vos, que me conoces, te diste cuenta de mis intenciones. Sabías hacia donde yo iba. Conocías mi objetivo. La simpleza y naturalidad con la que nos desenvolvíamos es típica de nosotros. Somos lo que somos, somos como somos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4588629805545636331-6627965746415524994?l=misigma6.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://misigma6.blogspot.com/feeds/6627965746415524994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4588629805545636331&amp;postID=6627965746415524994' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6627965746415524994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4588629805545636331/posts/default/6627965746415524994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://misigma6.blogspot.com/2010/03/cambiando-de-aire.html' title='Cambiando de aire'/><author><name>Sigma</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04605211253425515057</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_dh7NTZ7nGiQ/SoqXINlttFI/AAAAAAAAABM/A-MzSMRSRQY/S220/images.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
